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Revelaciones

Author: Jeanne H.A
last update publish date: 2022-05-10 01:20:03

Agnes:

Había entrado furioso a su despacho, así que había ido corriendo detrás de él, podía oír cómo gritaba, maldecía y tiraba cosas, Cleo y Martin estaban fuera de la puerta preocupados más que asustados, y los entendía, él podía hacerse daño sin querer.

Tras suspirar unas cuantas veces y sin pedir permiso, me decido a entrar, lo primero que veo es a él de rodillas cerca de la chimenea, había libros, documentos y figuras tiradas por todos lados.

Estaba muy quieto sujetando su cabello, parecía tan indefenso que sólo quería abrazarlo, aunque mi toque no le resultara reconfortante.

- Ya no puedo más –dice con voz baja, apagada o más bien dicho, derrotada, podía ver que ese cansancio no era sólo físico, también mental, algo que podría explicar porque solía tomar mucho desde que llegue aquí.

- No tienes por qué soportar todo Sebastien, nunca has tenido que hacerlo –me hinco a su lado, froto suave su espalda.

- No sé cómo puedes tratarme así después de toda la m****a que te he tirado encima –su voz es tan lastimera, que hace que mi corazón duela.

- He recibido peores, créeme, esto no es tan malo –digo bajo, esta era la primera vez que me sinceraba con alguien, pero suponía que ya era hora, también estaba cansada de fingir que todo estaba bien, ya no quería una libertad a medias, quería ser feliz, con o sin él.

- Perdóname Agnes –se gira y me abraza, le abrazo suave, siempre he tenido en claro que él no es un mal hombre, no tengo ni idea de los demonios que lo torturan, ni sus motivaciones.

- Esta bien, está bien –digo con voz suave mientras froto su espalda, él niega.

- No, no está bien –se separa suave, me mira con detenimiento–, nada de esto está bien, y ya me cansé –suspira bajo, con cuidado se acomoda en el suelo, me siento de rodillas frente a él, suspira un par de veces antes de comenzar a hablar–. Los que viste en la fotografía eran mis padres, esa fue nuestra última fotografía juntos, tendría cerca de 8 años –me mira atento–, una noche mientras dormía, se metieron a la casa, recuerdo que me despertaron los gritos, salí de mi habitación corriendo, baje las escaleras y lo único que pude ver fue a mi madre arrastrándose por el suelo, su blanco camisón estaba manchado de sangre a la altura del estómago, cuando me vio su cara de horror fue tal que con su últimas fuerzas me grito que corriera, que me escondiera, quería ir y salvarla pero fue tanta su desesperación porque corriera que acabe por hacerle caso, recuerdo que la casa era antigua y tenía un pequeño elevador de servicio, así que corrí y me escondí ahí, supongo que los hombres que querían acabar con toda la familia creyeron que moriría después, así que optaron por no buscarme –frota su rostro, tomo suave una de sus manos, eso debió ser horrible–. Recuerdo salir de la casa corriendo para pedir ayuda, pero era de noche, estaba oscuro y para un pequeño de esa edad, todo era un impedimento, tanto fue así que tropecé y caí en una zanja, rodee y rodee hasta que mi cabeza chocó contra algo duro y caí inconsciente –aprieta mi mano–, cuando desperté, lo primero que vi fue humo a la distancia, como pude salí de ahí y pude ver el fuego saliendo de mi casa, corrí y corrí de vuelta pero al llegar, todo estaba deshecho, lo había perdido todo, incluso mi identidad.

- Lo siento mucho –digo bajo, ese sueño vuelve a mi mente, más como una memoria que como un simple sueño.

