ログインJ'ai attendu huit ans. Le jour où je devais devenir Luna, mon âme sœur destinée, Alpha Cayden, m'a rejetée devant toute la meute. Parce que j'étais stérile. Il a rompu notre lien et a embrassé mon assistante oméga, Lilith. Il s'est avéré qu'ils s'étaient déjà accouplés. Cette s*lope était enceinte de son enfant. La rage m'a consumée. J'étais prête à tout abandonner, mais sa mère m'a jetée dans une cellule en argent. Il prévoyait de me dépouiller de ma louve et de mon don - et d'offrir mes pouvoirs à sa nouvelle Luna, Lilith. Brisée, je me suis enfuie. J'ai été attaquée par des renégats et laissée pour morte dans une flaque de mon propre sang. Quand je me suis réveillée, j'étais dans un endroit inconnu. Ma mémoire avait été effacée. Alpha Rhys, de la Meute de la Crète d'Ombre, était à mes côtés et promettait de prendre soin de moi. Et moi, la louve stérile, j'étais enceinte… Mais je ne me souviens plus du tout qui est le père de l'enfant.
もっと見るFrida no podía controlar el temblor de sus manos ni cambiar su mirada destrozada. Arrastraba los pies, cansada de tantas noches de desvelo. Tocó un par de veces la puerta del despacho de su esposo, tenía que hablar urgentemente con él. El doctor había sido claro, su pequeña hija Emma necesitaba un procedimiento quirúrgico para salvar su vida.
Gonzalo levantó la mirada de sus papeles, estaba sorprendido de verla. Desde que la pequeña Emma había enfermado la relación se había congelado, solo eran un par de conocidos que compartían la cama, sin tocarse, sin hablar y sin intercambiar una sola caricia.
—Hablé con el doctor… —dijo Frida consiguiendo una mirada harta y fastidiada de Gonzalo— …Emma necesita someterse a una cirugía importante.
—¿Y? —preguntó Gonzalo con molestia mientras veía su reloj, contando los segundos para que se fuera.
—La cirugía es muy cara, pero mejorará el pronóstico de Emma…
—Detente… Es suficiente… No quiero saber más… —dijo Gonzalo torciendo la boca y desviando su mirada. Cada vez que intentaba mirar a Frida se llenaba de odio—. Solo… Déjame en paz, necesito pensarlo.
—¡¿Necesitas pensarlo?! —No comprendía el comportamiento tan insensible de su esposo—. ¡Es tú hija! ¡Te necesita! ¡Yo te necesito!
—¡Cállate! ¡Me irrita escucharte! —exclamó Gonzalo levantándose de su asiento, nauseabundo y cada vez más molesto—. ¡Ya me cansé! ¡Solo me hablas cuando Emma necesita algo! ¡Solo así existo para ti!
—Gonzalo… Eso no es cierto…
—¡Lo es y ya me cansé de intentar ignorarlo! ¡Te has concentrado tanto en ser la mejor mamá que se te ha olvidado que eres mi esposa y que yo también te necesito!
—Emma es quien está muriendo y te necesita a ti también… —Frida se acercó y posó su mano en la mejilla de Gonzalo, pero este retiró su rostro como si su tacto fuera desagradable y le quemara—. Cuando Emma esté bien, todo regresará a la normalidad. Entiende que no puedo abandonarla…
—¿Dónde quedó el amor y devoción que me profesabas cuando éramos novios? ¿Dónde quedó la esposa perfecta que me hacía compañía cada día y se entregaba a mí cada noche? —preguntó con amargura.
—Sigue aquí… pero ahora está cuidando de nuestra hija, del fruto de ese amor que nos tenemos… y te necesita más que nunca —respondió Frida queriendo contener sus ganas de llorar.
—Hay alguien más…
Frida pudo escuchar cómo su corazón se partió mientras intentaba comprender las palabras de su esposo, pues no lo creía capaz, pero Gonzalo por fin se sentía liberado al admitir lo que había torturado su alma durante esos meses. Sabía que su infidelidad la lastimaría y en ese momento era lo que quería, quería herirla y acabar con esa sonrisa cansada, terminar con lo que quedaba de esa relación que se había vuelto una prisión para él.
—¿Qué? ¿De qué estás hablando? —preguntó Frida con temor, rogando al cielo que se hubiera equivocado.
—¿Estás sorda? ¿Estás tan cansada que ya no alcanzas a comprender algo tan sencillo? —preguntó Gonzalo con los dientes apretados, lleno de odio y rencor—. ¿Quieres que te lo explique? ¡Bien! Aida me consoló cuando tú me dejaste solo, me hizo sonreír cuando tú decidiste ignorar que existía y ahora espera un hijo mío, producto de ese amor que nació entre nosotros. —No despegaba su mirada de Frida, admirando como se caía a pedazos frente a él—. Tiene seis meses de embarazo y con suerte no será un hijo enfermizo.
Frida agachó la mirada dejando que las lágrimas fluyeran, puso su mano de manera inconsciente sobre su corazón, dudando si este seguía latiendo.
