LOGINÉrika Camel
Una semana entera había una pasado y yo seguía allí, en el mismo asqueroso calabozo de la comisaría. Me sentía sucia, humillada , y el embarazo no ayudaba con las nauseas y las fatigas.
No me habían transferido a la cárcel del condado solo porque las influencias de mi padre en esta ciudad eran demasiado grandes para pasar por encima del magnate Alejandro Camel, pero no dudaba que ese momento estaba por llegar y ni todo el poder de mi padre lo impediría.
Los abogados no habían podido hacer mucho, ya que las pruebas de mi supuesto delito de espionaje estaban por todas partes y eran absolutamente contundentes; eso aunado a los documentos falsificados que estaban en poder de las autoridades pertinentes. Cómo nunca creí que Derek me acusaría pues no me ocupe de tapar ni una sola de mis huellas. «Ingenua que fui». Si hubiera sabido lo que ahora sé ese hombre no me hubiera podido tocar con la mirada. De haber tenido una bola mágica jamás hubiera caído ante él.
El equipo de abogados que me estaba representando era uno de los más prestigiosos del país, y había tratado de llegar a un trato con los abogados de los Mayer, mas solo se habían encontrado con la noticia de que bajo ninguna circunstancia retirarían los cargos que pesaban en mi contra. Así que solo restaba irse a juicio macabro en el que obviamente saldria un fallo condenatorio en mi contra o de lo contrario esperar un milagro divino.Mi padre estaba moviendo cada uno de sus contactos, cielo y tierr , y yo tenía convencimiento pleno de que tarde o temprano me sacaría de prision, pero aunque no había perdido la fe de salir de inmediato comprendía que el asunto tomaría más tiempo del que preví en primera instancia cuando me atestaron .
Julie estaba furiosa, ya había dado dos escándalos en la comisaría, y con eso solo había logrado pasar una noche en el calabozo de al lado acusada de desacato a la autoridad y todo por el inocente hecho de patearle con todas sus fuerzas las pelotas a un oficial de policía. Aunque la reprendí por este hecho me alegre en privado de sus agallas.Después de eso papá prácticamente le prohibió que fuera a visitarme si no era capaz de controlarse, con esos impulsos no me ayudaría a salir más a prisa, sino todo lo contrario. Lo último que necesitaba Alejando Camel eran dos hijas privadas de su libertad.
El juez que llevaba el caso había prohibido que se fijara una fianza para mi caso, y al parecer pensaba darle un escarmiento a la opinion pública usándome a mi como chivo espiatorio. Al parecer estaba pagando el karma dde alguien más sin lugar a la duda. No parecía haber luz al final del túnel, y todo dependía de que Derek Mayer se le ablandara su corazón de piedra y fuera capaz de retirar los cargos.
Él muy idiota se negaba a retirar la acusación, y tampoco aceptaba reunirse con los abogados de su contraparte.
¿Por qué hacía eso? No tenía una idea clara, pero lo cierto es que se estaba dando gusto haciéndome pagar lo que creía que era una traición a su confianza.
Ese hombre irracional estaba terminando con mi paciencia, y debía estar tranquila. De nada me serviría un colapso nervioso a estas alturas.
Tenía que cuidar mi embarazo, pensar en mi bebé y llenarme de calma aunque me costaba demasiado. Cómo pensar en calmarme con el caos imperando a mi alrededor.
Todos los días papá venía a verme y en su rostro veía que no había avanzado nada en su empeño de liberarme a pesar de intentarlo con cada aliento. Mi pobre padre, cuanta pena me daba hacerlo pasar por una situación tan inusitada.
Ah!!! pero eso si… Papá cada vez que llegaba cambiaba su repertorio de palabras mal sonantes en contra del “Sopenco Alemán” como había comenzado a llamarlo desde que supo que Derek Mayer continuaba renuente de reunirse con nuestros abogados para llegar a un consenso sobre sus condiciones para retirar la denuncia.
Tal parecía que para maldecir a Derek papá tenía un talento recién descubierto.
Julie insistía que tenía que hablar con Derek y yo me negaba. Ni condenada a pena de muerte dejaría que otro miembro de mi familia se humillara ante ese hombre irracional. Ella tenía que entender que si mi libertad dependía de eso preferiría quedarme confinada.
— Prométeme Julie, que no haras algo tan estupido como enfrentarte a ese hombre— le pedí la última vez que nos vimos.
— Pero Érika— protestó imponiéndose.
