MasukÀ La Réunion, entre l'ambiance créole, les couchers de soleil et les battements du maloya, Juliette, 16 ans, vit sa jeunesse à 100 à l'heure. Franche, vive et entière, elle partage tout avec sa meilleure amie Vicky... sauf peut-être le secret le plus brûlant : son attirance grandissante pour Jonathan, le grand frère de Vicky. Trois ans les séparent. Une copine jalouse et possessive se dresse entre eux. Et surtout, une règle implicite : on ne touche pas à la famille. Mais le désir est plus fort que les interdits. Entre provocations, regards en coin, jalousies et silences, Juliette et Jonathan se cherchent, se testent... et s'évitent parfois. Quand Jonathan part pour deux ans aux États-Unis, leur lien vacille. Ils s'aiment, mais ne se l'avouent pas. Alors chacun avance de son côté, avec ce sentiment d'inachevé au fond du cœur. Et puis, le destin les ramène l'un vers l'autre... Le jour des 19 ans de Juliette, Jonathan est de retour. Plus rien n'est comme avant, sauf peut-être leurs sentiments, restés intacts malgré les années. Cette fois, l'amour ne se cache plus. Il se vit. Vraiment.
Lihat lebih banyakEn una habitación del Grand Horizon Hotel, dos personas se abrazaban y besaban en la oscuridad.
—Ten cuidado, podrías despertarla… —susurró la mujer mientras se acurrucaba más cerca del hombre, cuyas manos recorrían su cuerpo.
Mientras tanto, Bianca Scott yacía en la cama con un fuerte dolor de cabeza y sintiéndose febril. Abrir los ojos le parecía un esfuerzo titánico. Cuando finalmente logró entreabrirlos, vio algo impactante.
Su novio, Haris Carter, sostenía a otra mujer junto a la ventana… ¡y era su madrastra, Stacey Scott!
—No te preocupes. Está completamente inconsciente. La droga que le di podría noquear hasta a un animal salvaje —aseguró Haris con confianza, sin siquiera voltear a ver a Bianca en la cama.
En el siguiente instante, Haris levantó a Stacey y comenzó a moverse con rapidez, provocando que ella gimiera de placer.
Bianca apretó los puños, tratando de despejar su mente. Stacey había sido quien le presentó a Haris, por lo que jamás imaginó que su madrastra se acostaría con él a sus espaldas.
Esa noche, Haris la había invitado a cenar, pero tras beber el vino que él le dio, se desmayó.
Todo había sido una trampa de esa despreciable pareja.
—Si Bianca descubre que durmió con otro hombre esta noche, ¿cómo crees que reaccionará? —preguntó Stacey entre jadeos.
—No lo descubrirá. Mientras piense que fui yo con quien estuvo, se enfocará en casarse conmigo. Eventualmente, tendremos el control de la fortuna de los Scott y también de la herencia de su madre —respondió Haris con voz entrecortada mientras se hundía aún más en Stacey.
Las crueles palabras de Haris hicieron que un escalofrío recorriera el cuerpo de Bianca.
—¿Y qué harás con su hermano? —preguntó Stacey, con gotas de sudor resbalando por su frente.
—Simple —contestó Haris con una sonrisa perversa—. Una vez que tenga el control de la familia Scott, encontraré la manera de enviarlo a prisión.
Stacey rió y se movió junto a Haris, sus ojos brillando con anticipación, como si ya sintiera el sabor de la victoria.
Entonces, un pensamiento oscuro cruzó su mente, ensombreciendo su expresión.
—No dejaré que ella viva en paz. Cuando te cases con ella, ni se te ocurra tocarla, aunque compartan habitación.
Haris la sujetó con más fuerza por la cintura y se movió con mayor intensidad.
—¿Y qué sugieres que haga? —preguntó, sin aliento.
—Mmm… Provoca un accidente. Choca contra su auto. Haz que parezca algo fortuito. Si muere o queda lisiada de por vida, será cosa del destino —dijo Stacey sin titubear, con una frialdad aterradora.
Bañado en sudor, Haris sonrió y asintió.
—Está bien, lo que tú digas.
Mientras alcanzaban el clímax, Bianca cerró los ojos con fuerza, deseando desaparecer.
Cuando Haris y Stacey finalmente se vistieron, lanzaron una última mirada a Bianca, satisfecha con su estado inerte, y salieron de la habitación con una sonrisa maliciosa.
Tan pronto como la puerta se cerró, Bianca abrió los ojos, lágrimas corriendo por sus mejillas y empapando las sábanas.
—¡Fui tan ingenua, Haris Carter! Estuve dispuesta a confiarte todo, y no eres más que un maldito traidor… ¡Planeando destruir a mi familia!
El enojo la sacudió por completo.
Intentó levantarse de la cama para huir, pero sus piernas no respondían.
La droga era demasiado fuerte. Apenas podía moverse.
