LOGINSe casó con un hombre que amaba a su hermana y crió a un hijo que no era suyo, sino de ella. Durante cinco años, Tera Moretti interpretó a la esposa perfecta en un matrimonio construido sobre mentiras. ~ *"Le entregué mi corazón. Él me dio un hijo que no era mío."* ~ Pero cuando una simple confesión de borracho la lleva a descubrir la verdad, su esposo solo se casó con ella para proteger a la mujer que en realidad amaba: su hermanastra, Isadora. ¿Y el hijo que ella dio a luz? Robado. Traicionada, humillada y embarazada otra vez, Tera se aleja, directo hacia el camino de Dante Baloney, un despiadado multimillonario con secretos propios. Es frío, calculador... y también el chico al que una vez amó y perdió. Tera deberá elegir entre la venganza y la redención antes de que el pasado destruya su futuro. Pero ¿y si el futuro que elige también destruye su mundo? Alguien la está observando. ¿E Isadora? Ella todavía no ha terminado.
View MoreTERA
—¿Cuánto puede llegar a amar una persona a otra? —preguntó Luka, el amigo más escandaloso de Matteo. —¿Quieres saber cuánto puede amar una persona a otra? —Tenía la cabeza apoyada en el brazo del sofá, los oídos cerrados al mundo, cuando oí que Matteo tomaba la palabra—. Me casé con la hermana que mi persona favorita más odia, solo para verla sonreír. —Uuuuuh. —Todo el grupo estalló en una carcajada y yo tragué saliva, despacio. La sangre se me heló mientras procesaba lo que acababa de decir. Estaban presentes seis de sus amigos. Se suponía que sería una noche de fiesta en esa suite de hotel, donde recordarían viejos tiempos, pero en lugar de eso jugaban a algo llamado Confesiones Oscuras. Yo había bebido un par de tragos y se me habían subido a la cabeza, así que me había retirado del juego con la idea de relajarme un rato antes de que todos estuviéramos listos para irnos a casa. Pero ¿esto? Esto no era una simple confesión oscura. Era una araña de cristal desprendiéndose del techo y haciéndose pedazos. ¿La hermana que su persona favorita más odia? Se había casado conmigo. Eso solo podía significar una cosa: yo era esa hermana odiada. Y si todo era para hacer sonreír a su favorita, entonces no había duda de a quién quería de verdad: a Isadora. ¿Mi hermanastra? Apreté y aflojé el puño mientras consideraba levantarme, encararlo, hacerles saber que estaba despierta. Pero eso solo lograría que dejaran de hablar. Y no había ninguna gracia en eso. El corazón se me sintió apuñalado en varios puntos a la vez al caer en la cuenta de que se había casado conmigo solo para hacer feliz a Isadora. ¿Qué relación tenía con ella? En todo el tiempo que llevábamos casados, jamás lo había oído mencionarla. ¿Sería el whisky? ¿Habría escuchado mal? Me mordí el interior de los labios, intentando con todas mis fuerzas no reaccionar, pero se me hacía casi imposible. —Chicos, creo que Aurora está despierta —comentó uno de sus amigos, y yo mantuve los ojos cerrados con fuerza, tratando de no moverme. —Está borracha. Por eso les dije desde el principio que no quería jugar, conozco a mi esposa. Así que no, no está despierta —intervino Matteo, y sentí que se me formaba un nudo en la garganta que me impedía respirar. —Aurora, ¿escuchaste lo que dijo tu esposo? —Nixie me dio un pequeño empujón, seguramente para comprobar si de verdad estaba dormida. Bostecé y me removí un poco, todavía con los ojos cerrados, pero esta vez pensé que, aunque los abriera, ni Matteo ni sus amigos lo notarían, y podría verlo con más claridad. Tal vez estaba bromeando. Abrí los ojos despacio y no encontré ni rastro de diversión en las líneas de su rostro. Hablaba completamente en serio. Cada palabra que había salido de su boca la había dicho con toda la intención. —Okey, de verdad está dormida —afirmó Nixie, y los oí suspirar. —Algunas mujeres se ilusionan solas en ciertos momentos. No te sorprendas si mañana la escuchas presumiendo que te casaste con ella por amor —comentó Luka, y Nixie le dio una palmada en el brazo mientras yo apretaba los dientes sin emitir un solo sonido. La traición, la certeza de que mi vida entera podía haber sido una mentira, me caía encima de golpe y no sabía cómo reaccionar. Las lágrimas se me acumulaban en las