เข้าสู่ระบบEn cuanto Skylar despertó, pensó que su habitación lucía más grande de lo que ella recordaba y muy diferente. Le tomó un poco de tiempo recordar que aquella no era su habitación y que ni siquiera estaba en su casa.
Se sentó de inmediato y el brusco movimiento le provocó un ligero mareo, pero desapareció tan pronto como apareció. Su cabeza había dejado de doler y cuando se puso de pie no sintió que fuera a desvanecerse en cualquier momento.
No sabía cuánto tiempo había estado durmiendo y su celular estaba desaparecido al igual que su bolso con el resto de sus cosas. Asumió que no demasiado porque afuera todavía era de día, a menos que se hubiera quedado dormida por un día completo.
Apenas Dan la había dejado a solas, se había recostado y a los segundos se había quedado dormida. Afinó los oídos tratando de escuchar algo, pero todo estaba en completo silencio. Quizás él la había dejado a solas. Esa idea la enfureció bastante. Si él había salido, después de haber insistido en que se quedara con él para mantenerla vigilada como si fuera una bebé, iban a tener un problema.
Salió de su habitación y a paso lento empezó a recorrer el departamento. Era un lugar bastante grande y lujoso; pero, en definitiva, no algo que ella escogería si tuviera el dinero para pagar un lugar como ese.
Desde la sala escuchó movimiento en la cocina y se dirigió hasta allí. Se detuvo en el umbral de la puerta y se apoyó en el costado. Después de todo, al parecer Dan no la había dejado sola. Él estaba allí, preparando algo y tenía su concentración puesta en lo que hacía.
Mientras lo observaba intentó entender porque él había insistido en llevarla hasta su departamento. No podía comprender muchas de sus acciones de las últimas horas. Lo más lógico hubiera sido que la dejara en el departamento de su amiga, tal como era el plan.
Después de todo lo que había hecho por ella, se sentía sumamente endeuda con él y no le gustaba. No es que no agradeciera su ayuda, es solo que odiaba deberles cosas a las personas.
—¿Te ayudo en algo? —preguntó después de un tiempo.
Espero que él se asustara o al menos pareciera sorprendido, pero parecía tan sereno como la mayoría del tiempo. Algo le dijo que había ocultado su presencia tan bien como había pensado.
—¿Cómo te sientes?
—Luces mejor, eso es bueno. Sin embargo, no deberías…
—Deberías, no deberías —dijo haciendo una imitación pobre de su voz—. No soy ninguna damisela frágil que se va a desvanecer en cualquier momento.
—Puedo verlo. Encárgate de preparar la ensalada.
Asintió y se puso a ello antes de que se arrepintiera, no es como si le fuera a obedecer si eso sucedía. Volver a la cama o quedarse sentada sin hacer nada no era una opción. Tenía que hacer algo antes de volverse loca, había descansado más de lo que había hecho en mucho tiempo.
—Por cierto, le envié un mensaje a tu amiga para decirle que al final te quedaste aquí y no en su departamento.
Skylar ni siquiera había pensado en ella, no es que su mente hubiera estado muy despejada con todo lo que había pasado y no se refería solo a los medicamentos.
—Gracias y disculpas por todas las molestias.
—Espero te guste el filete con papás —dijo él poniendo los platos en la mesa—. Es mi especialidad y lo único que se cocinar sin quemar todo.
Soltó una carcajada relajándose por primera vez en todo el día.
El almuerzo fue ameno y hablaron en su mayoría sobre algunos temas personales. Dan le pregunto acerca de su familia y ella respondió sin profundizar demasiado. Él también compartió algunas cosas de su familia.
—¿Cómo, con dos padres que se quieren mucho, terminaste así?
Dan la miró entretenido.
—¿Así como?
—¿Es necesario que lo expliqué? El día que nos conocimos una mujer llegó a tu despacho y me insultó solo porque creía que éramos algo.
