LOGINÉrika Camel
«¡Santo Dios!... como no desfallecer en bajo su tacto si él muy ingrato besaba como los mismos ángeles».
Con las hormonas totalmente revolucionadas y locas por la vehemencia sensual de los besos candentes de Derek Mayer, no luchó ni me resisto, solo me derrito como mantequilla suiza en los brazos del hombre que llevo semanas prometiéndome odiar hasta el fin de mis días. «Acabo de romper como mil promesas con este beso».
Creo que mi cerebro a dejado de funcionar momentáneamente, «Debería tener un letrero brillante en la frente en el que se leyera "Neuronas totalmente colapsadas"»como si me hiciera más tonta con cada nuevo ataque de su boca sobre la mía.
Los últimos rastros de vida inteligente en mi cabeza desaparecieron en el preciso instante en que me entregue a las sensaciones deliciosas que despierta este hombre en mi. Entregarme en sus brazos no era razonable como tampoco lo era seguir dejando que me devorara la boca y me abracé entre sus brazos de acero. Aunque debo admitir que sentir lo prohibido de su boca... también me supo a gloria.
Puedo estar odiándolo a rabiar, pero no puedo apartar de mi corazón lo que siento, no puedo lidiar de manera efectiva con la atracción casi enfermiza que se instaura entre nosotros una vez que nuestros cuerpos colisionan volviéndose uno solo. Me es más difícil terminar con esto que con una plaga de cucarachas. Nos fusionamos tan bien, que a veces temo que él sea mi media naranja. «Ha que resultó ser un cítrico bastante ácido mi media mitad»
A pesar de lo irónica que yo pueda llegar a ser no dejo de reconocer casi con pesar, que en encajamos demasiado bien, tanto que unos pocos encuentros bastaron para que en unos pocos meses yo me convierta en madre. Eso no tiene nada que ver, pero si influye.
—¡Una oportunidad!— susurra como si la vida le fuera en ello— ¡Una oportunidad!— repite con su frente apoyada contra la mía y sus labios exparciendo besos húmedos por mis labios y mi nariz — una sola y prometo no defraudarte jamás — solicita y va otra vez contra mis labios y los vestigios de raciocinio que me quedaban luchan por salir. Niego con la cabeza y me aparto de sus brazos aún contra la voluntad de mi cuerpo traidor. De más está decir que necesite más fuerza para alejarme que la que se necesita para hacer funcionar a un acelerador cuántico de partículas.
Me observó sorprendido, no pensó que después de ese beso podría resistirme o negarme a él. Dios sabe cuánto me costó hacerlo.
—Que me beses no cambia nada Derek. No importa que tanto lo intentes o qué pasión le pongas— miento abiertamente y en su cara . Le miento a él y me engaño a mi misma sobre todo. «¿Qué no cambia nada?» «Eres una m*****a mentirosa Érika» me recrimino en silencio mordiéndome el labio inferior que aún me tiembla de deseo—. No es nuevo que somos muy compatibles sexualmente, eso no me lo tienes que demostrar a la fuerza. Puedo dejarme besar voluntariamente y eso no cambiará lo que ya sabemos. Y eso es que esto se acabo— pronuncie sin poder creerme tampoco lo que acababa de decir. «¡Mentirosa pero de las buenas!». Mas logré mi objetivo, le di Justo donde lo lastimaría.
Me mira con ira, y tan sorprendido como si acabaran de salirme pelos de los oídos. Me mira acusándole con sus ojos claros. No bajo la mirada, al contrario se la sostengo, no quiero que se percate que ni yo misma me creo lo que me arrinconó a decirle después de los efectos de ese devastador beso. No puedo demostrar que me intimida y me hace vibrar.
Su impotencia ante mi negativa a perdonarlo ya van haciendo mella en su carácter. Su mirada está oscura y no creo que esta vez sea por la pasión, sino por la imposibilidad de arreglar las cosas entre nosotros. Para un hombre como él no debe ser sencillo no salirse con la suya. Creo que en el fondo nos parecemos mucho. Somos demasiado fuertes, por algo dicen que dos narizones no se pueden besar.