comisuras de los ojos, pero no podía dejarlas caer. El estómago se me revolvió con violencia, los miembros se me quedaron helados mientras clavaba los dedos en el sofá. —Lo único que puedo decir es que debe ser una delicia acostarse con una actriz. —Otra ronda de risas estalló, y una lágrima rodó hasta donde yo estaba recostada. —Es una delicia —coincidió Matteo, tocándome la cintura con descaro. Claro que lo es. De repente sentí un picor en las pestañas, pero traté de resistir las ganas de rascarme. A diferencia de otras veces, su tacto se sentía frío, un recordatorio de lo despreciable que era. Pensar que esta era la primera fiesta a la que asistía con él desde que nos casamos, la primera vez que conocía a sus amigos, y que ya tenía tan poco concepto de mí como para humillarme de esta manera. —Matteo, ¿por qué todavía no te divorcias de la doble? —preguntó otro del grupo, y sentí que el mundo entero se derrumbaba a mis pies. Yo era "La Doble". La suplente. Una simple reemplazante. Las palabras me daban vueltas en la cabeza como buitres, desgarrándome la cordura. —No, la pregunta correcta es cuándo me divorciaré de la doble —rio Matteo, girando a mirarme un instante antes de encogerse de hombros—. Pronto, la verdad ya me está aburriendo. Tal vez después de un par de revolcones más, cuando ya me haya hartado. Eso sí me dolió. —Pero tienes un hijo con ella, ¿no? —preguntó Nixie, y oí a Matteo resoplar. Literalmente resoplar. —Ella sabrá qué hacer con él. Nunca quise un hijo desde un principio, la verdad no es asunto mío. No pude soportar que siguiera saliendo tanta basura de sus bocas, así que me puse de pie de golpe. —Vete al diablo, Matteo. —Agarré una copa de vino que había sobre la mesa y se la vacié encima. Parpadeé, todavía recostada, deseando que aunque fuera por un minuto tuviera el valor de hacer eso de verdad. Quería hacerlo, debí haberlo hecho. Pero en cambio, seguí ahí, paralizada, asfixiándome bajo el peso de mi propio silencio. Debí haber sabido que no era más que un sustituto, un simple relleno. Tal vez era yo la lenta, la que tardó tanto en darse cuenta. La forma apresurada en que se había armado nuestro matrimonio, las falsas declaraciones de amor de Matteo, siempre tan distante emocionalmente. ¿Y cómo se me había escapado la manera en que todos a su alrededor siempre me trataron como una suplente temporal? ¿La forma en que las disculpas siempre salían de mi boca y nunca de la suya? —Tera... es hora de irnos a casa —llamó Matteo, y me removí un poco. Apreté los dientes, manteniendo los ojos cerrados lo más fuerte posible, porque era obvio que si los abría aunque fuera un poco, las lágrimas se desbordarían. Eso delataría que había escuchado todo su pequeño chisme. —¿Tera? —volvió a llamar, esta vez sacudiéndome un poco más, y yo me giré en mi asiento, bostezando, fingiendo que seguía dormida. —¿Qué diablos, Tera? Es hora de irnos —insistió, y algunos de sus amigos que aún seguían ahí soltaron una carcajada. —Ya que sigues acostándote con ella, al menos cárgala hasta el auto como buen esposo devoto —se burlaron, y yo respiré hondo mientras apretaba el vestido entre los dedos, tratando de contener la rabia. —Qué asco —masculló él simplemente, y unos segundos después sentí su brazo deslizarse bajo mi cuello mientras me levantaba en vilo y echaba a caminar. —Piero, abre la puerta —ordenó, y Piero abrió la puerta del auto mientras él me recostaba con suavidad en el asiento trasero. Casi con demasiada suavidad. Poco después, el auto ya avanzaba mientras yo me aferraba a mi vestido como si eso pudiera ayudarme a contener la rabia de alguna forma. El efecto del alcohol se desvaneció en un instante, despejando la neblina mientras el peso de la realidad me llenaba por completo. ¡Qué estúpida había sido al no haber unido las piezas antes! Era un hombre inteligentemente estúpido. Las manos se me fueron, sin pensarlo, hasta el vientre, y el corazón me volvió a doler. La tortura emocional se acumulaba mientras trazaba líneas suaves sobre mi vientre, donde una nueva vida florecía. ¿Cómo se atrevía a jugar así conmigo? Cada cosa por la que había vivido, en la que había creído, era mentira. Yo no era su esposa. Era solo un reemplazo estúpido de la mujer que en verdad quería, una sombra de ella. Y ahora, la única idea que no dejaba de resonar en mi cabeza era huir y encontrar la manera de deshacer este error.TERADebí saber que ir de compras con Caty sería un enorme error.En cuanto llegamos al centro comercial, empezó a arrastrarme de una sección a otra como si nos persiguieran.Yo quería algo de ropa nueva, pero no iba a desfilar en una pasarela; Caty, en cambio, tenía otra idea en mente, porque se lo tomaba muy en serio.