—Pero nada Julie— la interrumpí— lo menos que necesitamos es que ese "Alemán sopenco" como lo llama papá ...
—Sopenco Alemán— corrigió Julie— es al revés, papá lo llama Sopenco Alemán.
—¿No fue eso lo que dije? — pregunté confindida. Julie negó con la cabeza y yo rodé los ojos— Bueno da igual. Lo importante es que te mantengas alejada de los Meyer. Aún te pueden acusar por complicidad y eso sería nuestro peor recurso ahora mismo. ¿entiendes?
Ella asintió pero aún no quede muy conforme con su respuesta. No pronunció la frase "Te lo prometo" así que no se que esperar.
¿Me sentía herida? Pues obviamente. Cuando pasó la primera semana encerrada se me quitó la ilusión cursi de que Derek entendería y vendría en un caballo blanco diciendo que me amaba con locura. Eso no pasaría, y yo tenía que enfrentar mi realidad y seguir con mi vida bajo las nuevas circunstancias que crecían en mi vientre.
Solo cuando llegaba la noche y me quedaba totalmente sola en mi celda, entonces me permitía llorar a mares. ¿Cóno no llorar si me sentía tan rota? La almohada dura del colchón apestoso era mi único confidente. Ni a mi hermana me atrevía a decirle que tanto me estaba doliendo este encierro, y sobre todo quien había provocado que yo estuviera privada de mi libertad.
Podía ser fuerte todo el día, pero nada me obligaba a serlo de noche cuando no había nadie que me viera. Podía ser la mujer más fría y ecuánime frente a todos mi familia, los abogados, los detectives, incluso los oficiales de policía a cargo de la custodia de los calabozos… pero de madrugada la historia era otra. No podía contenerme.
Lloraba de ira, ira contenida. Ira y de desprecio por un ordinario amor que me estaba matando poco a poco.
No quería amarlo, me dolía demasiado. No quería amar sola, el amor no correspondido era el dolor más cortante y frustrante que había experimentado jamás.
Lloraba por mi propia estupidez de enamorarme de ese imbecil y ponerme en circunstancias peligrosas.. Circuntancias qué tal y cómo predijo Julie ensusiarian a todos a mi alrededor. Derek había demostrado ser lo suficientemente bajo como para no tener límites en su venganza. Porque si, esto no podía ser otra cosa que una venganza.
Derek Mayer
La penetro despacio y enredo mis manos en ese pelo negro que tanto me gusta. Su rostro indescriptible, y toda ella está preparada para mi. Encaja sus uñas en mi espalda haciéndome jadear, e incitándome a que me clave en ella más profundo. Disfruta de lo intenso como nadie que conociera jamás.
Me abraza a su cuerpo desnudo gimiendo mi nombre en mi oído. «Eso podría enloquecer a cualquier hombre».
El movimiento violento de sus caderas arqueándose para recibirme más hondo me hace gemir a mi también. Dios la deseo tanto que siento que eyaculare en cualquier momento por necesitarla tanto.
Me encanta que me seduzca desnuda como hace siempre, sus movimientos sensuales debajo de mi son arte irresistible para mi control.
Giramos juntos en la cama quedando toda ella desnuda sobre mi. A horcajadas sobre mi miembro, empalada y ansiosa, tan mía cómo el primer día que me metí en ella. Comienza a moverse despacio, su cintura marca círculos que provocan magia. Mis manos cubren sus senos perfectos, los aprieto, pellizco sus pesones enrojecidos por los chopetones que le mi boca marco durante los juegos previos al coito.
Ella es tan receptiva a mi, que responde de inmediato arqueando su columna. No pierdo oportunidad para irme en ella más a fondo, más profundo entre sus pliegues rosados y húmedos.
—¿Te gusta cabalgarme Érika?— la reto a responderme con una sonora nalgada en sus nalgas que suben y bajan al compás de la danza ancestral. — ¿Te gusta?
Intenta responder, pero me hundo más en ella. Solo logra abrir la boca y ahogar un grito disfrutando de la gloriosa sensación que despierto en ella.
Con cada movimiento de su cadera me siento desvanecer. No soportaré esto por mucho más.
— Más Érika! —le rogué jadeando —, sigue así.
¡Dios muñeca!… ¡dios cuánto te amo Érika!.
Despierto con el cuerpo perlado por las gotas de sudor y con el pene mojado con líquidos preseminal. Es obvio lo que acaba de ocurrir.
«¡Esto es absurdo! ¡Totalmente rídiculo!»
