หน้าหลัก / Romance / MI MUJER MISTERIO / Capítulo 2. Propuesta de matrimonio

แชร์

Capítulo 2. Propuesta de matrimonio

ผู้เขียน: Eyda LG
last update วันที่เผยแพร่: 2025-01-04 23:56:17

Jacob, al verla acercarse, no pudo evitar sonreír y le puso una taza de café caliente en la mano.

Ella lo miró a los ojos, y una sonrisa tímida se dibujó en su rostro, mientras una ligera vergüenza la invadía al recordar todo lo que había sucedido la noche anterior.

Jacob, al notar cómo ella cogía la taza de forma descuidada, rápidamente le dijo: Cuidado, te quemas.

Ella, al escuchar su voz preocupada, se dio cuenta de inmediato de que había tomado la taza mal, sin considerar lo caliente que estaba el café. Un ligero susto la invadió, pero agradeció la advertencia, sonrojándose levemente mientras corregía su agarre.

Luego ella le dio las gracias, sonriéndole con afecto, una sonrisa que reflejaba lo feliz que se sentía en ese momento. Así, sin darse cuenta, el tiempo había pasado rápidamente, y un año de noviazgo había transcurrido. Para celebrar su primer aniversario, Jacob le propuso una salida especial. Ambos habían estado tan ocupados con sus obligaciones que no habían tenido tiempo para disfrutar de su relación.

Jacob la llevó a un restaurante hermoso, ubicado en la terraza de un elegante hotel. El lugar era impresionante, con una vista panorámica que permitía ver toda la ciudad iluminada por las luces nocturnas, creando una atmósfera casi mágica.

Con una atención meticulosa, él había mandado decorar la mesa con todo lo que a Mariana le encantaba: flores frescas, pétalos de rosa esparcidos alrededor y velas aromatizadas que daban un toque íntimo y cálido.

Aquella noche, Mariana deslumbraba. Llevaba un elegante vestido plateado, ceñido al cuerpo, de diseño sólido y sin hombros. La cintura alta del atuendo acentuaba perfectamente su silueta, haciéndola ver aún más esbelta y sofisticada. Completó su look con un colgante de diamantes minimalista, brillante, montado en un delicado engaste de cuatro garras, junto con unos aretes a juego. Sus tacones negros altísimos le daban aún más porte y elegancia.

Jacob la saludó con un beso fugaz en los labios, y al separarse, la miró de abajo hacia arriba, como si la estuviera viendo por primera vez. Y claro, tenía razones para hacerlo, pues desde que estaban juntos, Mariana nunca se había vestido de una forma tan elegante.

Después de observarla con asombro, le dijo con una voz suave, pero firme y llena de admiración—.

—Estás impresionante…  Estás preciosa. Definitivamente, eres la mujer más bonita del universo.

Mariana no podía dejar de sonreír, ni de sentir cómo su corazón palpitaba con fuerza. Ese día se convirtió para ella en uno de los más especiales desde que sus padres ya no estaban. 

Y para coronar ese momento tan especial, en medio de la cena, con la ciudad iluminada como testigo, Jacob se arrodilló y le pidió matrimonio.

Ella se quedó sin aliento, tan emocionada que sentía que no podía ni hablar. Pero entonces lo abrazó con fuerza y le susurró cerca de su oído:

—Por supuesto que sí… contigo iría hasta el fin del mundo.

Fin de los recuerdos.

En ese momento, salió de la casa su hermana Camille, y al verla, la abrazó con fuerza mientras le decía con ternura:

—No pienses más en ese mal hombre, que no te merece y no vale la pena.

Camille la miraba con ojos llenos de cariño y luego le propuso:

—¿Por qué no te vas de viaje con tus amigas? Te haría bien distraerte y comenzar a olvidarte de él.

A lo que Mariana respondió con la voz quebrada:

—¿Sabes qué es lo que más me duele? No es solo que me haya engañado… es que me vio la cara de estúpida. La mujer con la que todos creíamos que era su prima… resultó ser su amante. ¡Y lo peor! Toda su maldita familia lo sabía… todos, Camille… ¡Y nadie me dijo nada!

Luego hizo una pausa, conteniendo el llanto que le apretaba el pecho.

Camille no dijo nada en ese momento. Solo la miraba en silencio, dejándola hablar, permitiéndole sacar todo lo que llevaba dentro.

Mariana continuó, con la voz entrecortada:

—Pensaba que sus padres me veían como a su propia hija…, ya que siempre me lo decían, que yo era esa hija que nunca tuvieron. Hoy me doy cuenta de lo estúpida que fui. Tengo tanta rabia conmigo misma… y a veces, hasta me da risa de lo idiota que fui.

Se rio de sí misma, pero era una risa amarga, cargada de tristeza, esa que se reflejaba en sus bonitos ojos como un espejo roto.

—Qué boba fui, ¿cierto? —dijo entre risas forzadas—. Yo que les creía, tanto a ellos como a él…  Y estaba pensando en ayudarles con el negocio familiar, sabiendo que las cosas no les iban bien… estaba a punto de invertir una gran suma de dinero para apoyarlos.

