LOGINSi en Japón una mariposa b**e sus alas, en Manhattan llueve.
Esa es la premisa de la teoría del caos.
Laura lo comprendió perfectamente cuando en menos de una semana, dos miembros más de la familia Murphy fueron expuestos a la opinión pública por sus crímenes.
Harold Murphy, un fiscal de distrito que recibió sobornos y dejó en libertad a uno de los capos más peligrosos del continente, y Jeremy Smith-Murphy, un alcalde en funciones en uno de los municipios más conocidos de un estado del norte del país.
No era exagerado decir que los Murphy controlaban la política del país, no solo había miembros trabajando en los distintos niveles de los organismos del Estado, sino también que cada estado tenía, al menos, dos o tres Murphy en algún puesto de relativo poder político.
Por eso, cuando se reunieron en casa de su abuelo, la pelirroja no se sentía especialmente bien, porque durante toda esa semana infernal, había trabajado como posesa para sortear las distintas olas de reporteros que se acercaban a la compañía para indagar si Miller, Co., tenía más secretos sucios que podrían ser expuestos.
Claro que todo sería más fácil de llevar si ella contara con el apoyo de su esposo, pero incluso el llegar a su casa se había vuelto una batalla fría y silenciosa. David solo tenía un modo de mirarla, y en el mejor de los casos, la única manera de describirlo era: distante.
―Como saben, la situación actual es delicada ―dijo su abuelo, sentado en un sofá individual en la sala. Laura se encontraba al lado de su madre, y junto a ella, se sentaba su prima Vilma, hija del hermano mayor de su mamá. Solo los miembros de la familia que tenían relación directa con el aspecto político estaban allí, Pilar era una figura pública conocida, no solo como la esposa de Jacobo Miller, sino también como una de las mujeres que más se involucraba en eventos de caridad de toda índole, por ende, poseía una reputación intachable a los ojos de los ciudadanos votantes―. Hasta ahora, nuestro lado de la familia no ha sido atacado, eso no significa que, quien sea que esté haciendo esto, no tenga nada contra nosotros, puede que solo esté esperando el momento preciso para revelar la información. Por favor, sean cuidadosos, tomen todas las precauciones posibles.
―¿Tienes algún sospechoso? ―preguntó el Tío Iván, su abuelo negó con una expresión sombría.
―Es difícil decirlo, normalmente cuando un Murphy lidia con un enemigo o un obstáculo lo hace de manera meticulosa, sin embargo, existen tantas posibilidades que es complicado determinar quién puede estar detrás de todo esto ―respondió el hombre mayor―. Siendo honestos, podemos sospechar de tantas personas… ―Se rascó la barbilla pensativo―. Eso no significa que no estamos investigando, por ahora, todos nuestros esfuerzos se enfocarán en ello, por ende, todos debemos poner de nuestra parte.
―¿Qué debemos hacer, padre? ―preguntó Pilar―. ¿Crees que debemos parar todas las actividades pautadas? Hay muchas cosas por hacer, tenemos dos años preparándonos para anunciar la campaña de Daniel. ―El hombre negó. No podían retrasar más las cosas, a inicios del año siguiente se anunciaría el inicio de las campañas presidenciales, y su hijo mayor se postularía para el puesto.
―No podemos hacer nada que les haga creer al público que estamos relacionados a ellos ―contestó de manera calmada―. Al contrario, continuaremos con la agenda pautada, incluso, podríamos agregar algunos eventos más, algo que les dé a entender que estamos dispuestos a resarcir a la sociedad los males que causaron los otros miembros de la familia, aunque estos no sean nuestra responsabilidad. Que nosotros, la familia de Daniel Murphy está comprometida con el bienestar de la sociedad de nuestro país.
―Podríamos hacer un evento para recaudar fondos para niños y adolescentes, para llevarles juguetes, equipos deportivos y educativos a gente en situación de violencia ―sugirió Laura―. Algo así como cambiar un arma por un juguete… claro, no atacaríamos directamente eso, pero si donamos una gran cantidad o duplicamos lo que la gente done, entonces podremos distribuirlos en escuelas de bajos estratos, que tengas especial problema con bandas o violencia. De ese modo les hacemos ver que estamos en contra del tráfico de armas y el uso de esta en menores de edad.
