Share

Capitulo. 15

Author: Belladonna
last update publish date: 2026-10-21 02:33:54

PoV Bianca

Un temblor incontrolable me recorrió los brazos y las piernas mientras apretabá los labios, intentando encontrar un resquicio de razón en medio de la pesadilla.

—No... espera —supliqué con un hilo de voz, tragando grueso mientras intentaba apartarlo con las manos temblorosas contra su pecho—. Déjame ir... hagamos como si esto nunca pasó, te lo ruego...

Valentino sonrió, un gesto frío y absoluto que no llegó a sus ojos.

—Tú lo pediste —sentenció.

No dijo nada al principio. Solo me miró, con esa sonrisa ladeada que me ponía nerviosa, y de un tirón me bajó el pantalón corto del pijama.

Lo sentí resbalar por mis muslos y quedar enredado en mis tobillos.

Antes de que pudiera reaccionar, se colocó entre mis piernas. Sus manos grandes me agarraron por la parte interna de los muslos y me las abrió sin esfuerzo, obligándome a quedarme así, completamente expuesta delante de él.

El aire frío me golpeó la piel mojada y sentí cómo se me erizaba todo el cuerpo.

—Dices que no quieres —me dijo en voz baja, casi burlón, mientras me miraba fijamente entre las piernas—. Pero mírate. Estás empapada. Estás chorreando por tu hijastro.

Sentí el calor subirme a la cara. Quise cerrar las piernas, pero sus manos no me lo permitieron. Un hilo de humedad me resbalaba por la piel y él lo notó, porque sonrió más.

—Bianca debería darte vergüenza —añadió, sin dejar de mirarme—. Pero no te da, ¿verdad?

No pude contestarle. Solo me quedé quieta, con la respiración acelerada, sintiendo su mirada fija en lo mojada que estaba… y cómo mis piernas, en lugar de cerrarse, se quedaban abiertas.

—Podemos detener esto, Valentino… no quieres hacer esto —le dije, con la voz temblorosa, todavía con las piernas abiertas por sus manos.

Él sonrió contra mi piel.

—Oh, querida mami… por supuesto que quiero.

Sentí su lengua caliente deslizarse desde la humedad de mi muslo hacia arriba, lenta, hasta llegar a mi clítoris. Ahí lo atrapó con los labios y le dio un apretón fuerte. El grito se me escapó sin que pudiera evitarlo, el cuerpo se me arqueó de golpe.

Valentino sonrió otra vez, lo sentí, y entonces sí empezó de verdad. Me cogió con la boca duro, la lengua moviéndose rápido, chupando, lamiendo, mordiendo suave pero firme. Cada movimiento me arrancaba un gemido más alto. Mis manos se fueron solas a su cabello y lo apreté, empujándolo más contra mí.

—Ohh… sí, sigue… —gemí, moviendo las caderas sin control.

Él se rió entre mis piernas y siguió, más intenso.

—Estás tan sensible… —me dijo, la voz ronca contra mi coño—. Dime, mami, ¿la lengua del viejo no te hace venir? Vamos, gime mi nombre. Sé mi puta. Dame lo que quiero.

Aceleró los movimientos, la lengua azotándome el clítoris una y otra vez. Sentí que me iba a llegar, el calor apretándome el vientre, las piernas temblando. Él lo notó enseguida y se detuvo de golpe.

Lo miré, jadeando, frustrada.

—¿Qué haces, m****a? ¡Continúa!

Valentino me miró desde abajo, con esa sonrisa burlona, la boca brillante.

—Di mi nombre.

Intenté moverme, buscar su boca otra vez, pero él no me dejaba. Solo gemía, desesperada.

—Si dices mi nombre te dejo acabar —me advirtió, y pasó la lengua una sola vez, lento, torturándome.

—Vamos, Valentino… sigue… lo necesito… —solté al fin, con la voz rota.

—Qué buena chica —murmuró él, y volvió a enterrarse entre mis piernas, esta vez sin detenerse, comiéndome fuerte otra vez mientras yo gemía su nombre entre jadeos.

Cuando Valentino levantó la cabeza de entre mis piernas, todavía con los labios brillantes, me miró y sonrió de lado.

—Ahora quiero que me comas la polla, mami. Vamos, ven… devuelve el favor.

Me quedé quieta un segundo. El corazón me latía fuerte. Mi prometido no tenía por qué enterarse. Valentino era joven, impulsivo… podía disfrutarlo solo esta vez y nadie más lo sabría.

Sin decir nada, me arrodillé en el suelo frente a la cama. Él se bajó los pantalones y se lo sacó. Lo vi de cerca por primera vez: grueso, duro, la punta ya mojada.

