เข้าสู่ระบบLa semana transcurrió y decidió que ya era justo y necesario volver a su país de residencia, ya su billetera no soportaría más.
Arreglo sus maletas y tomó el primer vuelo a España.
El viaje fue tranquilo y entretenido, gracias a una hermosa anciana que le relato algunas leyendas medievales y justo hablo de esos Highlanders buenones que le encantaban y se acordó de él, el mal padre, ¿Habría sido tan delicioso cabalgarlo nuevamente?, sonrió tristemente y siguió escuchando la historia de la anciana.— ¡Sabes, niña, en tu destino está ese hombre que te tiene pensando! — dijo la anciana mirándola a los ojos.
Maite se asustó por lo que dijo, pero lo disimuló lo mejor que pudo, con una afable sonrisa. Sería una simple coincidencia solamente.
En el aeropuerto la esperaban su prima y su mejor amiga, la abrazaron y gritaron al unísono. Es que las mujeres ya venían prendidas, se venían tomando el famoso tequilita que tanto adoraba Yayis, las reprendió por lo temprano que era para tomar y se sirvió una pequeña copa.
En el camino a casa, relato todo lo acontecido, incluyendo a la escena de negligencia paterna y la frase que la anciana le había dicho. Yayis sí que creía en todas esas cosas y coincidió con las palabras de la mujer, Maite solo rodó los ojos, incrédula a las palabras de ambas.
Al llegar a casa de su amiga la realidad se le estampó en la cara, había estado tan ensimismada en el viaje que se le había olvidado de que ya no tenía casa y tampoco trabajo, su cerebro comenzó a trabajar a mil, debía dar solución a este problema lo más pronto, aunque Yayis le daría posada el tiempo necesario, no podría abusar de eso, no era una mujer aprovechada, así que solo por ese día, descanso del largo viaje, mañana comenzaría a buscar un apartamento y una solución a su vida.
3 meses después...
La vida de Maite había dado un giro impresionante, ya vivía en su propio departamento y estaba a punto de lograr su segunda meta, su primera tienda de moda ecológica, este era un sueño que tenía guardado en su corazón y nunca se había atrevido a sacarlo a flote, pero este era el momento de hacer lo que le apetecía y así lo hizo.
Hoy era el día de la inauguración, se puso su mejor traje, de color blanco que resaltaba el tono de su piel, se pintó los labios de un rojo fuego, que hacía contraste con su cabello Crespo que estaba unos centímetros más largos que la vez anterior y se encaminó a cortar el listón de su pequeño sueño, la alegría le invadía el corazón y parecía una niña pequeña emocionada, con cada cosa que había en el lugar, que ya había visto cada día de los 2 meses que duró la remodelación, sabía cada detalle, pero aun así no dejaba de impresionar, como si nunca lo hubiese visto.
Estuvo en compañía de su prima, hermanos y la Yayis. Su madre había decidido no ir, todavía seguía ofendida con su hija por desaprovechar la oportunidad de tener un esposo rico y hacerla vivir a ella como una reina.
Aunque le ponía triste no ver a mamá, no dejaría que eso empañara su día, así que disfrutó con todos a su alrededor y brindo augurando un buen camino.
Su exnovio se había atrevido a llegar al lugar, a entregarle flores por el pequeño negocio, cómo había recalcado al entrar de la mano de una rubia totalmente operada hasta las narices, no estaba en contra de los retoques estéticos claro está, pero la chica se había transformado hasta la punta de los pies.
No dejo que la inmadurez dañará su día y siguió disfrutando hasta tarde de la noche, donde despacho a todos, quedando apenas Yayis, su prima y ella.
Se miraron y en una complicidad extrema se fueron directamente a la discoteca, disfrutaron, gritaron y tomaron de lo lindo y ya cuando no pudieron más con sus cuerpos se resignaron a regresar a sus respectivas casas.
Con el pensamiento de que ese había sido uno de los mejores días de su vida, se dispuso a descansar, mañana tendría su primer día como dueña de la tienda y eso le tenía más emocionada.
El día apuntaba muy bien, el sol brillaba un poco, estaba comenzando a llegar el verano y el clima mejoraba, se ducho cantando esa canción de Morat, una de sus favoritas.
Si me preguntan por ti...
Diré que es mentirasQue toda la vida he soñado contigo...Yo sueño contigo...Si me preguntan por ti...Diré que no es ciertoQue duele por dentro aunque no estés conmigo...Te quiero conmigoo...Entonaba el coro a viva voz, se vistió lo más rápido que pudo y salió directo al local, abrió con una sonrisa de lado a lado y el orgullo la invadió, sus ojos se pusieron un poco aguados a causa de lo bonito que lo veía, había hecho algo sola, por primera vez en su vida y eso la hizo sonreír.