Frunce el ceño y repara cada expresión de mi rostro, mientras las luces de los relámpagos entran por la ventana del despacho dando un aspecto más aterrador a nuestra discusión. Ahora mismo quisiera esconderme de su escrutinio, es que me desarma cuando me mira así con esa pasión y fuerza.
Derek para este momento me recuerda a Thor, el mismísimo Dios del trueno; solo que este dios Alemán tiene el martillo entre las piernas. «¡Y que martillo!»
No pienses en esa verga Érika… no es momento para pensar que ese hombre te dio el mejor sexo de tu vida. Es momento para olvidar, para dejar atrás, ya que si todo sale medianamente bien no volveré a ver en la VADE (Verga Alemana Deliciosa y Enorme ) nunca en la vida. «Una perdida que estoy dispuesta a asumir».
—Érika estás siendo injusta. ¡Recapacita! Nos estás negando la posibilidad a los tres de ser felices.
—¿A los tres?— preguntó con toda la ironía del mundo. Me mira enojado y cansado, ya esta a punto de tener un colapso nervioso si continuo demostrando tanta impertinencia. Esta situación está resultando ser desgastante para ambos. Me enfurece su descaro, y que se contradiga él mismo. Si hubiera contenido su ira cuando fue a verme en prision, ahora no estaríamos en esta. Si él no contuvo su lengua porque tendría que contener la mía— ¿Desde cuando aceptaste ser parte de esta familia?
—Si Érika. A los tres… a ti a mi hijo y a mi. Podemos ser una familia, quieras o no estás unida a mi de por vida— espeta con cierto sentimentalismo en la voz. No quiero que venga ahora a intentar persuadirme de algo que no se creyó ni el mismo. "Familia Feliz" si como no. No hay tal cosa con Derek Mayer.
Doy una carcajada sarcástica y me volteo a la ventana donde observo la lluvia caer torrencialmente. Hoy el cielo ha llorado lo que no llovía desde hace meses, al parecer el clima sabía que nuestra conversación, que nuestro encuentro sería tormentoso y no se quiso quedar atrás . Mi carcajada lo hizo rodar los ojos, pero Ursula la bruja del mar se quedaba pequeña ante lo malvada que me sentí en ese momento .
—Yo ya tengo una familia Derek… — murmuré dándole la espalda— mi hijo o hija también tendrán una familia. — Entonces me volteé a darle una mirada fría. — No me vas a convencer usando un hijo que no querías. No pienso dejar que influyas en la vida de mi bebé.
El curso básico de ¿como manipular en diez pasos?... en ese yo me hice doctora en ciencia. Derek Mayer no me manipularía tratando de convencerme de su buena voluntad repentina, ni de sus instintos paternales recién surgidos. Por mi... podía largarse a la misma m****a... con todo verga.
— Érika…— trató de decir algo, ya visiblemente frustrado.
—No Derek— interrumpí con decisión sin dejarlo continuar hablando — Desiste y lárgate de mi casa una buena vez. Nada de lo que digas será una prueba contundente de que mereces esa segunda oportunidad que tanto pides y deseas obtener. Nada me garantiza a mi, o me asegura que no intentes vengarte otra vez de mi… o que en algún momento no vuelvas a sacarme en cara tus sospechas ridículas y mal infundadas de que mi hijo es de mi ex, Mark Weber. Eso no lo pienso admitir nunca más. Si no me gano tu respeto... al menos me quedare con tu Odio.
—Te respeto, no te odio en absoluto. No pienso dejar las cosas así— musitó con más calma fría que me hizo temerle. Lo que vendría contra mí sería todo su arsenal, y tratándose de él... era un arsenal variado... no por gusto lo llamaban "El Camaleón"
—Si sigues insistiendo me obligarás a tomar medidas drásticas— lo amenacé con toda la intención de cumplir lo que me estaba llegando a la mente. —Tú decides si me sigues presionando...