―Sí, cualquier cosa que sirva para mejorar nuestra imagen ―aceptó el abuelo―. Tenemos poco más de seis meses para desligarnos de los problemas de los otros miembros de la familia. En febrero, incluso si es difícil y comenzamos con desventaja, debemos anunciar la candidatura de Daniel.
Después de un poco más de debate sobre los siguientes movimientos, la familia decidió regresar a sus respectivas casas; por suerte, ese sábado no había reporteros apostados en la entrada de la mansión, y por lo que la compañía de seguridad que se encargaba de la escolta de la casa y los miembros les comentó, tampoco tenían paparazis escondidos en las inmediaciones.
―Yo también me marcho, madre… ―le anunció Laura a Pilar, mirando el reloj.
―Está bien, querida ―aceptó la mujer, exponiendo la mejilla para que su ella dejara un beso. Al verla de cerca, la pelirroja frunció el ceño, a pesar del maquillaje, podía percibir un poco de las bolsas oscuras debajo de los ojos de su hija―. Procura descansar, Laura, no podemos ceder ante el estrés, si necesitas que el médico te prescriba algo para dormir…
―Está bien, mamá… no te preocupes ―aseguró ella, sonriéndole con cansancio.
―Laura, ven un momento…
La voz de su abuelo atravesó la estancia, ella se giró en dirección a él, que se encontraba en la puerta de su estudio. Se encaminó hacia allí, pensando en lo que ese hombre quería decirle en privado.
Él cerró la puerta cuando la pelirroja traspuso el umbral, luego se dirigió a su asiento detrás del escritorio y la observó con seriedad.
―¿Resolviste el problema que me dijiste?
Laura se envaró en su sitio, apretó los labios en una línea fina y pálida; negó con la cabeza.
―Falló en su misión ―explicó, sentándose frente a él.
―Eso no suele suceder ―frunció el ceño―. ¿Qué hay de difícil en eliminar a una persona como ella?
―Me explicó que hacerlo pasar por un accidente es lo más complicado ―respondió Laura, un leve escalofrío atravesó su cuerpo al recordar la conversación y la forma en que se sintió amenazada solo con su presencia―. Me dijo que primero pasó tiempo recabando información, y que como yo deseo evadir cualquier atisbo de sospecha, él no podía deshacerse de ella así como así.
―Comprendo… ―asintió el hombre mayor.
―Pero me dijo que en un mes podría volver a intentarlo ―le contó Laura, jugó con sus dedos sobre el escritorio―. Esta vez falló por un factor inesperado el día que llevó a cabo el atentado.
―Bueno, querida… él es uno de los mejores, sea que su objetivo sea alguien importante o no, es meticuloso en lo que hace, y si tú misma le diste esas pautas, él las va a seguir ―le recordó él―. Te sugeriría que le dijeras que lo retrase aún más…
―¡Qué? ―inquirió la pelirroja apretando los puños y frunciendo el ceño―. ¡No! Necesito que esa mujer desaparezca de la faz de la tierra cuanto antes…
―Laura Miller ―llamó él con severidad―. Necesito que pienses de manera lógica, no como una mujercita ridícula y celosa… ―la regañó―. ¿Estás dispuesta a poner a toda tu familia en riesgo por una cualquiera como esa? ¿Realmente vale la pena el riesgo? ―las increpaciones fueron acompañadas de un golpe seco sobre el escritorio―. Si es así, entonces dile que lo haga de inmediato, sin preocuparte por el método… pero si esto se convierte en un problema para la familia, te garantizo que estarás sola. ¿Comprendes?
Tras una larga contienda de miradas, Laura asintió en silencio. Se levantó sin decir nada y se marchó de la mansión.
Necesitaba con urgencia un trago, pero en realidad no se sentía con ganas de ir al club, porque tras su última juerga cometió muchos errores que no se podía permitir; perder el control en semejantes circunstancias sería devastador para ella y su reputación.
Si alguien la veía revolcándose con un gigolo y exponía las fotos…
No obstante, la idea de ir a su casa, en la que se sentía sola e ignorada, tampoco parecía buena opción.
Al final, condujo hasta casa de su hermano Antoni, pasó parte de la tarde y noche allí, en compañía de su familia; esto le dejó un sabor agridulce, su propia familia no poseía ese nivel de compenetración, la manera en que su cuñada cuidaba a sus hijas a pesar de que Toni solo tenía ojos para ellas le pareció extraño, claro que, ellos dos mantenían una mejor relación de pareja que ella con David, porque a pesar de que se casaron debido a un matrimonio arreglado, ambos se llevaban bien.