- Lo peor vino después, intente acercarme a tu padre, era el mayor socio de mi padre y su mejor amigo –sonríe con ironía–, pero apenas pude llegar a él lo escuche hablando con uno de sus hombres –su expresión se vuelve dura, contengo la respiración, tenía la fiel certeza de que mi padre era el culpable de eso, ahora no me cabía la menor duda de que él era capaz de eso, y mucho más–, lo escuche decirle a tu padre que la misión se había llevado a cabo con éxito, no habían dejado ningún cabo suelto y no habría forma de que lo relacionaran con la muerte de los Grayson –contengo la respiración, una mueca de horror puro en mi rostro–, ahí entendí que no podía acercarme a él, me eliminaría como lo había hecho con mis padres, así que fingí estar perdido y me fui de ahí, vague un tiempo por las calles, no tenía a nadie, así que cuando me entregaron a un orfanato, hice lo imposible porque ninguna familia me adoptara, adopte una nueva identidad usando el apellido de soltera de mi madre, Sebastien Grayson había muerto en aquel incendio, pero Sebastien Edevane-Gray estaba vivo y listo para vengar a sus padres –dice serio.

- Y supongo que ese plan me incluía, ¿cierto? –baja la vista apenado, esa es toda la respuesta que necesito.

- Seguí con cuidado cada noticia de tus padres, estaba tan feliz con su hija, todos sabían la adoración que sentía por ti y tu madre, y cuando ella los dejó y se centró en ti, entendí que usarte para causarle daño ero lo más viable, me mentí a mí mismo haciéndome creer que lo que yo hacía no era ni la mitad de terrible que lo que él había hecho, pero en algún punto de mi inconsciente, ese que salía cuando tomaba, me hizo darme cuenta que sólo intentaba justificarme ante todo el dolor que te estaba causando, y lo peor de todo es que no sólo te hacía sufrir a ti, también me lastimaba yo, porque a pesar de todas las patéticas excusas que quisiera decirle a mi consciencia, había algo que no podía negar, era una certeza absoluta, yo, Sebastien Edevane-Gray, e incluso ese pequeño al que escondí por años, Sebastien Grayson; estoy enamorado de ti de una manera que jamás creí amar, jamás pude estar con otra mujer desde que te conocí, esas mujeres que viste salir de aquí tantas veces, fueron contratadas para hacerte daño, jamás tuve nada con ellas –recordaba esos momentos con claridad, había sentido tanto dolor, y ahora sabía que no había ocurrido nada, aunque eso no lograba borrar la sensación de dolor y traición–, use la excusa de ponerme ebrio para poder estar contigo, me engañaba diciendo que no sabía lo que hacía, pero la realidad es que esos momentos eran los únicos en que podía dormir sin pesadillas o remordimientos –dice bajo, sujeta con suavidad mi rostro, sus preciosos ojos negros como la noche, se clavan en mí, podía ver arrepentimiento, pero también amor, mi mente decía que debía apartarme, que estaba mal, pero mi terco corazón pedía a gritos esto, se regocijaba al saber que él me amaba.

- Sebastien –digo bajo, suspiro–, entiendo porque hiciste esto, incluso creo que cualquiera en tu lugar habría hecho lo mismo, una parte de mí me pide que me aleje de ti, del dolor que me causaste de manera injusta, pero otra parte de mí, la que jamás perdió la fe y que de manera indudable, te sigue amando, quiere entenderte y buscar razones por las cuales quedarme –muerdo mi labio, entendía que esto también era parte mi culpa–, confíe en ti de manera plena, mi corazón jamás tuvo segundas intenciones contigo, mi corazón fue sincero –sostengo sus manos, las lágrimas ya corrían por mis mejillas–, quisiera decirte que me sorprende que mintieras, pero estoy acostumbrado a los corazones que mienten, a segundas intenciones –digo bajo cerrando los ojos, siento como me abraza suave, y entonces todo lo que guarde por años fluye en un llanto fuerte, mi cuerpo temblaba por los espasmos, Sebastien estaba abrazando no sólo a la niña a la que su padre le arrebató de la manera más cruel posible al único ser que de verdad me amaba: mi madre. También abrazaba a la adolescente que tuvo que sufrir miradas lascivas de los socios de mi padre, de la mujer que temía ser vendida a un viejo desagradable, a la mujer que entendía que su destino estaba lleno de dolor, traición y pena.

Él sostenía a la mujer que había callado durante años por temor a morir, a la mujer que se había dado cuenta que había peores formas de morir.

A la mujer que se había dado cuenta que cada día, cada hora, cada minuto, luchaba por no morir, por permitir que las cadenas de los secretos no me hundieran, era momento de decirlo todo.

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