—No pienses en huir Érika — fue esta vez su turno de amenazar. —Si te vas te seguiría hasta el último confín de la tierra. No me pongas a prueba. No creas que no puedo mover el cielo y la tierra por ti y por mi hijo.
—Para eso tendrías que conocer el destino a donde me dirijo— siseé atragantándome con mi propio veneno.
—No dudes que descubriré cada artimaña que uses o cada movimiento se hagas. Puedes estar dolida, molesta e incluso resentida conmigo; pero nada de eso te da el maldito derecho de alejarme de mi hijo. Nada te da el maldito derecho de alejarme de ti, después de todo lo que hiciste tú misma por ganarte mi amor, tú solita te condenaste a mi. ¡Eres mía y lo sabes!
— ¡No es tu hijo! !No- Es-Tuyo! ¡ES SOLO MÍO!— fue lo único que pude decir para refutar lo que acababa de decir ... porque a eso de que yo le pertenecía, no pude expresar palabra ya que era muy fuerte para digerirse. Esa frase me hizo tambalear y vibrar sin siquiera tocarme, peor me estaba mirando de tal forma que me era imposible luchar contra él.
—Si lo es, y lo que más me apena es que sea el hijo de una tremenda cobarde. Te asusta que te lastime Erika… por eso te niegas a perdonar. Te asusta que no puedas contra lo que te hago sentir. No soy idiota... conozco el poder que tengo sobre ti. Al igual que tú eres consiente de lo que provocas en mi con tanto solo entrar en la misma habitación que yo.
—No soy ninguna cobarde— me defendí con la voz temblando —¡No te quiero ver, quiero que salgas de mi vista!— le grite con los brazos en puño, encajándome las uñas en las palmas de las manos. Negar las verdades que me arrojaba en la cara se me estaba tornando cada vez más imposible.
—¿Sabes que? — hizo un pausa— No fue buena idea venir aquí hoy.
—No será buena idea tampoco venir mañana. Lo nuestro no debió ser. Fue un error. Tú fuiste un error que cargaré el resto de mi vida… pero no por eso tengo que verte a diario.
—¡Fue suficiente por hoy!— sentenció cada vez más enojado pero con la compostura intacta —Ambos dijimos cosas que no deberíamos— expresó dándome la espalda y saliendo del despacho. Espere que la puerta fuera abatida con ira, pero al contrario… la cerró sutilmente dejándome aún más enojada y con la frustración por los cielos. Eso me demostraba que aún era capaz de contenerse al instinto de retorcerme el pescuezo y tendría que enfrentarlo otra vez.
Salí del despacho lista para gritarle que se largara y no volviera. Caminé hacia la habitación donde estaba Dominico, pero Derek no estaba allí.
Miré la puerta de entrada… no era posible que hubiera salido con semejante tormenta. Camine hacia el marco de la puerta y abrí, lo que vi me sorprendió.
Derek con ma ropa totalmente empapada, pero con suma paciencia caminando a su coche. Abrió la puerta, se quito forzaremos el saco que chorreaba agua y lo tiro en el interior del vehículo. La camisa blanca pegada al cuerpo dejaba ver cada detalle de su cincelada espalda.
Me dio una última mirada que me heló la sangre y se metió en su coche…poniéndolo en marcha acelerando el motor saliendo del patio a toda velocidad. Las ruedas del Aston Martin salpicaron agua al salir dejándome con la boca abierta.
«Sinmo moría de neumonía yo misma lo mataría con mis propias manos por bruto».
Si creía que no había logrado romper el caparazón de su paciencia, su porquera e intensa incursión bajo la lluvia me decía todo lo contrario.
Ese hombre que se marchó tenía ira para repartir por el mundo entero. Si yo era lo suficientemente inteligente ya no estaría en el país para su próxima visita.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







