เข้าสู่ระบบEl Punto de Vista de Willow ~ Ni siquiera tuve la oportunidad de recuperar el aliento después de que salió de mí. Un segundo estaba de rodillas con su gruesa polla todavía en mi boca, tragando cada gota inmunda de lo que acabábamos de hacer, y al siguiente me tenía por el cabello y me estaba arrastrando de regreso al sofá como si no pesara nada. Mis piernas temblaban tan mal que apenas podía sostenerme, mi coño estaba adolorido y estirado y goteando su semen por mis muslos internos, y todo mi cuerpo se sentía como si me hubieran dado la vuelta y vuelto a armar mal. Pero nada de eso le importaba. Damon todavía estaba duro. Todavía grueso. Todavía goteando. Y la mirada en sus ojos oscuros me decía que no había terminado ni de cerca conmigo. —Recuéstate —gruñó, su voz se había vuelto ruda y baja, el tipo de voz que no deja espacio para discutir—. Abre las piernas. Ahora, nena. Hice lo que dijo porque mi cuerpo siempre hacía lo que él decía, incluso cuando mi cerebro gritaba que est
El Punto de Vista de Damon ~—Mentiste —gruñí, mi mano apretándose en su cuello, mi polla ya dura, pesada y goteando contra mi pantalón de chándal porque todo el puto asunto me tenía listo para atravesarla—. Te quedaste ahí, en mi camisa, con mi semen todavía secándose en tus muslos, y le dijiste que yo era solo tu tío. La miraste a los ojos y mentiste sobre nosotros. Trataste de hacerme pequeño, Willow. Trataste de esconder lo que soy para ti.—Damon, estaba tratando de…—No me importa una mierda lo que estabas tratando de hacer —gruñí, cortándola. Mi mano se deslizó de su cuello hacia su pecho, empujando la camisa a un lado para poder ver las marcas que había dejado en su piel, los moretones en sus muñecas por mi cinturón, y los pezones en carne viva, de un rosa oscuro, todavía duros e hinchados por mi boca.Pellizqué uno de esos pezones, retorciéndolo rudo entre mis dedos hasta que gritó, luego abofeteé su teta lo suficientemente fuerte como para dejar una marca roja de mano en la
El Punto de Vista de Damon ~Ya había abierto la boca para terminar con todo allí mismo, en el salón.Emily estaba de pie con la boca abierta, sus ojos yendo de mí a Willow, esperando a que uno de nosotros confirmara la inmunda verdad que ya había armado a partir de la cojera, los moretones en las muñecas de Willow, mi camisa colgando de su cuerpo y la piel en carne viva y marcada de su cuello.No iba a interpretar al tutor preocupado. No iba a darle alguna historia débil sobre una caída o un tobillo torcido.Iba a mirar a esa chica a los ojos y decirle la verdad, cruda y simple: que sí, Willow y yo estábamos follando, que ella era mía, que la chica por la que estaba tan preocupada había estado de rodillas para su propio tío con mi semen todavía secándose entre sus muslos.Las palabras estaban justo ahí, en la punta de mi lengua, listas para quemar toda la mentira.Y entonces Willow giró la cabeza y me fulminó con la mirada.No fue una mirada suave. No fue miedo, y no fue amor en ese
El Punto de Vista de Willow ~ Caminé por el pasillo con piernas que todavía sentía que pertenecían a otra persona, todo mi cuerpo adolorido en lugares que ni siquiera sabía que podían doler, la camisa de Damon colgando de mi cuerpo y haciendo un pobre trabajo al esconder el desastre entre mis muslos. Mi corazón golpeaba contra mis costillas tan fuerte que estaba aterrorizada de que Emily lo escuchara antes de que siquiera llegara al salón. Cada paso enviaba un nuevo latido a través de mi coño, ese dolor crudo y estirado de donde él había estado dentro de mí, y podía sentir el recordatorio pegajoso de su semen y mi propia humedad secándose en la parte interna de mis muslos con cada movimiento de mis piernas. Cuando empujé la puerta del salón para abrirla, mi estómago cayó directo al suelo. Emily estaba de pie junto a la ventana, de espaldas a mí, su teléfono en la mano, y su cabello rubio recogido en una cola de caballo desordenada como si se lo hubiera levantado apresuradamente.
El Punto de Vista de Willow ~ La luz de la tarde ya se derramaba por las altas ventanas del dormitorio de Damon, espesa y dorada y demasiado brillante para las cosas inmundas que estábamos haciendo en medio de su cama. Ya no podía pensar con claridad. No después de la ducha, no después de que me chupara los pezones hasta dejármelos en carne viva, no después de que se follara mis tetas y bombeara su semen caliente por todo mi pecho hasta que quedé pegajosa, marcada y arruinada por él. Todo mi cuerpo todavía me dolía por la noche anterior, mi coño virgen todavía adolorido por donde sus gruesos dedos me habían abierto y dejado ese pequeño desgarro en la entrada, pero nada de eso importaba ahora. Estaba empapada otra vez, palpitante, vacía de una forma que solo él podía llenar, y le había estado rogando durante lo que parecían horas. —Por favor, Daddy —susurré, mi espalda presionada contra el colchón, mis piernas abiertas de par en par mientras él se arrodillaba entre ellas—. Estoy l
El Punto de Vista de Damon ~ La mañana llegó lentamente y gris a través de las cortinas, y me desperté con ella todavía envuelta en mis brazos, su cuerpo cálido y adolorido contra el mío, sus tetas llenas presionadas planas contra mi pecho, y mi polla lo suficientemente dura como para clavar clavos porque había dormido toda la noche con la gruesa y goteante longitud de ella presionada contra su muslo. Ella apenas se había movido. El pequeño desgarro en la entrada de su coño virgen había dejado de sangrar, pero sabía que todavía estaba sensible, todavía hinchada, todavía demasiado adolorida para tomarme dentro de ella como mi cuerpo gritaba por hacer. No iba a lastimarla de nuevo tan pronto. No era un animal completo, aunque me sintiera como tal cada vez que la miraba. Pero eso no significaba que iba a dejarla sola. Todavía estaba medio dormida cuando la giré boca arriba, sus pezones de un rosa oscuro ya duros por el aire fresco en la habitación, sus tetas llenas y pesadas derramá