Decaída y deprimida regresó a su casa antes de la medianoche, luego se llevó varias botellas de vino al cuarto y bebió hasta quedarse dormida.
Cuando regresó al trabajo el día lunes pensó que el infierno podía existir en la tierra, el día anterior navegó entre la resaca y el malestar general, por eso comenzar la semana con el cansancio acumulado era lo peor; lo más triste fue que el día no pareció mejorar a medida que pasaban las horas. Lo mismo pasó el martes y el miércoles.
El peor momento sucedió el miércoles al final de la tarde, una nueva noticia inundó cada pantalla del país.
Cuando apenas empezaban a dejar atrás el escándalo, otra pesadilla comenzó.
Miller, Co., volvía la palestra, esa vez con un terrible encabezado:
MALVERSACIÓN DE FONDOS, CORRUPCIÓN Y ASESINATO.
¿ESOS SON LOS MATERIALES PARA IMPULSAR EL DESARROLLO URBANO DE LA CIUDAD?
Los medios hablaban de cómo la evidencia era contundente, hasta el punto que la policía se encontraba investigando el caso desde hacía una semana, debido a que la evidencia del caso anterior arrojó sospechas a otros procesos administrativos y proyectos manejados por la empresa.
Esta vez, incluso mencionaban abiertamente a la alta esfera de directores ejecutivos, el caso en cuestión había sucedido hacía veinticinco años y los nombres de Ruben Miller, Jacobo Miller y media docena más estaban siendo investigados.
La muerte que hizo que todo explotara era la de un oficial del departamento público de desarrollo civil, que se oponía al proyecto debido a la ubicación del mismo, en su informe topográfico indicó que el terreno no era apropiado para un desarrollo urbano debido a la alta contaminación del mismo por su cercanía a un campo industrial.
En su momento, el fallecimiento se atribuyó a un robo fallido que acabó con la vida del hombre, pero al surgir las sospechas sobre los vínculos con la mafia, los investigadores decidieron revisar más a fondo la situación, descubriendo que el siguiente oficial asignado al proyecto era un reconocido miembro de los Stracci, que tuvo que abdicar de su puesto ocho años después.
El hombre era nada más y nada menos que el cuñado del segundo al mando de la familia.
Y en la actualidad era la mano derecha de la cabeza de los Stracci.
―Mamá va a matarte ―dijo Noah con voz preocupada, mirando de medio lado a su padre. En el suelo, David se encontraba sentado con sus dos hijas, jugando. Se suponía que él había subido para ayudar a las niñas a terminar de arreglarse, Ángela sabía que las niñas necesitaban supervisión y tiempo para poder vestirse, por eso le pidió a David que las ayudara… dos horas antes. En ese momento, no solo las niñas no estaban listas, sino que la ropa que llevaban eran disfraces de princesas, el cabello de ambas tenía moñitos por todos lados y en ese instante maquillaban a David. Rodeados de muñecas y peluches. ―Aún tenemos tiempo ―le respondió su padre, restándole importancia―. Terminamos aquí y nos arreglamos para salir. ―¡Es verdad, hermano! ―dijo la más pequeña, tenía seis años y unos adorables ojos ámbar, iguales a los de Noah. Su color era tan puro que contrastaban con el cabello castaño oscuro―. Además, papá está quedando muy lindo, no podemos parar ―explicó, mientras su hermana mayor
El verano se acabó, las lluvias se espaciaron y aunque el clima comenzó a enfriarse, las hojas de los árboles se tiñeron de vivos rojos vinos.David tardó tres semanas en recuperarse por completo, durante esos días encontró un nuevo lugar donde vivir, esta vez una villa a las afueras de la ciudad, en una zona rodeada de altos árboles y algunas lomas. El sitio cumplía con todas sus demandas: seguro, tranquilo y para el gusto de Noah, su propiedad tenía un estanque artificial.Al momento de la mudanza ya habían adoptado dos perros, un labrador y un pastor alemán, con el que el niño se encariñó de inmediato. La casa requería que hubiese más personal, así que pronto contaba con un grupo de personas viviendo con ellos.Ángela los visita seguido, Noah desarrolló un fuerte apego por la morena, que jamás demostró molestia por eso. Ella le enseñaba a tomar fotografías, corrían juntos con los perros y construían cosas en medio de la sala.Robin regresó al país junto con Jade y Oscar, aunque los