—Vamos —me dijo, agarrándome del cabello—. Déjame ver cómo me comes.

Abrí la boca y empecé a lamerlo despacio, saboreando el grosor, el calor, el sabor salado de su piel. Pasé la lengua por toda la longitud, desde la base hasta la punta, y luego lo metí poco a poco. Valentino gruñó, me apretó más fuerte del cabello y empezó a embestirme la boca, empujando hondo, usándome.

—Eso… —jadeó, con la voz ronca—. Trágatela toda.

Seguí, chupando y dejando que me follara la boca mientras él gemía y me tiraba del pelo. Cuando sentí que se ponía más tenso, empujó hasta el fondo y se corrió dentro de mi boca, caliente, llenándome mientras me sujetaba para que me lo tragara todo.

Me quedé ahí, de rodillas, con el sabor de él en la lengua y las piernas todavía temblando.

Valentino me levantó de los hombros y me pegó a él de golpe.

Su boca cayó sobre la mía con hambre, sin darme tiempo a prepararme. El beso no fue suave: fue profundo, sucio, exigente.

Su lengua empujó dentro de mi boca y se enredó con la mía, mezclando los dos sabores hasta que no supe dónde empezaba uno y terminaba el otro.

Me chupó la lengua, me mordió el labio inferior con fuerza suficiente para que doliera un poco, y luego lo calmó con la lengua otra vez.

Cuando por fin se apartó un poco, solo lo justo para mirarme, sus labios seguían rozando los míos, húmedos y brillantes, y yo todavía sentía el sabor de los dos en la lengua.

—¿Quieres que te coja? —me preguntó en voz baja, con esa sonrisa peligrosa—. ¿Quieres que te rompa? Dímelo ahora.

Tragué saliva. El cuerpo me pedía que dijera que sí, pero las palabras salieron solas.

—¿Y si no quiero?

Él sonrió más, sin soltarme.

—Si no quieres, puedes volver a tu cuarto y actuar como la santurrona que no eres… y quedarte con las ganas.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • La joya corrupta del patriarca: Obsesión de mi hijastro   Capitulo. 22

    Pov BiancaCaminé entre los invitados con paso firme, sintiendo la mirada pesada de Valentino ardiendo en mi espalda, y me detuve junto a Lorenzo, quien charlaba animadamente con unos socios.Me acerqué a su oído, rozando su mejilla con los labios y adoptando el tono más seductor y susurrante que pude encontrar.—Es hora de irnos... Me muero por hacer el amor con mi esposo.Lorenzo soltó una risa ronca y encantada, mirándome con un deseo evidente en los ojos. Dejó un beso suave y posesivo en mis labios antes de responder:—¿Cómo decirle que no a mi esposa?Me dio un apretón cariñoso en la cintura y continuó:—Ve a cambiarte.Miré el voluminoso y pesado vestido de tul blanco que llevaba puesto.—Claro...—Pues sube y nos vemos en la entrada —añadió él con una sonrisa cómplice—. Las maletas ya están en la limusina.Subí las escaleras a toda prisa, esquivando a los últimos invitados que merodeaban por el pasillo, y me encerré en la habitación.Me quite el pesado vestido de novia y lo dej

  • La joya corrupta del patriarca: Obsesión de mi hijastro   Capitulo. 22

    Pov BiancaUna mano cálida se posó con suavidad en mi espalda, sacándome de golpe de mis pensamientos.Me giré sobresaltada y me encontré con la sonrisa amable de Lorenzo.—Aquí estás, mi amor —dijo con esa ternura que de repente me supo a culpa—. La música ya empezó y los invitados nos esperan para el primer baile. ¿Me concedes esta pieza?Tragué saliva, obligando a mis músculos a relajarse y forzando una sonrisa que me costó la vida.—Claro que sí... vamos.Me condujo hasta el centro de la pista iluminada bajo las tenues luces de la mansión. Me rodeó la cintura con firmeza, atrayéndome hacia su pecho, y comencé a moverme al compás de la melodía romántica, fingiendo ser la esposa perfecta.Pero mientras apoyaba la cabeza en su hombro, mis ojos se desviaron involuntariamente hacia la esquina del salón.Valentino estaba allí, bailando con Sofía.La tenía pegada al cuerpo, con una mano apoyada en su cadera y una expresión de fría indiferencia, hasta que levantó la vista y me encontró mi

