Matando al Heredero de mi Alfa
El año en que renací fue el año en que comenzó la guerra de los vampiros. Lo primero que hice fue deshacerme del cachorro. El cachorro de mi compañero. El del Alfa Lucas.
En mi última vida, él encubrió a su amiga de la infancia, Sarah, cuando ella se apareó con un vampiro. Tomó a mi propio cachorro de sangre pura y lo intercambió con el de ella, un bastardo mestizo.
Me tildaron de traidora. Me torturaron hasta la muerte en una mazmorra de plata. Y mi propio cachorro, con el cerebro lavado por Sarah, se paró junto a mi cadáver y me dijo que me pudriera en el infierno.
Cuando volví a abrir los ojos, estaba embarazada de tres meses.
No lo dudé. Fui directamente a la cabaña de la bruja y bebí el veneno que me dio. Pero mientras una vida se agotaba, descorché otra botella: una costosa Poción Mímica.
Esta simulaba el latido del corazón de un cachorro y hacía desprender el aroma de una madre en cinta.
Lucas quiere un cachorro para que cargue con la culpa del crimen de Sarah.
Bien. Le voy a dar un espectáculo.
Esta vez, no tengo ninguna debilidad.