Camille, sin pensarlo dos veces, la volvió a abrazar con fuerza, como si quisiera protegerla del dolor con el calor de sus brazos.

—Ya deja de pensar en esa gente —le dijo con firmeza—. Lo único que querían de ti era nuestro dinero. Pero gracias a Dios… y a nuestros padres, que siempre nos repetían lo mismo, no lograron quitarte nada. Porque, aunque hubiera firmado mil capitulaciones, ese tipo de gentuza se las habría ingeniado para sacarte algo que te pertenece.

—Además, deberías estar contenta por eso. Si tú hubieras querido, podrías haberles quitado de lo poco que tienen.

Mariana se soltó suavemente del abrazo, con los ojos brillosos, y le respondió:

—Cam… tú sabes que a mí no me interesa nada de lo que ellos tienen. Solo quería terminar con ese matrimonio de mentiras… lo antes posible.

Camille, después de un momento de reflexión, miró a su hermana con un leve suspiro y le dijo:

—Sabes qué es lo bueno de este matrimonio, si se le puede llamar así.

Mariana se volteó hacia ella, su mirada llena de incertidumbre, y le preguntó:

—¿Qué fue lo bueno de todo esto, según tú?

Camille la miró fijamente, con una seriedad que Mariana no había visto antes, y continuó: Que confirmamos lo que siempre nos decían nuestros padres. A las personas las rige un solo interés en este mundo, y por ese interés, están dispuestas a traicionar y hasta vender su propia alma por dinero.

Luego volvió a hacer una breve pausa antes de continuar:

—Por eso lo he pensado muy bien, y he llegado a la conclusión de que nunca me voy a casar. Y si alguna vez me enamoro, como tú lo hiciste de Jacob, haré lo mismo que hiciste. Antes de casarme, pondré todos mis activos a tu nombre. Así, si alguna vez me llegara a pasar algo parecido a lo tuyo, por lo menos me quedará la satisfacción de saber que no le he dado nada de lo que es mío a alguien que no lo merece.

Mariana permaneció en silencio por un rato, pensando en lo que Camille acababa de decirle. Finalmente, rompió el silencio con una voz suave, pero firme, y dijo:

—Pensé que lo que tenías con el hermano de Vero, iba en serio. A él, se le nota que está enamorado de ti. Y sabes bien que la familia de Vero, además de estar involucrada en la política, proviene de una familia con mucho dinero y poder. No harían algo así como lo que me hizo Jacob a mí… ¿Lo sabes, verdad?

Camille la miró por un momento antes de responder, y con un suspiro, dijo:

—Sí, eso ya lo sé… pero después de lo de tu matrimonio, me da un poco de miedo casarme. Solo de pensar que me podría pasar lo mismo que a ti con Jacob, me da escalofríos. —Camille hizo una pausa, su rostro reflejaba una mezcla de miedo y preocupación, como si ese pensamiento la estuviera torturando por dentro.

อ่านหนังสือเล่มนี้ต่อได้ฟรี
สแกนรหัสเพื่อดาวน์โหลดแอป

บทล่าสุด

  • MI MUJER MISTERIO   Capítulo 184. Un final feliz

    Sofía miró a Mariana con sus ojos llenos de lágrimas y le dijo:—Todo es gracias a ti… y te juro que no me alcanzará la vida para pedirte perdón y agradecerte todo lo que has hecho por mí. Luego le contó los proyectos que tenía para cuando saliera de la cárcel, y que estaba enseñando a leer a algunas internas que no sabían, además de dictar un curso de maquillaje.Después de eso, Mariana regresó a su casa. Ella había pensado que aquellas llamadas misteriosas eran porque su marido no quería que visitara a Sofía, pero al parecer no era así, ya que cada día las llamadas eran más frecuentes.Lo único que la tenía emocionada era que, en una semana, se irían a la casa de vacaciones que su esposo tenía en la Costa Brava, para descansar una semana entera. Estaba muy ilusionada con ese viaje, porque esa casa le había gustado mucho la vez anterior… y también recordó que, en esa casa, fue su matrimonio civil con Felipe.Ya había pasado una semana y estaban en la casa de vacaciones. Al llegar Ma

  • MI MUJER MISTERIO   Capítulo 183. Visitar a Sofía

    Sofía se emocionó muchísimo al notar que quien le había respondido la llamada era Mariana. De inmediato le dijo:—Qué bueno que seas tú quien me contesta… Llevo tiempo intentando hablar contigo, pero como no tenía tu número, por eso llamé a Felipe.Ella sabía muy bien que Felipe jamás aceptaría sus disculpas si Mariana no estuviera de acuerdo.Mariana, un poco alarmada, le respondió:—Dime, Sofía… ¿En qué puedo ayudarte?Sofía le explicó que quería que la visitara en prisión, porque tenía que decirle algo muy importante.Mariana se sorprendió al escuchar eso, ya que, para ella, todo aquel asunto había quedado enterrado desde el día en que Sofía se entregó.En un principio, no estuvo de acuerdo con ella, así que le dijo con frialdad.—Dime lo que tengas que decirme por teléfono —. No tengo ni ganas, ni mucho menos tiempo, para ir a visitarte.Sofía le respondió que lo que quería decirle debía ser en persona, y su voz… ya no era la altanera de antes. Si no que sonaba distinta, más suave