—Estoy en la cima de mi carrera, no tengo prisa por establecerme con alguien. Nunca le he mentido a nadie al respecto.
En sus ojos no vio nada más que pura sinceridad. Eso era algo que podía rescatar de él, siempre decía la verdad por muy incómoda que fuera.
—¿Y tú?
—¿Yo qué?
—¿Por qué sigues virgen a tus 23 años?
Se sintió tentada a decirle que no era su asunto, pero él había respondido su pregunta.
—Estuve demasiado ocupada tratando de lidiar con mi vida como para pensar en otra cosa.
En su gran mayoría eso era la verdad, pero había una parte que no pensaba compartir con él. Nadie le había atraído lo suficiente como para querer involucrarse hasta el punto de tener sexo… Nadie hasta Dan. No era necesario de buscar por qué, eso estaba más que claro. Él tenía un atractivo innegable.
Se levantó dando por terminada la conversación, estaba seguro que él no se iba a conformar por su escueta respuesta. Levantó los servicios y los llevó hasta el lavaplatos. Dan intentó detenerla, pero ella no lo dejó salirse con la suya esta vez. Habías cedidos a muchas de sus órdenes ese día y ningún había sido por motivo de trabajo.
Estaban acomodando las cosas cuando ambos se cruzaron en el camino del otro. Skylar levantó la mirada cuando él no se hizo a un lado. Los ojos de Dan estaban cargados de deseo. Su respiración se atoró en la garganta y su corazón empezó a bombear con más rapidez. Sin pensarlo miró sus labios y recordó lo bien que se sentía cuando la besaba.
«Tienes que salir de aquí antes de hacer una estupidez», se ordenó.
—Gracias por todo —dijo esquivándolo—. Creo que ya es hora de irme. Si no es mucha molestia podrías llevarme.
—Skylar —la llamó él. Su voz sonaba más profunda de lo normal.
Se quedó de piedra cerca de la puerta y un escalofrío recorrió su cuerpo.
—¿Qué sucede? —No lo miró, fue cuestión de precaución.
Escuchó sus pasos cada vez más cerca de ella y luego su respiración cerca de su oído.
—Mírame —ordenó él.
Skylar no era ninguna cobarde así que lo confrontó dispuesta a decirle que no iba a entrar en ningún tipo de juego con él. Pero tan pronto lo hizo, él la tomó del mentón con firmeza y le hizo inclinar la cabeza hacia atrás antes de acercarse y besarla.
Se quedó quieta por algunos segundos, sabiendo que estaba mal y luchando para no ceder. Sin embargo, no paso mucho tiempo antes de que le diera el control.
Levantó sus manos y las llevó hasta su cabello.
El besó se volvió cada vez más demandante y ella no tenía ninguna queja al respecto. Cada vez que él ponía sus labios sobre los suyos se sentía mejor que la anterior vez.
Él deslizó ambas manos hacia sus caderas y la acercó más a su cuerpo si eso aún era posible. Gimió en su boca al sentir la evidencia de su excitación.
Dan dejó ir sus labios cuando respirar fue una imperiosa necesidad, pero no se alejó. Él la besó a lo largo de la curvatura de su cuello. Skylar coló su mano por debajo de su camiseta para acariciar su piel y el soltó un gemido cuando lo hizo. Su cuerpo se sentía muy bien bajo sus manos y no pudo evitar desear verlo sin nada cubriéndolo.
Él la tomó de las nalgas y la levantó con facilidad. Sin dudar enredó las piernas en su cintura, apenas lo hizo Dan la empujó a la pared más cercana y colocó sus labios sobre los suyos mientras su cuerpo se mecía contra ella.
Cada sonido que salía de sus gargantas era acallado por la boca del otro. Skylar estaba completamente excitada. Muy en el fondo aún se daba cuenta de que no era una decisión sabia, pero tendría tiempo para arrepentirse después.