—¿Seis meses de embarazo? —intentó sonreír, pero el dolor torturaba su boca y evitaba que el gesto se formara mientras las lágrimas no dejaban de brotar—. El mismo tiempo que lleva Emma de enferma. ¿Estás seguro de que te arrojaste a sus brazos por mi ausencia y no estás usando a Emma de excusa?
—No pienso discutir contigo… —respondió Gonzalo molesto. Sabía que mucho antes de que Emma estuviera enferma había comenzado a sentir algo por Aida. Ella era más joven que Frida y más alegre. No entendía cómo es que, si eran amigas, eran tan diferentes.
De pronto la puerta se abrió, era Aida con ese traje sastre color rojo intenso que dejaba a la vista su vientre abultado. Parecía orgullosa y sonriente, ni siquiera el rostro de advertencia de Gonzalo la hizo detenerse. Llegó hasta él y lo besó con cariño.
—Hola guapo… Ya es hora de ir a comer. ¿A dónde me llevarás hoy? —preguntó arrastrando la voz y viéndolo con esa mirada pícara que lo desarmaba.
—Yo le pedí a Gonzalo que te contratara pese a que no sabías hacer absolutamente nada… —dijo Frida en voz baja, alertando a Aida que no dudó en voltear con sorpresa.
—Frida… —El color desapareció de sus mejillas y sus manos se posaron sobre su vientre de manera protectora.
—Eras mi mejor amiga. Te quise ayudar cuando más lo necesitabas… y ¿así me lo pagas?
—No metas a Aida en esto —contestó Gonzalo escondiendo detrás de él a su amante—. No es su culpa que tú me abandonaras.
—¡¿Yo te abandoné?! —exclamó indignada entre sollozos que escapaban de su garganta, restándole fuerza a su voz.
—Me olvidaste, me hiciste a un lado… y todo por una causa perdida. Solo ve todo lo que has hecho por Emma y no ha servido para nada. Veo cómo te esfuerzas, te desvelas, te consumes y al final las cosas siguen igual. ¿No te has cansado de desperdiciar tu vida? ¿No te arrepientes de haberme hecho a un lado? ¿Qué pasará cuando todo esto acabe y te des cuenta de lo que perdiste?
—¡Es tu hija! —gritó desgarrando su garganta.
—Es mi hija, pero soy realista… y tú deberías de comenzar a serlo también.
—¡No eres realista, eres un egoísta! ¡Un maldito hijo de puta infiel! ¡Eso eres! —Se acercó furiosa, pero, aunque sus intenciones eran golpearlo, se detuvo, se sentía demasiado pequeña e insignificante frente a él.
—Lárgate de mi oficina y de mi vida, Frida. Te mandaré el documento de divorcio con mis abogados. No cuentes con un solo centavo mientras no se llegue a un acuerdo… —dijo Gonzalo con mirada fría y llena de rencor, deseando deshacerse de Frida cuanto antes para poder comenzar su nueva vida con Aida.
—Descuida, no quiero ni un solo centavo de ti… No quiero tu ayuda, no quiero tu lástima, no quiero absolutamente nada de un hombre tan asqueroso como tú, tan egoísta, tan desgraciado… tan…
—¡Cállate, Frida, es tu envidia la que habla! —interrumpió Aida ofendida por cómo le hablaba a Gonzalo—. Ahora que estás consciente de lo que vas a perder solo lo quieres dañar —añadió envalentonada por sentirse protegida y sabiendo que ahora ella sería la esposa y no la amante. Ya no tenía nada que envidiar a su amiga que siempre había presumido de una vida perfecta y sin preocupaciones. Ahora esa vida era suya.
—¡Váyanse los dos a la m****a! ¡No necesito nada de ti, Gonzalo! ¡Espero jamás volver a verte en mi m*****a vida! —exclamó Frida dolida. El momento era un asco, lleno de hostilidad, lágrimas y frustración—. Y en cuanto a ti… «amiga» recuerda que lo que llega fácil, fácil se va. No te sorprendas cuando Gonzalo te cambie por alguien más.
—Eso nunca pasará… Yo sí sé cómo cuidar a un hombre —respondió Aida aferrándose al brazo de Gonzalo y viendo con rencor a Frida.
—Ojalá y tengas razón… pero si no es así, espero tener la dicha de verte en mi situación, llorándole a un imbécil que no sirve ni como padre, ni como esposo, ni como compañero, ¡ni como nada! —Cada palabra le dolía, quemaba desde su corazón y desgarraba su garganta hasta por fin salir de su boca, mientras el vacío en su pecho se volvía más grande.
—Llamaré a seguridad si no te vas en este preciso momento —dijo Gonzalo entre dientes, conteniendo su rabia y evitando no darle una bofetada para que se callara.
—No te molestes… Ya me voy… —respondió Frida retrocediendo hacia la puerta, viendo por última vez a esa pareja de traidores que la veían como si ella fuera el verdadero problema y no ellos.
—Estaré en la casa de Aida, viviré ahí en lo que desalojas nuestra casa. Te daré un par de días para que encuentres donde vivir.
