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25. El punto donde ya no hay regreso.

Author: WJRalde
last update publish date: 2026-05-21 02:09:13

La tarde se desliza con una lentitud incómoda, como si cada minuto pesara más desde que entendemos que lo que ocurre no es una cadena de errores sino un movimiento pensado con precisión, y aun así me obligo a sostener el ritmo del trabajo con una atención casi rígida, porque es lo único que evita que mi mente regrese una y otra vez a lo que pasó hace unas horas, a ese instante en su oficina que todavía permanece demasiado presente como para ignorarlo.

Mantengo la vista fija en la pantalla, revi
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  • Irreversible   163. No vas a tocarlo.

    La imagen de nuestro primer encuentro aparece en la pantalla con una claridad que me lastima. Recuerdo aquella tarde en la que Adrián entró en mi vida con su manera arrogante de hablar, la mirada atenta que intentaba disimular detrás de una sonrisa y esa costumbre suya de hacer preguntas que nadie más se atrevía a formular. Yo estaba convencida de que era un hombre insoportable, demasiado seguro de sí mismo, y todavía me cuesta admitir que una parte de mí quiso conocerlo mejor desde el primer momento.Ahora la máquina pretende arrancarme ese recuerdo y convertirlo en el precio de la libertad de mi hermana.—No vas a tocarlo —digo, apoyando ambas manos sobre la consola.La pantalla parpadea y vuelve a mostrar la advertencia.MEMORIA SELECCIONADA PARA ELIMINACIÓN: ADRIÁN VALENTE.—Silvia, apartate del panel —me pide mi padre—. No sabemos qué puede hacer si intentás modificar el procedimiento.—Tampoco sabemos qué va a pasar si dejamos que siga.—El sistema necesita una memoria con una c

  • Irreversible   162. La otra mitad de Elena.

    Durante unos segundos, me cuesta aceptar que la voz que acaba de pronunciar mi nombre pertenece a alguien que lleva años encerrada detrás de un cristal. La joven abre los ojos con una expresión que conozco demasiado bien, esa forma de mirarme que tenía mi hermana cuando éramos chicas y quería contarme un secreto sin que los adultos se enteraran. Sin embargo, hay algo diferente en ella, algo que me hace sentir que estoy frente a una Elena que nunca llegué a conocer.—Silvia, no dejes que Elena salga de acá.La advertencia queda suspendida entre nosotros. Miro a la mujer que está a mi lado, la Elena adulta que regresó a mi vida después de tantos años y que todavía lleva en el rostro las mismas facciones que recuerdo de nuestra infancia, aunque ahora sus ojos reflejan un cansancio que no sé medir. Ella se queda inmóvil frente a la cápsula, con las manos apretadas contra el cuerpo, y durante un instante tengo la impresión de que acaba de recibir un golpe que nadie más puede ver.—¿Qué sig

  • Irreversible   161. Elegirte en medio del caos.

    Todavía tengo la mano de Elena entre las mías cuando comprendo que Gabriel sigue conectado al sistema y que, en algún lugar de este edificio, existe otra parte de mi hermana que él pretende recuperar. Debería estar pensando en cómo detenerlo, en qué significa esa secuencia final y en las consecuencias de haber autorizado una transferencia cuando apenas tenía seis años, pero lo primero que busco es a Adrián. Necesito verlo, comprobar que sigue ahí y recordar que, por más que nuestras vidas estén llenas de secretos ajenos, todavía podemos elegir qué hacer con lo que sentimos.Él está junto a la escalera, hablando con mi padre sobre una posible salida. Cuando nota que lo observo, interrumpe la conversación y se acerca a mí, atento a mi expresión.—¿Estás bien? —me pregunta.La pregunta parece sencilla, pero no sé cómo responderla. Acabo de recuperar un recuerdo que cambia todo lo que creía saber sobre mi infancia y descubrí que una parte de mi hermana podría seguir atrapada en el sistema

  • Irreversible   160. Él retrocede un paso.

    La imagen de nuestro primer encuentro aparece en la pantalla con una claridad que me lastima. Recuerdo aquella tarde en la que Adrián entró en mi vida con su manera arrogante de hablar, la mirada atenta que intentaba disimular detrás de una sonrisa y esa costumbre suya de hacer preguntas que nadie más se atrevía a formular. Yo estaba convencida de que era un hombre insoportable, demasiado seguro de sí mismo, y todavía me cuesta admitir que una parte de mí quiso conocerlo mejor desde el primer momento.Ahora la máquina pretende arrancarme ese recuerdo y convertirlo en el precio de la libertad de mi hermana.—No vas a tocarlo —digo, apoyando ambas manos sobre la consola.La pantalla parpadea y vuelve a mostrar la advertencia.MEMORIA SELECCIONADA PARA ELIMINACIÓN: ADRIÁN VALENTE.—Silvia, apartate del panel —me pide mi padre—. No sabemos qué puede hacer si intentás modificar el procedimiento.—Tampoco sabemos qué va a pasar si dejamos que siga.—El sistema necesita una memoria con una c

  • Irreversible   159.  Nadie va a llevársela, mi amor.

    Me gustaría creer que existe una explicación sencilla, pero ya aprendí que cada respuesta puede esconder otra parte de la historia. Mi madre dejó una nota que me pide recordar mi decisión, y eso significa que no se limitó a borrar un recuerdo para protegerme. Quería que algún día pudiera recuperarlo.—Vamos a abrir el archivo —digo.Mi padre se pone de pie.—Silvia, no sabemos qué puede pasar si el sistema completa la reconstrucción.—Tampoco sabemos qué va a pasar si lo apagamos ahora. Si hay una parte de la historia que Elena y yo necesitamos recordar, no quiero que vuelva a desaparecer.Elena me toma la mano.—Yo tampoco.Adrián examina la consola y encuentra una opción para recuperar el registro original sin activar el reinicio completo. El procedimiento exige que ambas nos coloquemos frente a los lectores de identidad, uno a cada lado de la pantalla.—No deberían tener que hacer esto —dice mi padre.—No teníamos que pasar por nada de lo que pasó —respondo—. Pero ya estamos acá.E

  • Irreversible   158. La niña que salió de la sala.

    Mi nombre aparece en la pantalla con una claridad que me impide apartar la mirada. Durante años pensé que los secretos de mi familia tenían una explicación sencilla, aunque dolorosa: Gabriel había experimentado con nosotros, mi madre había intentado detenerlo y los recuerdos que yo recuperaba eran fragmentos de una infancia que alguien se había encargado de ocultarme. Ahora descubro que el sistema me reconoce como la operadora original de Fase Cero y que Adrián recuerda haberme visto salir de una sala tres días después de la desaparición de Elena.Tres días.Me aferro a esa fecha porque es lo único que consigo comprender. Si la grabación muestra a una niña con mi cara, si Adrián recuerda haberme visto en la clínica y si mi padre confirma que mi madre intervino en el procedimiento, entonces hay una parte de mi infancia que ninguno de ellos me ha contado. Lo peor es que no sé si la olvidé por accidente, si alguien me obligó a olvidarla o si fui yo quien pidió que desapareciera.—Apagá l

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