Dan la llevó hasta a su habitación sin dejar de besarla en cada oportunidad que podía. Al entrar en su espacio personal, estaba demasiado distraída como para poner atención a algún detalle.
Él la puso sobre sus pies cerca de la cama y sin dejar de besarla tomó la parte inferior de su suéter y se lo retiró alejando sus labios el tiempo suficiente para pasarlo por su cabeza, repitió lo mismo con su camiseta y quedó desnuda de cintura para arriba.
Skylar podía ser segura de sí misma, pero estar desnuda frente a un hombre por primera vez la intimidó; sin embargo, se aseguró de no demostrarlo.
—Eres hermosa —musitó él recostándola antes de besarla otra vez. Sus manos bajaron a su vientre y de allí subió hacia sus senos con una tortuosa lentitud.
En cuanto sus manos comenzaron a acariciarle los senos soltó un gemido ahogado. Dan colocó besos sobre su cuello.
Después de un rato, él se incorporó sobre sus rodillas y se retiró la camiseta. En ningún momento dejó de verla. Sus ojos estaban oscurecidos por el placer y estaba seguirá que los suyos estaban iguales.
Su cuerpo quedó al descubierto y en definitiva era mejor de lo que había imaginado. Él estaba en buena forma.
—¿Hay algo que te guste? —preguntó él alzando una ceja.
—No estás tan mal. —Ni siquiera estaba segura de cómo se las arregló para hablar.
Él sonrió de lado y una señal de alerta se encendió en su cerebro, pero no fue fácil pensar una vez el bajó hasta sus piernas. Dan tomó sus pantalón y bragas de la cintura y los deslizó hacia abajo por su cuerpo, luego llevó una de sus manos entre sus piernas e introdujo un dedo en su interior. La intromisión se sintió como una descarga de electricidad y arqueó su cuerpo.
Dan se inclinó sobre su cuerpo y le susurró algunas cosas obscenas al oído que solo elevaron su temperatura. Él jugó un rato antes de aumentar un dedo más y luego otro. Ella no dejaba de gemir y mover las manos tratando de encontrar donde colocarlas. Una necesidad casi dolorosa se había instalado entre sus piernas y necesitaba que él la aliviara.
—Dan, no pares —suplicó en medio de un gimoteo.
—No pensaba hacerlo, tigresa. —Y así fue, él no se detuvo hasta que llegó al clímax.
Su cuerpo tembló y encogió las puntas de sus pies. Su visión se tornó oscura y no se dio cuenta el momento que él se retiró los pantalones. Al mirarlo el lucía completamente desnudo y en toda su gloria.
—Eso fue… —musitó jadeante.
—Perfecto.
—Presumido.
Sus palabras murieron en su boca cuando él acomodó su miembro entre sus piernas. La miró a los ojos y esperó. Ella sabía que podía detenerlo, es más es lo que debía hacer. Pero se limitó a asentir.
—Esto podría doler un poco — dijo él, luego unió sus labios en un beso y empezó a deslizarse dentro de ella.
La fricción se sentía placentera, pero luego sintió un ligero dolor y se tensó. Dan se quedó quieto esperando.
—Pasará —dijo él mientras bajaba una mano para acariciar su clítoris.
Ella soltó un gemido ante la sensación de placer y pronto comenzó a alzar las caderas, entonces Dan comenzó a moverse dentro y fuera de ella, al principio con suavidad. Skylar todavía podía sentir un poco de incomodidad, pero el placer lo superaba con creces.
No era parecido a nada que hubiera experimentado antes. La misma sensación de antes se comenzó a construir en la parte baja de su vientre. Se aferró con fuerza a los hombros de Dan mientras él la embestía cada vez más fuerte.
Skylar llegó por segunda vez al clímax con un fuerte grito que dudo hubiera salido de ella. Dan bombeó un par de veces más y luego le dio un beso desordenado mientras se corría en su interior.
Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md
—¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s
Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se
—Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve
Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de
—¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal







