LOGINÉrika Camel
El maldito sin sabor de su desprecio en aquella oficina de su empresa hace que me hierva la sangre aún, el recuerdo aún lastima como vidrios en el estómago. Esos vidrios sustituyeron a las pobres mariposas que revoloteaban en mi interior.Derek Mayer representa y es todo lo que no quiero a mi lado en este preciso momento. Ya no es hombre para mi, si hasta hace muy poco creí que mi único futuro soñado era con él, ahora me niego con cada célula de mi cerebro a pensar que sería posible una reconciliación o algún tipo de acuerdo o entendimiento entre nosotros. Mis neuronas por primera vez están pensando con claridad en mucho tiempo. Estaba ciega por el amor que me hizo sentir, pero ya no más.Si él fue inflexible anteriormente, ahora pues yo le demostraré de que pudo ser capaz. No tiene una jodida idea de con quien se metió. A la hora de jugar sucio, lastimar y herir las mujeres somos expertas, solo es cuestión de tener una razón de peso que nos deje bien motivadas para poner el mundo a arder a nuestro alrededor. No lo dejo que continúe hablando, quiero parar con esta discusión estupida que no va a a ninguna parte. Sus mentiras no lograrán derretir el hierro macizo que recubre cada pequeña parte de mi corazón, el mismo corazón que el vilvio añicos.
Me hace daño su presencia, lo sé, estos sentimientos de ira e impotencia no son nada sanos o propios de mi. No quiero sentir esta ira, solo quiero que se vaya lejos.
No quiero que me duela el pecho al escucharlo, ni que me cosquilleen las manos nunca más por tocarlo. No quiero estar en la terrible disyuntiva de tener que odiar al hombre que todavía amaba.
—¡No me llames así!— chillo ¿Como es que aún se atreve a llamarme Tsunami? Mi mente viaja a aquella suite en Alemania, donde me pidió que me bañara con él llamándome así "Tsunami" esa fue la primera vez que me llamo de esa forma 6 después lo uso cientos de veces mientras que me hacía el amor hasta desfallecer. Me niego que use algún término que me recuerde la furia sexual que se desató entre nosotros. —No soy nada para ti. No me importa a qué viniste o cuáles son tus intenciones ahora. — las palabras se me aglomeran en la garganta como la hiel más amarga y venenosa; y siento que la silla me aprisiona en mi actual estado de ánimo que es cada vez más volátil; así que me vuelvo a poner de pie evitando morir de una combustión espontánea de tanto coraje. — Ni siquiera pensaste en retirar los cargos cuando supiste que estaba embarazada. ¡Embarazada de un hijo tuyo!...— le recriminó con toda la intención de clavar una daga en su helado y mezquinó corazón. Si mi músculo cardiaco es de hielo... pues el de ese Alemán es un glacial artico.
«Hitler fue un bebé con mamilla comparado con Derek Mayer» pienso y estoy a punto de explotar del coraje.
—Pensé que…— se defiende y esto es el colmo, me exasperó aún más y la poca paciencia que me quedaba se va por el caño del olvido. No comprendo cómo se atreve a ofrecerme esas ridículas excusas.
—¡Que no era tuyo! ¡Que mi hijo era de otro hombre !— respondo completando la estupida frase por él interrumpiendolo, si vuelvo escuchar esa idiotez salud de su boca no respondo. Ya no puedo contener la explosion inminente de furia que he tratado de amilanar y exploto a gritos en su contra. No debería reaccionar así , ni siquiera deberíamos estar teniendo esta conversación absurda. Sus excusas son más de lo que soy capaz de escuchar sin lanzarle unas cuantas verdades a su cara y recriminarle lo que hizo conmigo y como me juzgó de mal cegado por sus prejuicios, los que él mismo se inventó y por ellos me condenó. —¡Eso pensaste! Así de desconfiado fuiste. Cómo si no te hubieses acostado conmigo cientos de veces en los últimos meses. Cómo si al menos una vez hubieses usado un preservativo para protegernos.