  • MI MUJER MISTERIO   Capítulo 182. Dejar viudo al novio

    Mariana, de inmediato, comenzó a buscar noticias sobre Martha y se dio cuenta de que era una de las modelos mejor pagadas de aquel país. Ella la llamó de inmediato, con la esperanza de que aún conservara el mismo número. Después de varios tonos, escuchó la voz de Martha al otro lado de la línea.—Martha, me he dado cuenta de que estás brillando en las pasarelas —dijo Mariana con una sonrisa en la voz—. Te felicito por todo lo que has logrado en este tiempo.Por su parte, Martha, muy emocionada y no podía creer que quien la llamaba era su amiga, aquella a quien tanto había extrañado. Le respondió con calidez:—¡Anna! No sabes lo preocupada que he estado por ti. Y el señor Felipe casi destroza la mansión entera cuando desapareciste.Ambas acordaron verse, pues tenían muchas cosas que contarse. Y así lo hicieron: una hora después ya estaban sentadas en un café, conversando como en los viejos tiempos.Martha le contó todo lo que le había pasado y le dio las gracias por la gran oportunidad

  • MI MUJER MISTERIO   Capítulo 181. Sofía va a la cárcel

    Por su parte, Santiago solo le dijo:—Me parece muy bien que te entregues, ya que esta será una forma de que pagues por todo el daño que has hecho.Luego, Sofía le confesó a su hermano que Mariela no tenía nada que ver con todo eso, que ella solo la había engañado con sus mentiras para que le diera consejos y la ayudara con sus ideas locas.Sofía explicó que solo había aceptado un consejo de su amiga y ese era: hacerse pasar por una persona que tenía cáncer delante de todos. La otra idea que Mariela le había dado no la había seguido, porque llevaría mucho tiempo lograr que Felipe odiara a Mariana, tiempo que ella no tenía en aquel momento.Fue en ese momento cuando Santiago se dio cuenta de que su esposa, en parte, era inocente. Solo había cometido un error y eso era: creerle a su hermana.Y en el fondo, él también se sentía culpable, porque había creído todas las mentiras de Sofía desde que había vuelto a la casa.Después de que Sofía había confesado todo a sus familiares, llamó a Fe

  • MI MUJER MISTERIO   Capítulo 180. Quiero que la dejen en libertad

    En ese momento, Mariana lo miró, mientras le decía:—No pensé que fueses tan malo.Luego recordó que, desde que había regresado, no había visto a los empleados que estaban cuando ella vivía allí. La única que permanecía era doña Blanca.Felipe le respondió, con absoluta calma:—Como pensé que una de las sirvientas estaba detrás del secuestro, las despedí a todas. Ya que no pude dar con el autor, así que preferí no correr riesgos.Ella frunció el ceño y preguntó:—¿Y te aseguraste de que todas ya estuvieran trabajando en otro lugar, verdad?Felipe, que sinceramente nunca se había preocupado demasiado por los demás, le contestó sin darle mucha importancia:—La verdad, no me he interesado en ese asunto tan pequeño.Luego, como si apenas lo recordara, añadió:—La única de la que sé algo es de una sirvienta llamada Aurora.Mariana de inmediato le preguntó:—¿Y dónde está ella ahora?A lo que él le respondió:—En la cárcel, pagando por lo que te hizo.Mariana, que ya había dejado ese tema a

  • MI MUJER MISTERIO   Capítulo 179. Ella, ya no aguantaba esa vida

    En ese instante, Sofía, de no ser porque él todavía la sostenía, se habría desplomado al suelo sin contemplación alguna.Se quedó estupefacta, sin poder pronunciar palabra, ya que su padre estaba allí, y además, ya había mandado a llamar a su madre.Cuando doña Josefa llegó, todos se sentaron, y la señora, muy feliz, celebraba la noticia. Para ella, era un alivio que su hija, con treinta y un años, finalmente formara su propia familia.Muy emocionada, preguntó:—Sofí, ¿y para cuándo nos das otro nieto? Tú sabes que Andrés es nuestro nieto, pero casi nunca lo vemos...Martín no la dejó responder y, de inmediato, habló por ella:—Sofía, ya me había propuesto esto. Ya que ella quería formalizar nuestra relación desde hace mucho tiempo, solo que yo no he tenido tiempo, pero ahora sí tengo el tiempo suficiente para casarme con su hija y tener muchos nietos para ustedes.Sofía, que apenas había logrado tranquilizarse un poco, al escuchar aquello, sintió que le iba a dar un infarto ahí mism

บทอื่นๆ
สำรวจและอ่านนวนิยายดีๆ ได้ฟรี
เข้าถึงนวนิยายดีๆ จำนวนมากได้ฟรีบนแอป GoodNovel ดาวน์โหลดหนังสือที่คุณชอบและอ่านได้ทุกที่ทุกเวลา
อ่านหนังสือฟรีบนแอป
สแกนรหัสเพื่ออ่านบนแอป
DMCA.com Protection Status