ANMELDENVITTORIO MANCUSO //FLASHBACKS\\ 16 años atrás.... Villa de Pantaleone Mi madre lloraba en silencio mientras intentaba abrochar mi traje. Sus cabellos rubios, idénticos a los míos, le caían sobre el rostro maltratado. —¿Está listo? —la voz de mi padre retumbó desde la puerta. Ella se estremeció al instante, como si la hubieran azotado, e inmediatamente dio un paso al lado, bajando la mirada al suelo. —Sí —murmuró, casi sin aliento. —Ven aquí, Vittorio. Nos vamos —ordenó él con frialdad. Levanté los ojos hacia él y luego busqué los de mi madre. Con un disimulado gesto de cabeza, ella me suplicó que obedeciera. Me puse en pie de inmediato. Mi padre me sujetó de la mano con firmeza y me arrastró hasta el auto estacionado afuera. En la entrada, Emanuele me recibió con una sonrisa cálida. —Hola, pequeño. ¿Listo? Esta será tu primera fiesta oficial —dijo, agachándose para despeinarme con afecto. —No le des confianzas —interrumpió mi padre, tajante. Ambos s
//FLASHBACK\\Alessandro me tenía del cuello al borde del risco. Mientras escupía su verdad, no sospechaba que lo tenía exactamente donde quería. De pronto, un estallido sordo y seco, el rugido de un cañón, sonó en la mansión. Sin previo aviso, me empujó. El impacto no fue contra el agua, sino contra la superficie tensa de un colchón de salvamento. El barco de la mafia neoyorquina me esperaba justo en el punto de caída.— ¿Se encuentra bien, señora Tsukasa? — preguntó Kyoko mientras me ayudaba a incorporarme. Ella también hablaba mi idioma a la perfección. — Lo estoy — respondí, tomando su mano con firmeza. — Estás tan loca como una cabra — habló Emanuele, inspeccionándome con una mezcla de horror y respeto.Me despojé de la chaqueta y me levanté la blusa; el proyectil seguía allí, deformado y encajado en las fibras del chaleco antibalas. Bajo el peso del plomo, el pequeño micrófono oculto contra mi pecho parpadeaba, confirmando que cada palabra de
EMANUELE MANCUSO— Hola — saludé, mirandolos fijamente desde el gran sillón. El asombro seguía congelado en sus rostros — Les aseguro que no soy un fantasma —añadí con una frialdad cortante. Vittorio se acercó, tomo mi rostro entre sus manos y me abrazó. — ¡Estás aquí! — exclamó, incrédulo. Me puse en pie para estrecharlo contra mí antes de avanzar hacia Alessandro, que seguía paralizado.— Emanuele — dijo, como si pronunciar mi nombre fuera lo único que su mente le permitía. Le puse una mano en el hombro y sonreí.— Estoy aquí, hermano.Él me abrazó, todavía incrédulo —¿Estás vivo? ¿Pero cómo? — cuestionó.— Es una larga historia que te contaré después. Por ahora, ya estoy al tanto de todo, ¿Con qué serás el nuevo líder del clan?— solté sin rodeos mirando el lugar destrozado. — Es que... — Lo interrumpí. — No digas más. Para el resto del mundo sigo muerto. Solo quiero vivir con mi familia en paz; no voy a perjudicarte, si es lo que quieres — concluí con sin
ALESSANDRO MANCUSO //FLASHBACKS\\ 24 años atrás.... Villa de Pantaleone, Vibo- Valentía. "— ¡Sei inutile! — Gritó él, golpeando a mi madre con brutalidad. — ¡Papà! — exclamé, abandonando mi escondite — ¡Ya basta! Me interpuse en su camino, temblando, pero de un manotazo me derribó contra el suelo. — Non mi intralciare — bufó antes de marcharse. — Mamma — susurré, acercándome a ella. Tenía el rostro empapado y los cabellos rubios pegados a la cara. Era tan hermosa que, a mis seis años, no comprendía cómo podía estar unida a un monstruo. — Alessandro ¿dónde está Emanuele? — preguntó ella entre sollozos. — Lo encerró en el sótano." **************🌸**************** 12 años atrás.... Mansión Mancuso, Vibo-Valentia. "— ¡Ya basta Pantaleone! Hoy es el cumpleaños de Elettra, no me fastidies — Masculló ella. — Giulia, me hierve la sangre al verte con mi hermano — habló furioso, perdiendo el control. — Amo a mi esposo, desde el momento que lo conocí, jamás te di mot
— Estás olvidando algo importante; el funeral de tu padre — murmuró Matthew.Sus palabras fueron un dardo directo para la herida de mi esposa que aún cargaba en el pecho.— ¡Matthew! — lo reprendió Harper. Él bajó la mirada, abochornado.— Lo siento.— No importa — respondió ella, tragándose el nudo en la garganta y prosiguió — El funeral de cualquier miembro de la familia se celebra en Limbadi; es una caminata larga hasta el mausoleo y la seguridad será impenetrable. No podemos interceptar al objetivo allí.— El plan queda así, entonces; iremos por él mañana al anochecer — concluí.Elettra se puse en pie de golpe, por un instante el mundo se le desvaneció. Antes de tocar el suelo, mis brazos la sujetaron con firmeza y la cargue hasta la habitación.— Estoy bien — protestó débilmente.— Necesitas descansar — sentencié, depositándola con cuidado en la cama.— Debe ser porque no he comido nada todavía.— Te traeré algo — dije antes de marcharme. — ¡Cazzo! — La escuche maldecir entre d
Todo ocurrió en un parpadeo; el estallido de un disparo, Tadashi moliendo a golpes a mi primo y un dolor punzante en mi costado. Bajé la mirada; la sangre empapaba mi ropa. Me había dado. Frente a mí, Takeshi observaba con incredulidad.— ¡Cazzo! — Maldije despacio, sintiendo que el suelo desaparecía.Antes de desplomarme, los brazos de mi esposo me sujetaron con delicadeza. Me cargó hasta el auto de Vittorio, depositándome en el asiento del copiloto antes de arrancar a toda velocidad.— ¡Elettra, un hospital cerca! — gritó, desesperado. — No — susurré, presionando la herida — No podemos ir a un hospital.— ¡Estás perdiendo demasiada sangre, carajo!— Escúchame... ya casi estamos en Vibo Valentia. Toma esta ruta, yo te guiaré. Él asintió. Lo guié hasta una imponente villa en la zona más exclusiva de Vibo Valentia. Frenamos en seco. Me sacó del auto en brazos y, mientras nos deteníamos frente a la entrada, eso fue lo último que vi antes de desmayarme. Abrí mis ojos lentamente;







