LOGINDerek Mayer
Camino distraído por los pasillos, con la vista fija en el piso de mármol reluciente por el costoso encerado que se aplica en toda la planta ejecutiva.
Hoy, como se me ha hecho costumbre durante toda esta semana no me siento del todo bien. Al contrario, mi humor es inaguantable, no me atrevo decir que tengo un humor de "perro" ya que la mayoría de los caninos que he visto son mucho más simpáticos que yo.Los miembros del equipo me evitan, prefieren disimular que no me ven, o sencillamente corren despavoridos anejándose de mi y mi pésima energía. Soy un agujero negro consumiendo buenas vibras.
Las bilis se me acumulan en la garganta y me cuesta respirar. No se me va de la cabeza el resultado del examen, ni la solicitud de Rocci Drake de casarnos de inmediato. «Casarme ahora mismo se sale de toda fantasía tenebrosa que pude tener».
Estoy en una encrucijada bastante deprimente, porque es eso... casarme con Rocci o continuar "solo".Porque... No tengo idea donde esté ella, la mujer que me atrae y que me lanzo un amarre de esos que hacen los latinos con agua de calzón. Tampoco tengo idea de nada, ni siquiera si Julie tiene otra persona, a veces pienso que no sé siquiera si está casada, tiene novio o está comprometida. No la conozco, a parte de saber lo que le gusta en la cama, pues sé muy poco de ella. Una sonrisa vaga llega a mi rostro «Vaya que si se lo que le gusta en la cama». Casi tengo una erección, mi verga despierta en mi pantalón de tan solo pensar en Julie Peterson. Me reprimo una vez más. Obligándome a sacar esos pensamientos turbios y deliciosos de mi mente.Ya esta, esa exactamente es mi situación... «nada me impide que me case con Rocci, no tengo a Julie, nunca tuve nada con ella como para que sienta que la estoy traicionándola por casarme con la mujer que se suponía que ya fuera mi esposa, de no haberse cancelado nuestro matrimonio que se llevaría a cabo precisamente en este mes».
Ahora con una nueva ceremonia civil en puerta, solo me siento presionado. No deseo casarme, pero en el mejor de los casos tampoco deseo que mi hijo se críe sin un padre presente, soportando solo la inestabilidad emocional de su madre. Si me niego a casarme Rocci estará debastada, y eso solo le traerá problemas de salud a ella y al bebé que espera. «Mi bebé»
Paso por las puertas de los departamentos, me miran esperando que entre a mi despacho, mas no deseo importunarlos. El equipo de diseño prácticamente evita hablar en mi presencia luego de que ayer me alterara por un cambio de última hora en el proyecto. Llevo cuatro días tratando de encontrar un remplazo para mi asistente y nada... Bueno no tan exactamente así.
Ayer en la tarde el Departamenyo de Recursos Humanos finalmente envió un memorando notificando que una de las chicas había sobrepasado mis requisitos.
Me cuesta creerlo, que hayan encontrado a una candidata adecuda; sobre todo después de unas veinte entrevistas frustrantes; al punto que yo mismo abandoné las entrevistas después de dos dias de chocar con pared.
Ahora solo espero no decepcionarme, aunque no tengo demasiadas expectativas en ese proceso de selección. Tendré que apañármelas con lo que hayan contratado y afilarla, moldearla a mi forma de trabajo con el tiempo.
Sinceramente espero que sea una vieja horrenda, para evitar futuros problemas con mi futura esposa y madre de mi primer hijo.Son la 9:30 de la mañana, miro una vez más el reloj entrando por la puerta de mi despacho, ella ya debería estar aquí. Llegar tarde en su primer día no habla muy bien de la nueva asistente, ni de su puntualidad; eso sin mencionar su responsabilidad y compromiso.
Tomó asiento finalmente tras mi escritorio y me comunico personalmente con el departamento de Recursos Humanos. Mi paciencia tiene fecha de caducidad, y hace días que tristemente la tengo vencida.
Para mi total sorpresa me informan que la chica está desde temprano en la empresa, pero que no ha subido pues están preparando su contrato en la planta de abajo. Eso hace que me sienta un poco culpable, pues he juzgado a una persona sin siquiera conocerla. Normalmente no sería tan mezquinó, pero estoy a punto de firmar un contrato matrimonial por obligación.Amaya toca la puerta, avisándome que ella acaba de llegar y que está lista para empezar con el entrenamiento de la nueva contrata. Intento relajarme y dejar mi mente en blanco, pero en vez de eso, recuerdo mi discusión de la noche anterior con Rocci. Mis días se han convertido en un constante estres, me temo que ya pase la tercera fase de la locura. Ni siquiera logro recordar porque empezamos a discutir. Discutimos por deporte y ese es el verdadero problema.Cierro los ojos, recuesto la cabeza en el espaldar de la silla y no se cuanto tiempo transcurre, cinco, diez minutos... estoy tan agotado emocionalmente que solo deseo un minuto de paz.
