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Las cosas en la manada Lighthall habían cambiado.En solo una noche, el antes arrogante Alfa Xander y su malvada pareja, Nina, habían caído de su pedestal al fango.La plaza central estaba atestada de hombres lobo.Nadie en la manada sintió lástima al ver al que alguna vez fue el poderoso Alfa arrastrándose por el suelo como un mendigo; tampoco sintieron nada al ver a la sanadora, antes altanera y tiránica, con la boca ensangrentada y la cara desfigurada.Al contrario, todos estallaron en vítores y aplausos.Durante todos estos años, Xander había estado obsesionado con las lobas, y Nina, mientras estuvo con él, había abusado de su poder. Como resultado, todos les guardaban rencor.Para ellos, mi castigo rápido y severo fue un acto de justicia que acabó con el mal.No me quedé mucho tiempo con la manada Lighthall. Después de nombrar como Alfa interino a un hombre lobo fuerte que había vivido bajo la sombra de Xander por mucho tiempo, y de dejar guardias para ayudar a mantener el orden,
Xander me miró con horror mientras retrocedía a tropezones de forma desesperada. Incluso la silla hizo un escándalo al caerse junto con él.—¡No! ¡No! ¡Kamryn! ¡Por favor! ¡No lo hagas! ¡No acabes conmigo!El grito desesperado de Xander retumbó en la bodega de desechos, convirtiéndose rápidamente en lamentos de dolor.Braden se movió con rapidez, precisión y dureza. Sujetó la mandíbula de Xander con fuerza, le obligó a abrir la boca y le vació una botella de un líquido morado por la garganta.Xander empezó a toser bruscamente mientras se arañaba el cuello, intentando vomitar el contenido.—¡No cumpliste tu palabra! ¡Espero que te mueras de la peor manera! —gritó él.Yo me quedé a un lado con una actitud indiferente. ¿Darle mi palabra? Darle mi palabra a alguien como él habría sido una crueldad hacia mí misma.Cuando lo ayudé a llegar a la cima por primera vez, él también juró que siempre me protegería. ¿Y cuál fue el resultado? Usó mis recursos, mantuvo a una loba que se dedicaba a hum
La bodega de desechos, en el sótano de la enfermería de la manada, seguía oscura y húmeda. El aire hedía a una mezcla asquerosa de pociones echadas a perder y sangre vieja.Hacía apenas unas horas, yo había estado tirada en ese suelo, soportando cómo el agua de plata me quemaba la piel.Ahora, los papeles se habían invertido.Nina estaba colgada de unas cadenas de hierro, y ya le salía sangre de las muñecas por los grilletes. Su carísimo vestido de alta costura estaba hecho un asco, y de tanto llorar, el maquillaje que antes era perfecto se le había corrido hasta parecer una payasa.Cerca de ahí, Xander estaba amarrado a una silla. Tenía un trapo en la boca y lo estaban obligando a verlo todo. Sus ojos reflejaban miedo, súplica y un toque de resentimiento hacia Nina. En el camino hacia acá, se había dado cuenta de quién era la verdadera culpable de todo esto.Si tan solo esa loba necia no me hubiera provocado, él seguiría siendo el Alfa todopoderoso, dándose una vida de lujos y excesos
—No… no lo hagas…Xander se arrodilló en el suelo, con las manos aferradas a la alfombra. Hace poco todavía tenía esperanzas, creyendo que lo perdonaría por ser de la familia. Pero ahora, al enfrentarse a la realidad, todas sus ilusiones se habían roto.¿Cómo iba a soportar volver a ser un hombre lobo común después de haber disfrutado la vida de un Alfa, con todos lamiéndole las botas? ¡Lo que era aún más aterrador era que ahora lo iban a desterrar de la manada, obligado a convertirse en un errante, abandonado a su suerte!—¡Me equivoqué! ¡En serio me equivoqué! —Xander lloró con amargura, intentando abrazarme las piernas, pero Braden se lo impidió.—¡No debí haberla protegido! ¡No debí ser tan estúpido! ¡Por favor, no me quites el título de Alfa ni me expulses de la manada! Crecimos juntos. ¿Ya olvidaste lo que nos unía? ¿Olvidaste lo que dijo el abuelo antes de morir, que debíamos apoyarnos?Por fin sacó a colación a nuestro difunto abuelo, pero, por desgracia, ya era demasiado tarde
El Decreto de Sucesión de Alfa cayó como un mazo pesado, destruyendo cualquier ilusión que los presentes pudieran tener.Xander forcejeó para atrapar el papel. En cuanto leyó el contenido, se quedó petrificado, como si le hubiera caído un rayo encima.—¿Cambio de Alfa? ¡Estás loca! Somos de la misma sangre. ¡No vas a encontrar a nadie mejor que yo para dirigir una manada subordinada! —gritó, y la voz se le quebró por el miedo. En ese momento quedó clara la debilidad que le llegaba hasta los huesos.En realidad, Xander ni siquiera era alguien destacado; apenas era un poco mejor que cualquier lobo promedio. Sin su rango de Alfa y sin mi protección, ¡todos los lobos a los que había ofendido en el pasado se le echarían encima para acabar con él!—Así que es una tontería, ¿no? —Me acerqué a él, obligándolo a retroceder temblando, paso a paso.—Xander, parece que te he protegido demasiado todos estos años y por eso olvidaste mis reglas. Tu pareja me impuso castigos físicos, me extorsionó y h
Todos se quedaron en silencio.La copa de vino de Xander se le resbaló de la mano y se estrelló contra el suelo. Él entrecerró sus ojos vidriosos, como si fuera incapaz de reconocer que era yo quien estaba ahí parada frente a la luz.Mientras tanto, Nina, que seguía en sus brazos, fue la primera en gritar:—¡Es ella! ¡Esa loba loca nos persiguió hasta nuestra casa!Nina, como si le hubieran pisado la cola, me señaló y chilló:—¡¿Por qué trajiste a todos estos guerreros?! ¿A poco piensas rebelarte? ¡Este es territorio de la manada Lighthall!Se dio la vuelta y sacudió el brazo de Xander mientras se quejaba con voz mimosa:—Amor, ¡mira qué arrogante es! De seguro tiene envidia de lo nuestro y solo quiere causar problemas. Rápido, dile a los guardias que la arresten. ¡Esta vez yo misma quiero despellejarla!Xander por fin me reconoció. En ese momento, se le bajó la borrachera y se puso pálido.—¿Prima? ¿Qué haces aquí? ¿Cuánto tiempo llevas ahí?Los buenos para nada que lo rodeaban se mir