—No necesito tu m*****a piedad de m****a…
—Siempre tan orgullosa… —dijo Gonzalo con melancolía y dolor—. Largo.
Frida se quitó el anillo de bodas, sus recuerdos más felices pasaron por sus ojos, reflejados en el brillo del metal precioso mientras lo sostenía entre sus dedos antes de dejarlo en el escritorio y dar media vuelta para salir de ahí, sin orgullo, humillada y sin dinero ni apoyo para Emma. Esa tarde no solo había perdido a su esposo sino también la esperanza de salvar a su hija y no podía estar más destrozada.
Point de vue de Becca« Je veux. »Ces deux mots ont semblé déclencher une magie ancienne.Une lumière dorée a flambé dans les yeux de Rhys, et j'ai senti quelque chose s'éveiller dans ma poitrine.Le lien du destin, enfin réveillé.« Je te rendrai heureuse. », il m'a attirée dans ses bras, sa voix tremblante d'émotion. « Pour toute une vie. Pour l'éternité. »Au moment où il a prononcé ces vœux, une lumière invisible a jailli de nous.Toute la pièce a été baignée d'une énergie sacrée.Samuel a ri joyeusement dans son berceau, comme s'il pouvait lui aussi sentir le changement.Quand la nouvelle s'est répandue sur l'île, tout le monde a dit avoir vu un faisceau de lumière miraculeux s'élever de la villa principale vers le ciel nocturne.« De véritables âmes sœurs destinées ! »« On reçoit la bénédiction de la Déesse Lune ! »La meute a immédiatement commencé les préparatifs pour la cérémonie.Mais c'était moins une préparation qu'une célébration spontanée de toute l'île pour nous....L
Point de vue de Becca« Le père de cet enfant est Rhys. »Mes mots ont explosé dans la pièce silencieuse.Le visage de Cayden est devenu cendré, son corps s'est mis à trembler.« Non... impossible... », a-t-il murmuré. « Impossible... »« J'ai prêté serment sur mon titre d'Alpha. », il a fermé les yeux, souffrant. « Que si tu ne me choisissais pas après avoir retrouvé la mémoire, je partirais pour toujours. »« Il semblerait que je n'aie même plus le droit de me battre pour toi. »Il a lutté pour se mettre debout et a jeté un dernier regard au bébé dans mes bras.Le dernier espoir qu'il croyait avoir était maintenant brisé.« Adieu, Becca. », sa voix s'est brisée. « Puisse tu... puissiez-vous être heureux tous les deux. »Sur ce, il est sorti de la pièce sans se retourner.Rhys, quant à lui, était figé sur place, complètement incapable de digérer ce qui venait de se passer.« Becca, qu'as-tu dit ? », sa voix tremblait. « Le bébé est... de moi ? »« Oui. », ai-je dit, épuisée. « Mais je
Point de vue de BeccaRhys m'a regardée, choqué.« Becca... pourquoi... »Mon visage est soudainement devenu tout rouge.« Ce n'est rien... Je viens juste de retrouver la mémoire. »Avec le retour de mes souvenirs, il était difficile de tout accepter d'un coup.Tous les événements passés dont Lilith m'avait accusée me sont revenus en force.J'ai pris le bébé dans mes bras et l'ai tendu à Rhys.« Cet enfant... il te ressemble. Tu as remarqué ? » J'ai levé les yeux vers Rhys. « Ses yeux, ses traits... ils sont si similaires. Tiens, prends-le. Tu peux sentir sa force vitale puissante. Lui et toi... »Rhys s'est figé, ne sachant quoi dire.C'est à ce moment que la porte s'est ouverte.Cayden est entré, son regard alternant entre moi et Rhys.Quand il a vu mes yeux clairs et calmes, il s'est immobilisé.« Tu... tu as retrouvé la mémoire. », sa voix a tremblé.« Oui. », ai-je dit calmement. « Je me souviens de tout. »Une tempête d'émotions a traversé le visage de Cayden—de l'espoir, de la p
Point de vue de Becca« Assez. »La voix de Rhys était glaciale alors qu'il entrait dans la salle d'accouchement.« Ton petit stratagème a échoué, Séraphina. », a-t-il grondé, sa voix dégoulinant de mépris. « Pensais-tu vraiment qu'un simple translocalisateu pourrait tromper l'Alpha de ce territoire ? »Le visage de Séraphina a blêmi.« J'avais placé des sceaux de surveillance dans les deux salles. », a poursuivi Rhys. « J'ai vu chacun de tes gestes. »Il est venu à mes côtés, caressant doucement le bébé dans mes bras.« Personne ne prendra jamais mon enfant. », sa voix était une menace sourde. « Même pas dans la mort. »Les autres Alphas du sommet se sont massés dans la pièce, ayant tout entendu.« Selon la loi des meutes. », a dit l'un des anciens d'un ton grave, « tenter de voler le petit d'une autre meute est puni d'exil. Sans jamais pouvoir revenir dans aucune meute. »« Non ! » Cayden s'est précipité en avant. « C'est ma mère ! Je vous en prie— »« La loi des meutes est absolue.












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