Hasta que finalmente tocan sutilmente a la puerta, y abro los ojos acomodándome correctamente en la silla. No puedo permitirme dar una peor imagen en este momento.
Otro toque se escucha un poco mas fuerte, pero no llega a ser grosero. Me aclaro por fin la garganta e invito a entrar a quienquiera que esté tocando.
—¡Adelante!— mi voz resuena más desagradable de lo que hubiese deseado. Hasta que ella entra...«¡Jesús bendito! ¡Por la Santa Madre de las mujeres sensuales, la santa de las tormentas en el mar, y la diosa de los Tsunamis!»«¿Es mi "ella"?»
«¡No! ¡No puede ser, Derek Mayer!, tiene que ser que empecé a tener alucinaciones. Lo sabía, estoy en la cuarta fase del estrés».
La observo embobado, podría jurar que si no estuviera sentado, ya me hubiera estrellado de cara al piso.
Es tan perfecta, que no puede ser otra cosa que un espejismo. No borré ni un solo detalle de ella, de su rostro, mi mente dominada por su hechizo es totalmente capaz de reproducirla tal cual es.Continúa avanzando hacia mi como si fuera un hada de Sexo, y de solo ver su atuendo impecable y sensual se me hace agua la boca. Su pelo recogido en un tocado alto, le dan un aspecto elegante y distinguido, además que esa forma de llevar el cabello deja su rostro exquisitamente a la vista, al igual que la piel de satén de su cuello. « ¡Oh, Dios! Cuánto he soñado con saborear ese cuello, hasta descender por la clavícula esparciendo besos húmedos y perderme en sus senos de Ninfa».
La detalló como si de una obra de Da Vinci se tratara. Lleva una camisa color perla, y una falda alta que resalta sus voluminosas caderas, enmarcando aún más lo angosto de su cintura. Todo su atuendo está engarzado en unos zapatos negros de taco alto que estiliza artísticamente su figura grácil.Me cuesta respirar, la he idealizado por semanas, pero nunca ha sido una imagen tan real. ¿Esta bien hablar con una alucinación? No, claro que no está bien. Creo que se me acaba de colapsar lo que me quedaba de cerebro. En algún lado escuché que lo realmente malo no es tener alucinaciones, sino que estas tengan voz propia.
Amaya entra y se ubica junto a mi fantasía mental de Julie, entonces habla.
—Señor Meyer, esta es la señorita Julie Peterson y será su nueva asistente. Acaba de ser contratada y está lista para comenzar hoy mismo.
—¿Qué?— pregunto con una sonrisa tan estupida como inevitable—¿Entonces tú también la vez?— solté sorprendido sin dar crédito a la expresión que me hizo Julie en ese instante.
Julie me sonrió de tal manera, que se me secó la boca y se me elevó el pene formándome una casa de campaña en el pantalón. Suerte para mi que aún continuaba sentado con el escritorio como barrera para tapar mi "creciente" interés por la recien llegada.
—Buenos días, Señor Meyer— la forma en que pronunció mi apellido sonó como una caricia— Como bien acaba de decir la señorita Amaya, debo decir que seré su nueva asistente y es un total placer para mí estar aquí.
—Bu-Buenos días— logre articular un breve saludo, no se me borra la sonrisa estupida del rostro, tampoco la sensación de sorpresa. Esto es lo que menos espere del destino en el día de hoy.
A veces dicen que si deseas algo con fuerza a la vida no le queda otra opción que dártelo. Por eso es importante que tengamos cuidado con lo que deseamos, se nos puede cumplir.
—Amaya—pude decir tratando de ganar en coherencia, por fin logré concentrarme en una frase completa además del «¿Qué haces aquí, Julie Peterson?» o del «¿Cómo te materializaste fuera de mis sueños mojados?» que eran lo único que tenía en mente, me aclaré la garganta y respire profundo, analice la bragueta de mi pantalón valorando críticamente si era oportuno ponerme de pie sin que se notara nada de la revolución que ocurría dentro de mi ropa interior. «Definitivamente pornerme de pie no era una opción» —Amaya, a la señorita Julie Peterson la conocí en Francfort en la conferencia que asistí con Dominico.
— Eso lo explica todo señor, la señorita Peterson es una mujer es brillante— levantó una ceja, pero su frase no me sorprende en absoluto. Yo mismo se que Julie además de hermosa es demasiado inteligente—Si señor Derek, me doy cuenta que esta muy bien informada sobre el mercado en donde opera nuestra compañía. No creo que necesite un adiestramiento o que se invierta mucho tiempo en ella. Solamente me ocuperé de enseñarle el modo de trabajar y de archivar los proyectos que usted tiene previsto, así como mostrarle las instalaciones.