Mordiendo con fuerza su labio, se arrastró hasta la mesita de noche, donde agarró un cuchillo de frutas y se hizo un corte en el brazo.
La sangre brotó, y el dolor la ayudó a despejar su mente.
Con gran esfuerzo, logró ponerse de pie, pero entonces escuchó ruidos afuera de la puerta. Sin pensarlo dos veces, se dirigió a la ventana y trepó hacia afuera.
Segundos después, oyó las voces de Stacey y Haris en la habitación que acababa de abandonar.
—¿Qué demonios? ¿Dónde está? ¿Se escapó?
—No puede haber llegado muy lejos. Si no duerme con alguien esta noche, la droga podría matarla.
Con determinación, Bianca evitó mirar hacia abajo y se aferró a la cornisa, avanzando con cautela. Justo cuando encontró un punto estable donde apoyarse, una mano salió repentinamente de la ventana de la habitación contigua, cubrió su boca y la jaló con fuerza hacia adentro.
Perdiendo el equilibrio, Bianca se aferró al cuello del hombre y ambos cayeron al suelo.
El cuerpo del hombre quedó sobre ella.
Su aroma masculino envolvió sus sentidos, provocando un escalofrío en su piel.
Su mente racional le decía que debía apartarlo, pero lo que salió de su boca fue más un susurro cargado de deseo.
—¿Justin te envió?
En la penumbra, el hombre le habló con una voz profunda y calmada, sorprendentemente reconfortante.
Bianca, sintiéndose inquieta, apoyó las manos sobre su pecho, sintiendo los músculos firmes bajo la tela de su camisa. Su corazón latía con fuerza, y el calor dentro de su cuerpo se intensificaba.
No tenía idea de quién era Justin… y, en este momento, no le importaba.
Lo único que importaba era sobrevivir.
—¿Eres… guapo? —preguntó con voz débil y ronca.
Dave Evans frunció levemente el ceño.
Sin embargo, decidió seguirle el juego.
—Supongo que podría decirse que no soy desagradable a la vista.
—Al menos… no eres feo…
Dormir con un extraño atractivo era mejor que con un vagabundo.
Bianca levantó la mano y tocó su rostro con delicadeza, susurrando:
—Gracias…
Entonces, sin previo aviso, se inclinó y lo besó apasionadamente.
La droga era demasiado potente.
Esa noche, se entregaron con pasión descontrolada, moviéndose del suelo al sofá, de la cama al balcón.
Sus gemidos y jadeos llenaron la habitación hasta que finalmente cayeron rendidos por el agotamiento.
Bianca no sabía cuánto tiempo había dormido. Cuando abrió los ojos, gimió al intentar incorporarse. Su cuerpo estaba adolorido, marcado con evidentes huellas de la noche anterior.
Entonces, escuchó el sonido del agua corriendo en el baño.
Su corazón dio un vuelco.
¡El hombre con el que estuvo anoche seguía allí!
Temiendo que pudiera hacerla responsable de lo ocurrido, se vistió apresuradamente y escribió una nota de agradecimiento. Dejó algo de dinero suelto y unas joyas sobre la mesita de noche como muestra de gratitud.
Sin perder más tiempo, salió corriendo del hotel lo más rápido que pudo.
Cuando Dave salió del baño, ella ya se había ido.
Echó un vistazo a la habitación, notando las manchas de sangre en las sábanas.
Su ceño se frunció aún más.
Luego, vio los objetos que había dejado sobre la mesita de noche y soltó una risa sarcástica.
Como heredero de la familia Evans, CEO de Phoenix Alliance Group y una de las figuras más poderosas en la economía de la ciudad, Dave no podía creer que una mujer simplemente se marchara después de haberlo usado por una noche… dejando una mísera compensación de menos de quinientos dólares y una nota de despedida.
Lidiar con él no era tan simple.
Diez minutos después, Dave se encontraba de pie, sosteniendo un cigarrillo entre los dedos. Dio una larga calada y exhaló lentamente mientras miraba al hombre arrodillado ante él.
