Share

Capítulo 2

Author: Starry writer
last update publish date: 2026-10-22 13:02:39

Punto de vista de Hannah

El miedo se filtró hasta lo más profundo de mí como un frío helado. Estaba completamente indefensa, ahogada en la oscuridad de la venda que me robaba la vista, mientras mis manos, esposadas con rudeza al cabecero de la cama, me convertían en rehén de lo desconocido.

Un silencio aterrador flotaba en la habitación, roto solo por la voz del mismo hombre hablando en un tono sumiso:

—Hola, señor… ella está lista.

Oí el sonido de unos pasos que se alejaban y abandonaban la habitación. De pronto, un aroma potente y penetrante invadió mis fosas nasales, una colonia masculina abrumadora que se acercaba cada vez más hasta que sentí su aliento rodeándome.

Sin previo aviso, su mano se posó sobre mi pecho. No apretó ni aplastó; simplemente dejó la palma allí, pesada y cálida sobre la tela de cuero, mientras yo permanecía en absoluto silencio, con la respiración acelerándose contra mi voluntad.

Retiró la mano lentamente. Entonces sentí la punta de su dedo deslizarse con una suavidad letal sobre mi pie, comenzando a subir centímetro a centímetro, trazando mi piel a través de las medias de red hasta llegar al muslo y detenerse justo allí.

Un escalofrío violento recorrió todo mi cuerpo; los músculos se crisparon bajo su tacto. Me odié a mí misma porque mi cuerpo reaccionaba de esa manera, pero él levantó el dedo y esta vez pasó el pulgar sobre mi labio inferior.

Separé ligeramente la boca, de forma involuntaria, y él deslizó el dedo dentro de la cavidad de mi boca. En un momento de pérdida de conciencia, lami su dedo con la lengua.

Sentí que el calor de mi cuerpo se elevaba de forma frenética; un solo toque suyo enviaba mis instintos a un caos absoluto. Debería haber gritado, empujarlo, decirle que no era quien él creía, pero no lo hice.

Retiró el dedo de nuevo, y aquel movimiento me dejó en un estado de anticipación agonizante. Estaba hambrienta de que me tocara otra vez, pero no lo hizo. Susurré con una voz ahogada, dominada por la necesidad:

—¿Qué estás esperando?

No respondió. En cambio, sentí su mano alcanzar la espalda para agarrar la cremallera de mi vestido de cuero. La bajó con una lentitud torturante; el sonido de los dientes al abrirse resonó en mis oídos como un grito de excitación.

Me quitó el vestido en silencio y con suavidad, dejándome solo con la lencería de encaje negro que había elegido con cuidado aquella noche.

Colocó el dedo en la parte alta de mi estómago y comenzó a deslizarlo hacia abajo con una lentitud que me torturaba; mi cuerpo temblaba, sacudido por el deseo, mientras el calor y el éxtasis me consumían por dentro.

Cuando su dedo llegó a la parte baja del vientre, se detuvo otra vez, dejándome al borde.

Solté un gemido ahogado, un grito de deseo que no pude reprimir, y le dije con una urgencia teñida de dolor:

—¿Por qué haces esto? ¿Por qué te detienes una y otra vez?

No pronunció una sola palabra; su silencio era más cruel que cualquier amenaza. Sentí que se acercaba, el aroma de su colonia masculina mezclado con tabaco caro invadiendo mis pulmones y robándome el equilibrio.

Extendió la mano de nuevo, pero esta vez no fueron sus dedos los que me tocaron. Sentí el frío del metal de su anillo mientras lo deslizaba con una lentitud agonizante sobre mi piel, desde la parte alta del pecho hacia abajo hasta posarse entre mis senos.

Todo mi cuerpo dio un respingo; aquellos «toques intermitentes» eran una tortura pura. Colocó su pesada palma sobre el encaje que cubría mi trasero, presionando con firmeza durante unos segundos.

Sentí el calor de su mano atravesando la fina tela, quemándome la piel, y de pronto… la retiró.

Solté un gemido ahogado, el cuerpo retorciéndose sobre la cama, la piel hambrienta de su tacto.

—Por favor… —susurré débilmente, pero él no respondió.

Oí el sonido de su respiración calmada y constante sobre mi rostro; estaba saboreando la visión de mí ardiendo de deseo.