Centré mi mirada en el rostro hermoso de Julie, parecía avergonzada de aparecer aquí después del modo en que se despidió... o mejor dicho el modo en que "no se despidió" aquella mañana. Intente alegar algo, no pude evitar que la voz me saliera ronca notándose demasiado que algo me había afectado.
— Descuida Amaya, pierde cuidado. Yo mismo le mostraré las instalaciones— puntualicé— Estaré con ustedes en cinco minutos, necesito realizar una llamada antes.
Estuvieron de acuerdo y se dispusieron a abandonar el despacho. Ambas mujeres salieron... y si. Tal como dije, Yo necesita hacer una llamada urgente... pero a mi cordura. Cómo rayos soportaría el no lanzarmele encima a esa mujer teniéndola tan cerca. Respiré profundo, y espere un milagro o una revelación divina a mi dilema.
Pasaron más de diez minutos, y seguía sentado tras el escritorio inmóvil, ya que mi príapismo no cooperaba, estaba duro como una roca. Me puse de pie, di pequeños saltos tratando de que la sangre abandonara mi miembro. Caminé al bar, me serví un vaso de agua helada hasta que por fin pude controlar un poco mis instintos.
{***}
Treinta minutos más tardes caminaba junto a Julie mostrándole la empresa, cosa que no fue en absoluto una buena idea. No podía quitarle los ojos de encima. Cada vez que nuestros brazos se rozaban, o ella se acercaba más de lo que esperaba, se desataba la misma electricidad que en ocasiones anteriores. La tensión en el aire se podía cortar.
Tampoco podía evitar que los hombres de cada departamento que visitamos devoraran a Julie, como si de un pedazo de jugosa carne se tratara. Mi termostato de celos se disparó, y ya estaba perdiendo el control de la situación. Vale destacar que no sabia que pudiera ser un hombre tan posesivo o celoso.
La saque del área más poblada de empleados ofreciendo mostrarle la cafetería , hasta que al fin quedamos solos en un solitario pasillo rumbo al ascensor.
—Y dime Julie Peterson, ¿Cómo es llegaste aquí? — indagué escuetamente, sin saber exactamente que está lo que estaba preguntando o qué respuesta era la que quería escuchar exactamente. En el fondo deseaba oír su versión del porque me abandonó en mi apartamento de las torres y se fue como una bandida llevándose con ella mi cordura.
—Llegue en taxi, señor— musitó con una sonrisa pícara y volví a excitarme ante su broma osada— Pero si lo que quieres saber es cómo terminé siendo tu asistente, pues es una historia bastante común, Una amiga del gremio me dijo de la convocatoria, por eso vine— expresó sencillamente ella, regalándome una sonrisa que curvó sus labios de manera suculenta.
—¿Sabias que yo era el Ceo para el cual trabajarías?— insistí, quería y deseaba imaginar que esta casualidad no tenía nada de casual. Quería en el fondo que hubiera llegado aquí solo por mi, atraída por lo que yo despierto en ella, buscándole solo a mi.—La verdad es que no sabia Derek— mi nombre en sus labios fue más de lo que pude resistir. Este nuevo encuentro pondría a prueba cada fibra de mi poder de resistencia. —Lo supe cuando ya estaba en tus instalaciones, que por cierto son magníficas.
—Me parece extraño. Nunca me mencionaste que buscabas un nuevo empleo— murmuré sintiéndome culpable de no saber nada de ella.
—Es que no buscaba un trabajo nuevo, en ese entonces no lo necesitaba Derek— musitó con esa complicidad casi química que había entre nosotros, pronunciando despacio mi nombre de pila. Mi verga volvió a llenarse de sangre. Tuve que respirar profundo para calmarme—. Muchas cosas cambiaron desde la ultima vez que nos vimos— agregó.
Eso era cierto, las circunstancias eran otras. En este nuevo encuentro, yo estaba a punto de casarme, y sería padre. Aunque deseaba más que nada tenerle frente a mi, ahora existía un impedimento: yo estaba comprometido otra vez.
—Tienes toda la razón, hay muchas cosas que no volverán a ser como eran antes— sentencié muy a mi pesar. Tenía que hacerme responsable por mis actos, por la familia que formaria y por el hijo que venía en camino. Nunca había sido un hombre dado a cometer antes de infidelidad, no iba a comenzar ahora con un embarazo en proceso.
—Espero que esos cambios Derek Meyer, no me impidan estar cerca de ti— agregó ella y paradójicamente comenzó a alejarse de mi, obligándome a perseguirla admirando, como siempre la vista, ese glorioso trasero.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