  • La joya corrupta del patriarca: Obsesión de mi hijastro   Capitulo. 21

    BiancaLa ceremonia civil transcurrió con impecable perfección. Firmé el acta, sonreí y acepté el beso de Lorenzo ante los aplausos de todos.Pero bajo el tul blanco, mi cuerpo ardía.Sentía el rastro tibio de Valentino escurriéndose entre mis muslos, recordándome a quién pertenecía realmente. Durante el brindis, busqué sus ojos entre la gente; él me miraba desde una esquina con una sonrisa lenta y posesiva.La fiesta apenas comenzaba, pero lo único que deseaba era que Lorenzo se durmiera para correr a buscarlo.La recepción avanzaba entre copas y felicitaciones. Estaba de pie junto a Lorenzo, fingiendo atender a los invitados, cuando escuché pasos firmes a nuestras espaldas.Alcé la vista para encontrarme con Valentino. Lo miré un segundo, traicionada por el deseo que aún me quemaba por dentro, hasta que bajé la mirada y vi su mano entrelazada con otra.Detrás de su hombro apareció una chica rubia, de facciones delicadas y una sonrisa angelical, con aire de no romper un plato.Me que

  • La joya corrupta del patriarca: Obsesión de mi hijastro   Capitulo. 20

    Pov BiancaLa mañana de la boda se extendía con una calma extraña sobre la mansión.Estaba frente al espejo contemplando mi vestido clásico de novia. Faltaban cuarenta y cinco minutos para la firma y Lorenzo se terminaba de arreglar en otra habitación.Un clic seco rompió el silencio. La puerta se abrió despacio.Alcé la vista en el reflejo.Valentino estaba en el umbral, con el traje oscuro ligeramente desalineado y una sonrisa peligrosa. Me recorrió de arriba a abajo con la mirada.Cerró la puerta tras él y dio un paso al frente.—Ya regresé, mami —susurró con voz ronca.Lo miré a través del espejo, cruzando los brazos sobre la tela blanca del vestido.Una sonrisa cínica se dibujó en mis labios.—No me digas que vienes a pedirme que no me case y que escape contigo...Valentino soltó una risa baja, cargada de burla. Dio un paso más hasta quedar a espaldas mías, reflejándose a mi lado.—Jamás le haría eso a mi padre.Lo miré de reojo, sintiendo cómo el sarcasmo me quemaba en la lengua

  • La joya corrupta del patriarca: Obsesión de mi hijastro   Capitulo. 19

    Pov BiancaLos días siguientes fueron raros. Lorenzo estaba más presente en la casa por los preparativos de la boda, y Valentino se movía con una normalidad que me ponía nerviosa. No me buscaba de forma obvia. No me escribía.No me miraba de más cuando estábamos los tres. Pero cada vez que pasaba cerca de mí, aunque fuera en la cocina o en el pasillo, sentía esa tensión silenciosa.Una tarde Lorenzo tuvo que salir a una reunión con el abogado. Me quedé en el estudio revisando unos contratos de los proveedores cuando Valentino entró sin tocar. Cerró la puerta detrás de él y se apoyó en ella.—¿Estás ocupada? —preguntó, con esa voz baja.—Sí —contesté, sin levantar mucho la vista de los papeles—. Y tu padre puede volver en cualquier momento.Él no se movió. Se quedó ahí, mirándome.—No vine a cogerte —dijo, casi divertido—. Solo quería ver si seguías fingiendo que no piensas en mí.Levanté la mirada. Él sonrió de lado, se acercó solo un poco y dejó una mano sobre el escritorio, cerca de

  • La joya corrupta del patriarca: Obsesión de mi hijastro   Capitulo. 18

    Pov BiancaValentino se quedó completamente quieto dentro de mí. Su mano seguía tapándome la boca, pero ahora la presión era distinta, más de advertencia que de placer. El agua seguía cayendo, cubriendo un poco el sonido de nuestra respiración.Desde la habitación, Lorenzo volvió a hablar, más cerca.—¿Bianca? ¿Estás bien?Valentino acercó la boca a mi oído y me susurró, muy bajo:—Dile que no. Que ya casi sales.Tragué saliva. Él sacó la mano de mi boca despacio. Yo respiré hondo, tratando de que la voz me saliera normal.—Estoy bien —dije, un poco más alto—. Ya casi termino. No hace falta que entres, cariño. Salgo en un minuto.Hubo un segundo de silencio. Valentino no se movió. Seguía dentro de mí, duro, el pecho pegado a mi espalda.—Está bien —contestó Lorenzo desde el otro lado de la puerta—. Te espero abajo. Quiero mostrarte algo de la boda.Escuchamos sus pasos alejarse. Valentino soltó el aire despacio contra mi cuello. No se apartó.—Buena chica —me murmuró.Yo seguía con la

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status