Las lágrimas me están ahogando, pero aún así lucho por contenerlas y no derramar una sola de ellas. Sabia que esto sería difícil, pero no imposible. Peor fue resignarme a perderlo, superar el miedo de no tenerlo nunca más conmigo y plantearme una vida como madre soltera sin poder contar con él, y todo eso lo hice sola en la celda de la comisaría en la que él decidió confinarme cuando formuló esa acusación formal en mi contra. Así que no, No lo dejaré verme llorar… antes muerta que humillada de esa forma. No soy una damisela que necesita ser consolada, nunca he sido ese tipo de mujer. La estupida que se enamoró de una Alemán insensible, esa se quedó en prision. Esa mujer ya no volverá a aparecer ante la prepotencia de Derek Mayer. Perdió su tiempo, su monegrina ya pasó.
—Érika las noticias nacionales decían que tenías un novio que te hacía en Europa preparando una boda inminente — intenta excusarse y lo miro como si de un insecto repugnante y minúsculo se tratara. Bastante tuve que soportar con Mark para que este venga recriminarme porque que se creyó las mentiras de un idiota con ínfulas de presidente. Razón tiene mi padre en decir que soy un maldito iman atrahendo a hombre que no sirven. Soy un puto detector de hombres defectuosos. Me persiguen.
—Y para tu conveniencia preferiste escuchar lo que había dicho el otro tonto— le echo en cara con desprecio. Estoy harta de excusas y de que ahora que estoy libre de todo cargo sin su ayuda intente venir a verme la cara de idiota enamorada. «¡No! eso no pasará »— ¿No es así? — inquiero retándolo a que diga lo contrario si tiene el valor —¿Muy conveniente no?— fue más una pregunta retórica a la qué tampoco supo que responder obviamente.
—No te conocía—espeta intentando inútilmente de explicarse desesperado, más ya no me interesa mirarlo ni mucho menos creerle —¡Érika, Mírame! ¡por el amor de Dios! Solo sabia que eras mi competencia y que todos te apodaban perra fría por que no te tocabas el corazón para destruir a nadie. Pensé que deseabas algo más de mí que yo mismo... que deseabas destruir mi empresa.
—A ti deberían llamarte Derek el frío— espete conmocionada por lo tonta de su explicación — Ni porque descubriste mi embarazo fuiste capaz de sacarme de prision. Tú eres el frío... No yo— sentencie lista para salir de ese despacho y de la vida de ese Alemán para siempre.
— No eres inocente del todo Érika— pronunció acercándoseme como un depredador a su presa herida. Pero mal cazador salió que no sabía que una fiera lastimada es mucho más peligrosa — y bajo esa premisa me mantendré firme.
—¿Y quien es el inocente ? ¿Tú?— quiso decir algo pero me volteé enfurecida. ¿Tenía que reírme? Toda esta conversación parecía una jodida broma pesada— No te atrevas a decir que si eres inocente porque te castraré. No eres más que un patan excéntrico que solo desea excusarse en mis acciones para librar su responsabilidad en este asunto— lo acusé y solo logré que sus ojos claros se oscurecieran. No debía seguir jugando con su paciencia, lo mejor está huir de su presencia antes que ambos cometiéramos una locura de la que después nos arrepentiríamos — ¿Por qué no te marchas de una buena vez? Ya creo que nos hemos dicho bastante.
—¿Bastante? —increpó pasándose las manos por el cabello desordenado por las veces que había repetido ese gesto. Si seguía con lo mismo terminaría calvo si se sumaba el estres a la ecuación. Lo imagine calvo y me gusto lo que vi en mi mente. Es que Derek Mayer podría ser un total pelmazo… pero eso si: el pelmazo más candente, viril y atractivo de los hombres que vivían en el puto planeta. —No creo que hayamos hablado bastante— murmuró llamando otra vez mi atención. — No hemos hablado una sola palabra de nuestro hijo.
