Vendida al tío de mi exesposo
Marisol con pesar quería postergar el bautismo, pero pronto sería la fiesta por el inicio de la temporada de caza y los trabajos de reconstrucción de las vías.
—El bautizo del pequeño Gavin será hoy, no te preocupes de nada Marisol —emitió Marina con una sonrisa tratando de no hacer pasar un mal rato a sus amigos.
—Marina, me siento muy mal, ustedes no están para celebraciones.
Marina abrazó a Marina.
—No pienses eso, y perdóname a mí. El pequeño Gavin merece la atención, es un milagro que esté aquí sano y salvo. Y Cris se pondrá mejor.