—¡Más despacio!—No. Tenemos muy poco tiempo y quiero asegurarme de que consigamos los mejores conjuntos.—¡Caty!—Aceptaste venir de compras conmigo, ¿no?—Sí, acepté. Pero pensé que solo íbamos a comprar unas cuantas cosas y volver.—¿Quién hace eso? Hay que buscar lo bueno. Y no te preocupes por el dinero, esta vez invito yo.—Te lo agradezco mucho, pero de verdad no necesito ropa nueva.—Sí la necesitas. De hecho, necesitas cambiar todo tu guardarropa.—Tengo ropa.—Sí, aburrida.—Pues me gusta mi ropa aburrida.—Claro. Solo usas blanco, negro o, en los días buenos, beige.—Son buenos colores.—Son colores aburridos y deprimentes. ¿Has imaginado cómo te quedaría un
TERA.Lo primero que noté al despertar fue la habitación desconocida. Bostecé con pereza y me froté los ojos para asegurarme de que no soñaba.Miré el techo desconocido unos segundos antes de que todo me volviera de golpe.Caty.La pijamada.Y lo mucho que nos habíamos divertido anoche. De verdad no quería que terminara. Ni siquiera sabía que fuera capaz de divertirme tanto.Comimos hasta que apenas pudimos movernos, luego vimos una película romántica que eligió Caty y después pusimos canciones y bailamos hasta que a los pies les dolió.Y en esos momentos no podía pensar en nada más. Era como si todos mis problemas hubieran dejado de existir durante ese rato.Y no lo di por sentado, porque lo necesitaba de verdad. Y me alegraba mucho de que Caty lo hubiera sugerido.De verdad había tenido una pijamada. La primera, y probablemente no la última.Sonreí para mí. Caty ya no estaba a mi lado, y habría jurado que nos habíamos dormido juntas en esta cama.No le di muchas vueltas; seguramente
MATTEOPor fin llegó el viernes por la noche y no podía ocultar mi cansancio, pero sentí alivio. Significaba que tendría tiempo para descansar y por fin alejarme del trabajo.Había pasado la semana en reuniones una tras otra y, de algún modo, las cosas parecían complicarse más en lugar de mejorar, aunque lo atribuí al agotamiento.Sabía que estaba avanzando. Solo que todavía no lo veía. En lo financiero, no podía negar que veía cambios, pero aún tenía mucho trabajo por delante.Y sentía que me quedaba muy poco tiempo para revertir la situación. Pero, para lograrlo, necesitaba sobrevivir y darme un respiro cuando hiciera falta, y por eso hoy no me molesté en hacer horas extra.Además, quería pasar más tiempo con Isadora. Odiaba que pareciera que no le había dedicado suficiente tiempo últimamente; solo necesitaba un tiempo para mí, para recomponerme.Tomé el teléfono del escritorio para ver la hora, porque tenía que irme a casa a descansar. Por primera vez en la semana, quería intentar
TERACuando terminó el rodaje del viernes, estaba encantada.Porque, después de una semana agotadora de escenas y pruebas de vestuario, no veía la hora de llegar a casa y descansar.Llevaba varios días sin ver mucho a Caty en la agencia, porque tenía unos mandados que hacer para la agencia fuera de la oficina.Así que esta semana tuve que encargarme yo sola de muchas cosas, y probablemente por eso me sentía más agotada de lo habitual.Después de despedirme de Adrian, salí al exterior cuando sonó mi teléfono.Caty.Contesté de inmediato.—Mira quién por fin decidió preguntar por mí —bromeé. Aunque en realidad sí la había extrañado en la agencia, porque ella me hacía la vida muy fácil.Pero no estar con ella unos días me recordó que, a veces, tenía que arreglármelas sola.—No seas así. Hoy estuve muy ocupada con los mandados, pero la próxima semana ya debería estar de vuelta en la agencia por completo. —Se le notaba el cansancio en la voz.—De verdad te extraño —admití.—Claro que sí.—


















Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.