— ¿Nuestro?— solté una carcajada Sarcástica y él rodó los ojos— Quisiste decir… ¡Mio! ¿no es así? Creo que escuche mal.
—No criaras a mi hijo sin mi— se apura a decir—No puedes quitarme mis derechos, mis derechos como padre son irrevocables— acotó rodeándome una vez más y cortándome el paso hacia la puerta. — No permitiré que me alejes del bebé— otra vez perdí las luces cegada por su idiotez.
—De dos malditas palabras que hablas, las dos son para recordarme que me puedes quitar a mi hijo si te da tu regalada gana. Eres un puto patan y no sabes cómo me arrepiento haber estado contigo, me arrepiento de haberte conocido, y sobre todo me arrepiento de haberme metido en tu cama.
Ese discurso cargado de ira y desprecio fue suficiente para que de dos zancadas acortara la distancia que separaba nuestros cuerpos y se colisionara contra mi como una fuerza de la naturaleza. Mi pecho contra sus fuertes pectorales, mi abdomen contra su bragueta que parecía haber revivido ante el más mínimo contacto.
Su fragancia Clive Christian inundó mis fosas nasales y las barreras comenzaron a desmoronarse, esa fragancia me regresaba en el tiempo a cientos de momentos en los que él había sido completamente mío y yo abandonadamente suya. No me quería sentir como arcilla entre sus brazo nunca más, mi mente no ayudaba... así que comencé a forcejear por liberarme de su férreo y sensual agarre.
—¡Suéltame maldito arrogante!— escupí en su cara respirando el mismo aliento que él. No podía mirarlo a los ojos o sería mi perdición y me odie por ello. No quería ser así de débil… no era consecuente con la ira que corría por mis venas envenenando cada partícula de mi cuerpo.
—Solo te soltare cuando entres en razón…
—Pues entonces gritaré como una loca— lo amenace y ladeó la cabeza enarcando una ceja de manera divertida. —Puedes gritar cuanto quieras…
—Mi padre vendrá y te sacará a patadas en tu hermoso trasero— le solté sin pensar más nada.— Voy a gritar ahora…
—No, no lo harás— me interrumpió dejándome confundida—Mucho menos si hago esto…
Su boca tentando como la serpiente del pecado se apropió de la mía. Él Era demasiada tentación como para ser rechazada, pero aún así me negué a abrir la boca.
Mis manos plantadas en su pecho, ejerciendo presión para sacármelo de encima no fueron suficiente defensa contra sus brazos de hierro . Su agarre sobre mi cuerpo se intensificó. Sus brazos fuertes alrededor de mi cintura descendieron hasta apoderarse de mis nalgas para ejercer aún más presión restregando su ereccion descomunal contra mi abdomen.
Su verga palpitante contra mi cuerpo y su lengua experta haciendo magia sobre mis labios fueron como una droga que lograron disipar por un instante el profundo sentimiento que me impulsaba a rechazarlo. Sin fuerza para alejarlo y víctima de sus avances caí redonda, abriendo la boca para disfrutar de sus adictivos labios.
No era un beso tierno, el no era del todo tierno ni suave...su beso era desesperado… vehemente como cada uno de los anteriores. Un beso que me demostró la necesidad que sentía Derek por mi a pesar de tantas idioteces que habíamos vivido en el último mes.
Su lengua acarició la mía, y sentí mis rodillas aflojarse, él me abrazo aún más contra él y recorrió mis labios como lo había hecho tantas veces, aún así no podía superar la fuerza y la demencia que desataban los besos de ese hombre sobre mi. Era casi sobrenatural, paranormal… divino... lo que lograba despertar en mi con el más mínimo roce.
Mi mente solo estaba concentrada en el sinfín de sensaciones placenteras y desconcertantes con las que me estaba enfrentando.
—Una oportunidad Érika— murmuró contra mis labios— Eres mía, así que no te niegues a esto.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