03h00 – Samedi 7 août 2004New York – Chalet au bord d’un lacDans la chambre de Liam – La passionPOV JulietteLa soirée dans ce chalet est incroyable. L’air est doux, l’ambiance électrique, et j’ai l’impression d’être loin de tout : de mes doutes, de mes hésitations. Apryle et Léa sont en folie, elles rigolent, dansent, m’entraînent avec elles. On se défoule, on rit, on saute, et ça fait du bien de sentir la vie pulser dans mes veines.Puis le DJ baisse le tempo. Une musique douce, sensuelle. J’ai besoin de souffler et je m’écarte un peu. C’est là que Liam arrive vers moi, sourire malicieux aux lèvres.—« Une danse, Juliette ? »Je ne résiste pas. Je prends sa main. Il danse bien, avec fluidité et douceur, sans jamais me brusquer. Son regard sur moi est apaisant, sincère. Sur cette musique, je me laisse aller. Tout le reste disparaît. La lumière tamisée dessine des ombres douces sur nos visages, il rapproche légèrement son corps du mien, toujours en respectant mes limites. So
2h00 – Samedi 7 août 2004New-York – Dans un pub branchéPub à Brooklyn – Une ambiance de foliePOV de JonathanLe pub est bondé, vibrant, bruyant. On passe la porte et direct, tous les regards se tournent vers nous. Surtout vers les filles. Faut dire qu’elles envoient ce soir. Et Juliette… putain. Juliette, elle capte la lumière. Sa robe, son sourire, sa démarche. Elle irradie sans faire exprès.On repère notre table dans un coin un peu plus au fond. Paul, Ryan et deux autres gars qu’on connaît de leur fac sont déjà là, bières à la main. Même Sandy et deux autres filles du campus sont présentes, bien installées, en train de papoter. Sandy nous fait signe de venir, le sourire large, un peu trop content de nous voir débarquer.On se fraie un chemin, je me retourne pour voir si Juliette suit… Elle est juste derrière moi, en train de rire avec Apryle. Je sens déjà que la soirée va me mettre à rude épreuve.À peine arrivé, Ryan lève les yeux et scanne Juliette de haut en bas, sans
17h00 – Vendredi 6 août 2004New York- Appartement J&VVisite guidée – Croquer la vie a pleine dentPOV JulietteDepuis qu’il m’a sorti son “j’ai envie de te faire l’amour sur la terrasse” avec son air sérieux, intense et brûlant, je l’évite. Carrément. Genre stratégie d’évitement niveau expert. Je fuis son regard, je me déplace à l’opposé de la pièce dès qu’il entre. Bref, j’essaie de sauver ma peau.Sauf que mon corps, lui, n’est clairement pas d’accord avec ce plan. À chaque fois que je le frôle, c’est comme une décharge électrique. Mes bras frissonnent, mon ventre se contracte, et j’ai chaud. Trop chaud. Le pire dans tout ça ? C’est que monsieur a compris. Et il en joue. Le salopard. Il se penche trop près quand il me parle, il me frôle « sans faire exprès », il me regarde comme s’il pouvait lire dans ma tête… et ça me rend folle.Là, on est de sortie avec Apryle et Léa, ses potes. L’ambiance est bonne, elles sont cool. On est en train de visiter la ville, direction la statue
18h00 – Vendredi 30 juillet 2004New York- Appartement J&VDans le salon – Soirée avec des colocataires fousPOV JonathanDepuis notre conversation à cœur ouvert, les choses entre Juliette et moi se sont doucement apaisées. On peut enfin se parler sans crier, sans se déchirer. C’est fragile, mais c’est déjà ça.Elle me regarde parfois. Me sourit. Mais il y a toujours cette distance, cette frontière invisible qu’elle garde entre nous. Et je n’ai pas encore le droit de la franchir. Pas de baiser, pas de gestes tendres, pas même de main effleurée sans que ce soit mesuré, retenu. Et pourtant, mon corps tout entier la réclame.Juliette me rend fou. D’envie. De frustration. D’amour aussi.Je la frôle parfois. Un contact léger, innocent en apparence : une main sur son épaule, un frôlement dans son dos, un regard qui traîne trop longtemps. Et chaque fois, je capte un frisson, un souffle retenu, un battement de cils. Elle n’est pas indifférente. Elle résiste, mais je le sens : une part
13h00 - Lundi 9 juillet 2002 Plaine des Palmistes - Chez mémé Anya Dans le jardin - Bien entouré POV de Juliette Malya et moi, on se fait déposer par Dylan chez les parents de Vicky. On va passer deux semaines chez sa grand-mère maternelle, avec les neveux de Vicky : Lucie 9 ans, les jumeaux G
19h00 - Vendredi 6 juillet 2002 Plaine des Cafres - Au domicile de mes parents Dans la maison - Dîner en famille POV de Juliette Comme convenu, mes parents ont organisé une petite fête en famille pour célébrer mon diplôme. Ils m'ont offert un ordinateur de bureau, mon frère m'a offert un nouve
17h30 - Jeudi 5 juillet 2002 Saline les hauts - Parking du lycée La fin du lycée professionnel POV de Juliette Ces deux années au lycée ont été riches en émotions : des fous rires, des révisions de dernière minute, des sorties nocturnes entre potes, des bêtises en douce avec les garçons - par
7h20 - Lundi 23 août 2000 Lycée Vue Belle-La Saline les hauts Dans la cour - Lycéenne POV de Juliette Enfin, j'y suis. Le lycée. Je suis trop contente, même si j'appréhende un peu de vivre à l'internat. Mais pour l'instant, l'excitation prend le dessus - et puis, je serai avec ma meilleure












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