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last update Veröffentlichungsdatum: 03.11.2026 16:38:48

Serena Vale

~•~

Cuando abrí los ojos más tarde ese mismo día, tardé un momento en recordar dónde estaba. Las suaves sábanas que tenía debajo no eran ni mías ni de Lila. El sonido de las olas desde el balcón no era algo con lo que solía despertarme.

Fue entonces cuando los recuerdos empezaron a aflorar. El jet. La isla. Los dos hombres que había conocido hacía menos de veinticuatro horas.

Miré el reloj digital de la mesita de noche. Eran las once de la mañana. Me incorporé y me estiré, frotándom
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  • Reclamada por los billonarios obsesivos   10

    Serena Vale~•~Al darse cuenta de que me había quedado sin palabras, Ralph esbozó una sonrisa burlona y se acercó a mí. «¿Es eso lo que te gustaría, cariño?», preguntó, acorralándome entre él y la encimera de la cocina.Tenía las mejillas rojas. Con lo mucho que me sonrojo siempre delante de estos hombres, no me sorprendería que se me quedaran rojas para siempre a partir de ahora. Ya sabían que no me opondría a eso, pero aun así me lo preguntaban directamente.¿Cómo iba a admitir que los quería a los dos para olvidar el dolor que me había dejado mi exnovio?—Respóndeme, Serena —me instó Ralph, levantándome la barbilla para que pudiera mirarle a los ojos—. Te prometimos un fin de semana sin reglas ni expectativas. Nunca llegaste a responder si eso es lo que quieres.Mantuve la mirada de Ralph durante un rato. Él sabía que acababa de romper con mi ex. Sabía que se suponía que este iba a ser mi viaje de luna de miel. A él no le importaba ser un rebote, así que ¿por qué iba a importarme

  • Reclamada por los billonarios obsesivos   9

    Serena Vale~•~Cuando abrí los ojos más tarde ese mismo día, tardé un momento en recordar dónde estaba. Las suaves sábanas que tenía debajo no eran ni mías ni de Lila. El sonido de las olas desde el balcón no era algo con lo que solía despertarme.Fue entonces cuando los recuerdos empezaron a aflorar. El jet. La isla. Los dos hombres que había conocido hacía menos de veinticuatro horas.Miré el reloj digital de la mesita de noche. Eran las once de la mañana. Me incorporé y me estiré, frotándome los ojos mientras mi móvil se iluminaba con un mensaje.Era de Ralph.[¿Ya te has despertado? Si es así, bajamos a desayunar dentro de veinte minutos. ¿Te apuntas?]Respondí rápidamente. [Allí estaré]Me levanté a duras penas de la cama y me metí en la ducha. El cuarto de baño era tan bonito que me entraron ganas de quedarme allí un buen rato, pero el mensaje de Ralph para que nos reuniéramos a desayunar rondaba por mi cabeza.Las últimas veinticuatro horas habían sido surrealistas. Se suponía

  • Reclamada por los billonarios obsesivos   8

    Serena Vale~•~Quince minutos más tarde, un elegante coche negro se detuvo frente al hotel. Esperé fuera, indecisa, sin saber muy bien si era para mí o no, hasta que el conductor bajó la ventanilla. «¿Señorita Serena?».Asentí con la cabeza y él salió del coche para abrirme la puerta trasera.Nada de lo que había hecho en las últimas horas tenía sentido. Estaba llamando a desconocidos y subiéndome a un coche en un país extranjero. Ya ni siquiera pensaba en mi seguridad, pero tampoco es que tuviera otra opción. Era esto o dormir en la calle.Quince minutos más tarde, el coche redujo la velocidad y las verjas se abrieron para dejar al descubierto un complejo turístico. Desde la entrada, ya podía ver que era mucho más grande que el que había reservado para mi luna de miel. El lugar tenía un aspecto extravagante.Ralph estaba esperando fuera, con las manos en los bolsillos y apoyado contra la pared. Cuando vio que el coche se acercaba, se dirigió hacia él, esperó a que el conductor aparc

  • Reclamada por los billonarios obsesivos   7

    Serena Vale~•~Cuando el avión aterrizó, me preguntaron una vez más si quería que me llevaran hasta allí, pero lo rechacé educadamente y, en su lugar, paré un taxi.Tras darle al conductor la dirección de mi hotel, saqué el móvil y llamé a Lila.Contestó de inmediato, como si hubiera estado esperando mi llamada, a pesar de que ya era bien pasada la medianoche y se acercaba la madrugada. «¡Chica! ¡Qué tardas!» siseó, sin importarle que prácticamente me estuviera gritando al oído. «¿Acabas de aterrizar? ¿No se suponía que tu vuelo duraba solo seis horas?»«Lo han cancelado».«¿Qué???» Esta vez su voz sonó aún más fuerte. «Entonces, ¿dónde demonios estás? ¿Has reservado con otra aerolínea?»«Más o menos…»«¿Qué quieres decir con “más o menos”?»«Bueno, me encontré con un hombre…»«¡Serena!», me interrumpió. «¿Qué demonios te había dicho sobre liarte con desconocidos?»No habían pasado ni veinticuatro horas desde que me dio ese consejo y ya me había liado con dos hombres. Estar soltera e

  • Reclamada por los billonarios obsesivos   6

    Serena Vale~•~Cuando Ralph por fin se apartó, me quedé sin aliento.Ralph se pasó el pulgar por el labio, como si no pudiera creer que acabara de besarme. «Perdona si te he pillado desprevenida». Su disculpa sonó poco sincera. Me miraba como si no le importara haberme pillado desprevenida. Me miraba como si quisiera volver a hacerlo.Antes de que pudiera responder, Nik intervino: «No parece que a ella le haya importado».Me sonrojé por completo al oír sus palabras, porque eran ciertas. No me importaba. No me importaba haber roto con mi prometido justo ayer. No me importaba estar en un jet con dos desconocidos guapísimos. No me importaba haber besado a uno de ellos. Solo quería dejarme llevar por una vez. Además, no era como si fuera a volver a encontrarme con ellos después de esto. La isla no era pequeña. Era muy posible que no volviéramos a vernos en lo que quedaba de viaje.—No le hagas caso —dijo Ralph, lanzando una mirada fulminante a su amigo.—No me importó —admití en voz baja

  • Reclamada por los billonarios obsesivos   5

    Serena Vale•El jet era la definición de caro. Los asientos de cuero en tonos crema y dorado no se veían cursis. Parecía sacado de una película. Hasta el aire olía a dinero.Ralph entró primero y me extendió la mano. La tomé sin dudar, dejando que me ayudara a subir los escalones.Mis ojos se fijaron inmediatamente en el hombre sentado junto a la ventana. Levantó la vista cuando entramos y parpadeó como si se sorprendiera de verme. No dijo nada, solo miró a Ralph.—Este es Nik, N-I-K, Nik —deletreó Ralph, respondiendo a la pregunta no formulada—. El amigo del que te hablé.—No somos amigos —negó Nik rápidamente. Su voz era más profunda que la de Ralph y, de alguna manera, la forma en que hablaba lo hacía sonar más serio que el otro hombre.Sin embargo, Ralph no se inmutó. —No le hagas caso. Sí lo somos. Nik, ella es Serena. Su vuelo se canceló.Él levantó una ceja como preguntando qué tenía eso que ver con él.—Va en nuestra misma dirección. Decidí invitarla.Nik asintió una vez. Su

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