Su dedo regresó, y esta vez clavó ligeramente la uña en la parte interna de mi muslo, ascendiendo con una lentitud letal, rozando los delicados bordes de mi ropa interior.

Sentí una descarga eléctrica recorrer la columna; mi cuerpo resbaladizo por la intensidad del éxtasis y la anticipación.

Cuando sus dedos alcanzaron la zona que gritaba por su tacto, se detuvo una vez más.

Aferré el hierro de la cama con las manos esposadas con tanta fuerza que las venas se me hincharon, arqueando las caderas hacia arriba en un intento desesperado de alcanzar su toque, pero él se apartó.

Sentí el aire frío golpear mi piel enrojecida; me estaba dejando así a propósito, suspendida entre el cielo y la tierra, alimentando mis instintos a sorbos pequeños solo para volverme completamente loca.

Con una voz ronca, espesa de súplica y necesidad, dije:

—¿Por qué haces esto? Tócame… ¡no te detengas!

No emitió sonido alguno; su silencio era un arma que me destrozaba los nervios más que cualquier látigo. Sentí sus manos fuertes agarrar los bordes de mi fina ropa interior y, con un movimiento calmado y decisivo, me la arrancó del cuerpo, dejándome completamente desnuda a merced de su aliento acariciando mi piel estremecida.

Los músculos del abdomen se contrajeron al sentir su dedo acercarse a mi pecho. No me tocó directamente, sino que rodeó el pezón con movimientos circulares exasperantemente lentos, rozando solo la areola.

La cabeza se me echó hacia atrás, la respiración escapando en jadeos irregulares. Mi cuerpo anhelaba aquel contacto directo, y cuando su dedo se posó por fin sobre el pezón erecto, lo rozó ligeramente, enviando una descarga eléctrica por toda la columna.

Pero, como era su costumbre, retiró la mano de golpe.

Antes de que pudiera procesar el vacío que dejaba, el aire frío fue reemplazado por el calor de su mano deslizándose hacia abajo con una lentitud letal.

Pasó el dedo a lo largo de mi coño, sintiendo la suavidad de mi piel ardiente.

Sus toques eran tan ligeros como una pluma, y sin embargo tan abrasadores como brasas. Cuando llegó a mi clítoris, comenzó a acariciarlo con una delicadeza extrema, movimientos calculados que hicieron que el bajo vientre se me retoriera y las caderas se elevaran involuntariamente de la cama, buscando más.

Estaba al borde de estallar; un grito de clímax se me atoraba en la garganta, y en el momento en que pensé que me concedería el alivio… se detuvo.

Sus dedos se congelaron por completo y retiró la mano, dejándome retorciéndome sobre las sábanas, el cuerpo temblando con violencia por la fuerza del deseo reprimido.

Abrí la boca para gritar, para suplicar, pero la voz me salió como un raspado desesperado:

—Por favor… no me dejes así… termínalo…

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Robada por el Don de la Mafia   Capítulo 5

    Punto de vista de HannahPronuncié mi apellido a propósito; esperaba en el fondo que me buscara, que rastreara mi nombre en los registros de la ciudad y me encontrara de nuevo. Esperé a que me dijera el suyo, a que me dejara un hilo al que aferrarme, pero solo oí el sonido de sus pasos pesados alejándose, seguido del crujido de la puerta al abrirse y cerrarse de golpe.Se impuso un silencio sepulcral. Grité con voz temblorosa:—¿Estás aquí?No llegó respuesta alguna. Mi llamada resonó en vano por la fría habitación roja. Dije con una rebeldía desesperada:—¡Me quito la venda!Desafié su orden, pero el silencio fue la única respuesta. Levanté las manos temblorosas y desaté el nudo; la tira negra cayó de mis ojos.Pestañeé varias veces para adaptarme a la tenue luz roja y miré a mi alrededor con avidez… pero solo había vacío.Se había ido.Había desaparecido como un sueño diabólico que atravesó mi vida solo para destruirla y marcharse. No dejó nombre, ni número, ni siquiera una palabra

