ANMELDENPunto de vista de Dante Volví al salón de baile, pero el hombre de antes ya había desaparecido. La música seguía sonando, las risas surgían y se desvanecían como el humo, pero apenas podía oír nada de eso. Sentí un nudo en el pecho por la rabia, un ardor lento que me subía por la garganta. Fuera quien fuera ese cabrón, lo encontraría y le haría pagar por arruinarme la noche.Era él quien había enfadado a Cassandra, pero, de alguna manera, fui yo quien recibió el golpe.—Los jóvenes de hoy en día son algo fuera de lo común —murmuró uno de los hombres del bar al pasar junto a él. Me di cuenta de que quería cotillear sobre lo que acababa de pasar, así que me limité a lanzarle una mirada fría y me alejé. No estaba de humor para charlas triviales ni juicios de valor.Tenía que buscarla, porque bajo mi enfado se escondía la preocupación. «¿Dónde demonios te has metido, gatita?», murmuré entre dientes mientras me dirigía hacia el vestíbulo. Cuando llegué a recepción, mi paciencia ya se ha
Punto de vista de Dante«Sí, papi», la oí susurrar, y esbocé una sonrisa burlona al ver que la tenía atrapada. Pero mi satisfacción duró poco, ya que de repente me apartó de un empujón, como si acabara de darse cuenta de algo.Se sonrojó mientras se alejaba, balbuceando cosas sin sentido, culpándose a sí misma por haber actuado de forma tan descarada, pero su reacción solo hizo que me resultara aún más intrigante. Sabía que llevarla a la gala conmigo había sido lo mejor. «¿Por qué estás tan alterada? ¿No te pedí que me llamaras así?», le dije en tono burlón, en voz baja. «Será más emocionante si lo dices cuando estés debajo de mí y…»Me interrumpió tapándome la boca, con una mirada de horror en los ojos.«¡Esto no debería estar pasando! ¿Qué estás haciendo, señor Blackwell? ¡Es poco profesional y, teniendo en cuenta nuestra historia, es poco ético!», dijo con voz ronca, tratando de recuperar el aliento.«¿Qué es poco ético? Ahora no estamos hablando de negocios», murmuré. «Podemos co
Punto de vista de Cassandra—¡¿Qué?! —gritó la señorita Claire, lanzándome una pila de expedientes a la cara. Me quedé paralizada, atónita, incapaz de creer lo que acababa de pasar.Apenas había llegado a la oficina aquella mañana cuando mi jefa me llamó, con el rostro enrojecido por la furia. Estaba furiosa porque DM Corporation nos había excluido de su proyecto al enterarse de que yo ya no iba a participar.Ese hombre nos estaba fastidiando. «¿Estás intentando fastidiarnos, Cassandra? ¿Quieres que esta empresa se hunda y nos dejemos a todos sin trabajo?», gritó Claire, con una voz tan aguda que parecía capaz de cortar el cristal.Me lanzó un insulto tras otro, ignorando por completo mis intentos de explicarle por qué no podía seguir con el proyecto.«Señora, es que…», balbuceé, pero me interrumpió con una mirada fulminante.«No me importa cómo lo hagas, pero vas a volver a DM Group y vas a conseguir que nos reincorporen a ese proyecto. Si no, ¡puedes decir adiós a tu trabajo!».¡¿Q
Punto de vista de CassandraEl viento soplaba suavemente, pero mi cuerpo ardía mientras él recorría mi cuerpo con sus grandes manos y nuestros labios se entrelazaban mientras explorábamos las bocas del otro con lenguas hambrientas. El tiempo se difuminó, el mundo se silenció y, por un instante, no existió nada más que la forma en que me abrazaba con firmeza y desesperación, como si llevara toda una vida esperando este momento. Su boca se movía sobre la mía con un fuego lento, saboreándome, poseyéndome, dejándome mareada y ansiosa por más. Entonces, tras lo que me pareció una eternidad, rompió el beso.—¡Ahh! —jadeé con fuerza cuando se apartó, nuestras narices rozándose mientras recuperábamos el aliento. Fue entonces cuando la realidad volvió a golpearme de lleno.Acababa de besar a un hombre que casi me doblaba la edad, el tío de mi mejor amiga, frente a mi piso. ¿Y lo más loco de todo? Me había encantado. Quería más. Debía de haber perdido la maldita cabeza.«¡Joder!», maldije, mi
Punto de vista de CassandraSe me sudaron las manos mientras lo miraba, rezando para que no le dijera nada a mi mejor amiga. ¿Cómo se lo iba a contar siquiera de que casi me había acostado con su tío?«¿A qué viene este momento incómodo? ¿Os conocéis de antes?», preguntó Mira, pero antes de que su tío pudiera responder, solté: «¡No! ¡Claro que no!».Él pareció un poco desconcertado por mi negación, pero eso no me preocupaba. No quería que Mira pensara que era una chica fácil, así que era mejor así.—Lo sé, acaba de volver al país. Pero, ¿sabes por qué le llaman Casanova? —bromeó Mira, riéndose, pero no hacía falta que me lo dijera: yo ya lo sabía mejor que nadie.«¿En serio, Mirabella? ¿Vamos a hablar de esto ahora mismo?», preguntó él con una leve risita, pero a mí no me importaba. Solo quería irme.«Mir, creo que…», empecé a decir, pero Mira se excusó y se marchó, dejándome a solas con su tío.«Así que no nos conocemos de antes», dijo con una sonrisa pícara mientras se acercaba, con
Punto de vista de Cassandra Respiré varias veces con dificultad mientras intentaba calmar mis nervios, pero no conseguía relajarme, sobre todo con ese hombre en la misma habitación que yo.¿Cómo podía hacer eso? En un momento estaba coqueteando conmigo y, al siguiente, volvía a mostrarse frío y profesional.—Eh… vamos a ofrecerles… —tartamudeé mientras intentaba explicar mi propuesta, haciendo el ridículo porque nada de lo que decía tenía sentido.—Gracias por la presentación, señorita Monroe —dijo con voz fría y seca—, pero parece que tendrá que volver con otra propuesta. Asegúrese de estar mejor preparada.—¡No! —solté, interrumpiéndole—. Tenemos que celebrar esta reunión ahora mismo. Puedo convencerte… no te arrepentirás de asociarte con nosotros.—¿En serio? Hazme el favor —gruñó, con esa voz ronca que se me metía bajo la piel. Puse los ojos en blanco, preguntándome por qué aquel hombre parecía decidido a convertirme la vida en un infierno. Continué con mi presentación, pero mi m