Abrió los ojos y se encontró con un techo color crema que no conocía; le tomó alrededor de un minuto recolectar cierta información sobre sí mismo. Recordó su nombre, edad y que tenía un hijo; luego, de golpe, las imágenes de Laura amenazando a Ángela con un arma y lo que siguió después, invadió su mente.Todo eso disparó el malestar físico, se hizo consciente de su cuerpo, las extremidades pesaban, la piel le hormigueaba y un dolor creciente y agudo se irradiaba desde su pecho y un lado del abdomen.Se sorprendió de no escuchar a nadie en la habitación, había abiertos los ojos y aunque aún no emitió palabra, le pareció extraño que no notaran que estaba despierto. Giró su cabeza hacia la derecha, lo que vio hizo que un calor agradable se esparciera dentro de él.Ángela se encontraba sentada al lado de la cama, sobre sus piernas, estaba Noah. Ella lo sostenía, abrazándolo con fuerza, mientras el niño descansaba su cabeza sobre el pecho de la morena. Los dos dormitaban profundamente, inc
Sentía su cuerpo extraño, como si su mente discurriera por un camino a una velocidad diferente mientras su cuerpo lo hacía por otro lado.Miró su móvil una vez más, cavilando si llamaba a Ángela o no. La extrañaba demasiado, tanto que le dolía el corazón, pensó que tras tantas peleas y discusiones su ausencia no se sentiría, que por el contrario, en vez de experimentar vacío solo sería alivio, pero no.Por supuesto estaba nervioso, la culpa lo invadía cada vez que recordaba lo que hizo con Laura; sin embargo, si consideraba las cosas de manera objetiva, tal vez podrían pasar la página, resolver los problemas y regresar.A veces las parejas se fortalecían cuando superaban cosas como aquellas.Además no había pasado tanto tiempo, solo un par de semanas.Fuera del bar, se sintió mejor, a pesar de que hacía calor a pesar de que era de noche, al menos escapó del sofocante ambiente del salón privado. No soportaba a las amistades de Laura Miller, eran tan arrogantes como ella, hablando siemp
David iba de camino a su casa cuando recibió la llamada de Laura. Desde hacía un par de días tenía una sensación de peligro inminente que le causaba ansiedad; atribuyó eso al hecho de que la pelirroja seguía prófuga, y que podía aparecer en cualquier instante y causar estragos.Una vez que ella le colgó, él manejó como un poseso, rompiendo varias leyes de tránsito. Con manos temblorosas marcó el número del detective y vociferó que Laura se hallaba en su departamento, con su hijo. El policía le dijo que mantuviera la calma que ya estaban enviando patrullas para allá y llegarían en pocos minutos.Cuando entró al elevador sentía el corazón obstruyendo su garganta, los nervios le daban la ilusión que el tiempo pasaba mucho más lento de lo que en realidad fluía. Una vez que las puertas se abrieron salió corriendo y casi se llevó por delante a Noah y la empleada.―¡Papá! ¡Papá! ―lloró su hijo al verlo―. ¡Mi mamá está apuntando con una pistola a la tía Angie!David soltó una exclamación de a
David recibió un mensaje directo a su móvil con una fecha y hora, supuso que provenía de Laura, quien le estaba indicando el momento en que se verían.Antoni dudó en decirle sobre la llamada, porque sabía que él contactaría a la policía para arrestar a la pelirroja; no obstante, accedió a hacerlo, tras pensar que la forma en que su hermana se estaba comportando solo la conduciría a un final nefasto.Se dirigió al café una vez que confirmó con la policía que estarían allí, planeaban atraparla a como diera lugar. Entró al local, pidió una mesa y esperó.Por dos horas estuvo a la expectativa.Cuando estuvo seguro que Laura no iba a presentarse, salió del local y se subió a su auto. Mientras conducía rumbo a la empresa de Alex, conversó con el detective.―Es posible que se haya dado cuenta de que estábamos allí ―explicó el oficial, su voz llenó todo el habitáculo del auto, porque se encontraba en alta voz―. Si los Stracci la están ayudando, significa que debe tener a alguno de sus hombres







