Argumentar un texto es construir una idea con razones sólidas para persuadir o convencer a alguien. No se trata solo de opinar, sino de respaldar lo que dices con evidencias, ejemplos o datos. Por ejemplo, si escribo sobre por qué 'One Piece' es mejor que 'Naruto', no solo digo 'me gusta más', sino que comparo desarrollo de personajes, construcción del mundo o consistencia narrativa.
La clave está en la estructura: tesis (tu postura), argumentos (explicaciones lógicas) y refuerzos (citas, estadísticas, analogías). Si argumentas que los videojuegos son arte, mencionarías títulos como 'Journey' o 'The Last of Us', su impacto emocional y cómo desafían convenciones. Lo más importante es anticipar contraargumentos y responderlos, como cuando defiendes un final polémico de una serie explicando su simbolismo.