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3-Pero debes olvidarlo...

Author: Andry07
last update publish date: 2026-09-08 00:07:19

LEGNA.

—Joder…—exclama el extraño de pelo platinado llevándose ambas manos a la cabeza—Pero… ¿Qué fue lo que hice?

Para qué me ayudó si se iba a arrepentir, es un verdadero idiota.

—Me acabas de dar un gran pellizco, eso fue lo que hiciste, ¿Te piensas disculpar?

—Debo irme—contesta algo inquieto, se da media vuelta y se empieza a alejar a toda prisa.

—¡Ey!, no voy a permitir que me ignores—lo perseguí, y lo tomé con fuerza del brazo.

—¿Qué te pasa?, suéltame.

Se ve algo enojado, aunque, a decir verdad, yo también lo estaría, si acabara de salvarle la vida a alguien y esa persona solo se encargara de ofenderme en lugar de agradecer.

—Discúlpame—pido con sinceridad—creo que no me comporté de la mejor manera. Da igual si te arrepientes de haberme salvado, lo importante es que lo hiciste.

—Ya no importa, esto no debió ocurrir, lo mejor es que no volvamos a vernos, simplemente olvídalo—se suelta de mi agarre y continúa alejándose.

—¡Al menos dime tu nombre! —se detiene dándome la espalda—Si no volveré a verte, al menos concédeme eso. Quiero saber el nombre de la persona que me salvó.

Se queda en silencio durante unos segundos, vacilante, y después se da la vuelta para mirarme a la cara y responder en voz baja.

—Bastian… me llamo Bastian, pero debes olvidarlo, de hecho, olvida todo lo que acaba de suceder, y continúa con tu vida Legna Lois, pero esta vez, haz que cada minuto valga la pena.

Quedé pasmada.

¿Cómo podía saber mi nombre?, incluso mi apellido, sin duda es muy extraño y guapo, sobre todo guapo, no había detallado lo atractivo que es, hasta este momento.

Sus ojos son azules como el cielo, y me generan intriga, porque resultan gentiles y misteriosos al mismo tiempo. Su cabello platinado es exótico, pero admito que le va muy bien, a pesar de que ahora lo tiene algo húmedo y alborotado. Y su piel, es tan blanca y perfecta como las facciones de su rostro. ¿De dónde salió este hombre?, tal vez si morí bajo esas aguas y ahora estoy en el paraíso.

Cerré los ojos y meneé la cabeza unos segundos para volver en sí, y cuando los volví a abrir, ya no estaba.

Había desaparecido, había sido más rápido que un simple pestañeo mío.

Empecé a caminar buscándolo por todos lados y fue inútil, ya se había marchado y si cumple con su palabra, nunca volveré a verlo.

“Bastián, Bastián, Bastián”

Repetí su nombre en mi cabeza para no olvidarlo, y luego de una larga caminata, regresé a casa, empapada, con frio, y sintiendo aun ese enorme vacío en mi pecho.

Volví a mi triste realidad, a la tormentosa soledad que me dan esas cuatro paredes.

Me recosté del marco de la puerta de mi habitación y dejé resbalar mi cuerpo hasta quedar sentada en el piso.

“Continua con tu vida Legna Lois, pero esta vez, haz que cada minuto valga la pena”.

Las palabras de Bastián retumban en mi cabeza, y por más que quisiera hacerle caso, no hallo razón alguna para hacer que “valga la pena”.

—Para que me salvaste si al fin y al cabo también me dejarías sola—pregunté, como si ese extraño pudiese escucharme­—¿No ves que estoy desamparada?

Mi pecho vibró y mis lagrimas cayeron para unirse con la humedad de mi ropa. Dejé caer mi cuerpo a un lado para reposar mi cabeza en el suelo, y en cuestión de minutos, me sumergí en un profundo sueño.

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