  • Robada por el Don de la Mafia   Capítulo 4

    Punto de vista de HannahMis gritos se intensificaban con cada embestida, una mezcla enloquecida del dolor que me quemaba por dentro y el placer que corría por mis venas como un veneno. Gemía con frenesí, la cabeza golpeando de un lado a otro sobre la cama, mientras él se volvía más salvaje en sus movimientos, llenando mi coño con su polla y haciéndome sentir un éxtasis antinatural.Mis experiencias anteriores eran un juego de niños comparadas con esta inundación que me arrastraba ahora; nadie había domesticado jamás mi cuerpo ni extraído de mí estas sensaciones tan intensas y punzantes.Poseía una habilidad diabólica para hacer que cada célula de mi interior suplicara por más.De pronto, retiró su enorme polla de mis profundidades, dejándome en un estado de vacío y muerte temporal.Sentí la cabeza caliente de su polla tocar mi mejilla, húmeda de sudor y lágrimas, y susurró con rudeza:—¿Quieres probarla?Lami mis labios secos con hambre y respondí con una voz apenas audible:—Sí… qui

  • Robada por el Don de la Mafia   Capítulo 3

    Punto de vista de HannahEn ese momento, mientras mi cuerpo ardía de anticipación, sentí algo completamente distinto. Esta vez no fue el tacto de sus dedos, sino un frío penetrante que impactó mi piel caliente en el cuello. Era un trozo de hielo, sostenido con habilidad entre sus labios, que se deslizaba con una lentitud agonizante hacia mi pecho.El contraste era aterrador y enloquecedoramente excitante; el hielo helado hacía que mis poros se contrajeran, seguido de inmediato por el calor de sus labios cálidos persiguiendo el rastro del deshielo.Los músculos de mi abdomen se contrajeron con violencia cuando pasó el hielo sobre mi pezón; sentí un escozor agudo, como si agujas de escarcha me perforaran, mientras su lengua seguía las gotas frías de agua que corrían por las curvas de mi cuerpo, limpiándolas con un calor abrasador.Temblaba, no de frío, sino de aquella tortura sensorial que me infligía. Escalofrios subían desde los pies hasta la cabeza mientras bajaba el hielo hacia el b

  • Robada por el Don de la Mafia   Capítulo 2

    Punto de vista de HannahEl miedo se filtró hasta lo más profundo de mí como un frío helado. Estaba completamente indefensa, ahogada en la oscuridad de la venda que me robaba la vista, mientras mis manos, esposadas con rudeza al cabecero de la cama, me convertían en rehén de lo desconocido.Un silencio aterrador flotaba en la habitación, roto solo por la voz del mismo hombre hablando en un tono sumiso:—Hola, señor… ella está lista.Oí el sonido de unos pasos que se alejaban y abandonaban la habitación. De pronto, un aroma potente y penetrante invadió mis fosas nasales, una colonia masculina abrumadora que se acercaba cada vez más hasta que sentí su aliento rodeándome.Sin previo aviso, su mano se posó sobre mi pecho. No apretó ni aplastó; simplemente dejó la palma allí, pesada y cálida sobre la tela de cuero, mientras yo permanecía en absoluto silencio, con la respiración acelerándose contra mi voluntad.Retiró la mano lentamente. Entonces sentí la punta de su dedo deslizarse con una

  • Robada por el Don de la Mafia   Capítulo 1

    Punto de vista de HannahEl sofocante aroma de los lirios blancos inundaba el salón de bodas, una fragancia que me recordaba más a un cementerio que a una celebración.Me encontraba allí, el cuerpo rígido dentro de un vestido blanco que me envolvía como un sudario, mientras las miradas de mi familia y parientes me atravesaban la espalda como agujas.A mi lado, el novio tosió débilmente, un hombre de sesenta y cinco años con la piel arrugada y el olor a tabaco rancio y medicinas.No me miraba como a una novia, sino como a un trozo de tierra que acababa de adquirir en una subasta pública.Veintitrés años frente a sesenta y cinco… una ecuación nauseabunda que solo hacía que la sonrisa fría de mi padre se ensanchara.Estaba orgulloso de haberse deshecho de mí para lavar la vergüenza de aquella noche que todavía perseguía mis pesadillas. Una sola noche con aquel desconocido que me arrebató todo y dejó una prueba creciendo día a día dentro de mi vientre.Las manos me temblaban al apretar el

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status