El Pecado del CEO: La Sumisa Devota
Las palabras de Maximilian seguían flotando en el ambiente, repitiéndose en mi cabeza como un eco interminable y perturbador «He decidido que vas a ser mi sumisa, Evangeline, y bajo mis reglas, ningún otro hombre te pone las manos encima»
¿Sumisa? ¿Qué significaba exactamente eso en su mundo mundano? La palabra me resultaba familiar, pero el contexto en el que él la empleaba me causaba un cortocircuito mental absoluto. En mi crianza, en cada sermón dominical que había escuchado desde que tenía uso de razón, la sumisión era un concepto sagrado, una entrega espiritual y devota que solo le pertenecía al Altísimo. Yo no iba a ser la sumisa de Maximilian Voss. No podía serlo. Solo Dios me daba ó