Ni siquiera recuerdo la última vez que tuve un sueño húmedo y aunque me esfuerce en recordar tengo claro que en la adolescencia siempre soñé con mujeres desconocidas.
Esto fue diferente, fue real. Tan real que me parece que acabo de perder la posibilidad de estar cerca de esa mujer otra vez.
Revivo el momento en que supe quien esta ella en realidad.
La frustración, y la decepción regresa, con más fuerza. Cómo si no hubieres pasado un solo día.
Hace días que me repito que tengo que seguir con mi vida. No como, no duermo… ni siquiera me preocupo por bañarme o afeitarme.
Además de eso tengo delegadas en Dominico mi responsabilidad como Ceo de mi compañía.
Antes me reía de los hombres que cometían locuras o sufrían demasiado por una mujer. Ahora me doy cuenta que si, que una mujer puede ser el arma letal para la estabilidad emocional de un hombre.
Me levanto, me miro en el espejo y soy la prueba de ello.
Tengo que poner de mi parte y no permitir que una mujer me destruya del todo. Ya hizo bastante jugando conmigo como para darle el poder para destruirme.
Miró el reloj en mi muñeca y pasan las tres de la madrugada. Apesto a licor y estoy sucio, demacrado, y ni hablar del preso que perdí por no alimentarme la última semana.
Me imprimo disciplina, camino dando tumbos al cuarto de baño. No sé si es la debilidad por los días sin probar bocado, o el alcohol en mi sistema lo que me tiene tan débil, pero entiendo que este círculo de autocompasión termine.
Con manos temblorosas me afeito la barba de varios dias, teniendo destrozarme la cara con el filo de la navaja. Me cepillo los dientes profundizando, la última vez que lo había hecho fue la mañana en que supe todo.
Apartó el rostro pálido de Erika ese día, y la forma en que temblaba de mi mente. Esa imagen de ella la revivo , como muestra de lo buena actriz que puede llegar a ser.
Me meto bajo la ducha caliente y limpio mi cuerpo a fondo despojándome de todo lo que quiso afectarme… de la culpa… del dolor y de ella… sobre todo de ella y sus besos traicioneros. Trato de concentrarme en alejar todo lo que me represente a Erika en mi Vida. Será difícil. Nos entendíamos también en todo… no solo en la cama. Adoraba pasar tiempo con ella.
Salgo de ducha y me pongo ropa cómoda de deporte, peor lo ma d importante es que está limpia. Yo mismo no soportaba mi propio hedor.
Me doy cuenta que aún no puedo dejarla en el pasado. Siento curiosidad hay cosas que no tengo claras de su vida, o el por qué hizo lo que hizo.
La recuerdo en el yate y las cosas que me contó de su vida. ¿Habrá dicho al menos una verdad ese día?
Trato de no atormentarme con la respuesta a esa pregunta y en lugar de eso bajo a mi estudio donde encontrare más verdades que las que salieron de la boca de arriba durante el tiempo que estuvo a mi lado.
Allí sobre el escritorio se encuentran los dos folder con el legajo de vida que hizo el detective privado sobre Erika Camel y Julie Pererson.
Leo sorprendido la información que guarda cada expediente, al parecer Érika se las arreglo para contarme su versión sintetizada de su vida. La que Derek Mayer podría saber sin sospechar.
No mintió en decir que era miembro de una familia adinerada… pero omitió el minúsculo detalle de que era la única hija consanguínea del magnate Alejandro Camel, también omitió que su hermana era adoptada y conservó los apellidos de sus padre biológicos. Por eso nunca yo asociaría a una Peterson con el apellido Camel.
Observo la foto de las dos mujeres y me sorprendo en encontrar cierto parecido en el estilo personal de ambas. No había duda que habían sido criadas por el mismo hombre. Y a pesar que Alejandro Camel tenía fama en el mundo de los negocios de ser un hombre intachable, honesto e íntegro, yo al menos no podía decir los mismo de su hija.
Su hija… ¿Cómo le iría en prision?
Se me hizo un nudo en la garganta y solté el folder de Erika como si me quemara.
No podía seguir en el círculo vicioso de beber para intentar olvidarme de ella y de mi. Así que decidí cambiar la estrategia.
Me fui al gimnasio a ver si gastando las energías de más, me quedaba menos deseos de pensar en lo que ocurrio.
Al amanecer regresaría a mis funciones de CEO, y trataría de seguir con mi vida como si nunca la hubiera conocido, como si no se hubiese cruzado en mi camino… como si no hubiera jugado conmigo.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