Desde ese momento puso su letrero de ABIERTO.
Horas más tarde, en otro lado...
— ¡Dije que quería ese lugar, cuando llegue espero que ya lo tengan en sus manos, no me gusta la ineficiencia, así que o es mío ese maldito local o serán despedidos! — dijo el hombre con total serenidad.
Malcolm Lancaster era un empresario multimillonario respetado en Europa y América, siempre obtenía lo que deseaba, siempre repuntado en el mercado de la moda, pero había una piedrita en el camino que le estaba sacando de sus casillas y era el maldito escocés, no era justo que ese estuviera en primer lugar las últimas temporadas y ahora su empresa repuntaba en ganancias en España.
Cuando se dio cuenta de que estaba trasladando su empresa principal a Barcelona, se quedó totalmente ofuscado y decidió comprar el lugar enfrente, ya había convencido de forma poco legal a casi todos los pequeños locales de venderle pero había uno que apenas abría y los estúpidos de sus trabajadores no habían logrado comprar, ese local que era en toda la punta de la calle, no era que lo necesitara, pero si iba a poner una de sus sedes allí, debía ser en grande y perfecto y ese pequeño inconveniente dañaba todo lo que deseaba.
Ese lugar sería de él, costará lo que costará.
Nunca había sentido tanta molestia al ver a alguien, Frank no era de su agrado y esperaba verlo lejos pronto.— ¿Qué haces aquí? — le pregunto inmediatamente.— He venido por ti Maite, nunca pensé que esto se demoraría tanto tiempo y tendría que venir por ti en una boda que no tiene sentido —le contesto completamente seguro de lo que decía, estaba tan acostumbrado a que ella siempre volvía, que pensó que quizás el tiempo le haría reflexionar.— ¿Perdón? — le pregunto incrédula de lo que estaba pasando, habían dejado de hablar aproximadamente dos años, nunca se llamaron, inclusive le había visto en una revista de jetset con la chica que siempre le había celado, era algo irrisorio ver que podía volver a lo de antes como si nada hubiese pasado.— ¿Qué pasa Maite? — pregunto su madre con una sonrisa maliciosa.La miro molesta, enojada por lo que estaba pasando, sus amigas estaban igual de sorprendidas.— Tía, creo que esto no es correcto esto, piensa bien lo que dices — dijo Coral acercá
— ¡Me dijiste que la tendrías aquí ya! — Dijo el hombre al teléfono con evidente molestia, habían pasado veinte días en los que habían planeado todo, era algo que no debía salir mal, no iba a pasar, eran muchos meses y dinero invertido.— Lo sé, ya sé que crees que no pasara, mañana será el día en el que podrás tener todo lo que has deseado por tanto tiempo — contesto al otro lado de la bocina.— Mañana será un día bastante bueno para todos, ¿Estas segura de que quieres a tu madre en esto? — pregunto Coral a su prima, Maite estaba clara en que la única manera de sanar todo aquello que había pasado entre ellas era arreglando la situación.— No sé si es buena idea, pero creo que es necesario — dijo con seriedad, sentía bastante nerviosismo de lo que estaba a punto de ocurrir, claro que nunca cambiaría el estar al lado de Kill, él era el hombre para ella y no pensaría en nadie más que él. La conversación queda ahí, pues fue interrumpida por una Yayis bastante animada, era la despedida i
Mikelia Mcklain, desde muy pequeña había tenido el privilegio del dinero a su disposición, los lujos, el poder y todo lo que cualquier persona deseara, pero hacía falta en su vida su familia. Su hermano había hecho lo posible por salvarla, pero en su rebeldía las decisiones la llevaron a situaciones que hasta ahora no la enorgullecían, después de muchos años de sufrimiento y dolor quería dejarles en paz, sus hijos necesitaban estabilidad, pero un nuevo lio la tenía obligada a volver, sentía vergüenza en cierta manera, pero era egoísta y prefería incomodar que verse en una situación aún más complicada, sabía que bajo el seno de la familia nada le pasaría.— ¿Te encuentras bien? — le pregunto Maite cuando la encontró en el jardín, se veía pensativa, como si algo le carcomiera la mente, su expresión denotaba que algo muy serio era. — Guárdate tu gentileza de mierda, escuche lo que decías ayer, tú no eres nadie para decirle eso a mi hermano — le respondió sin siquiera mirarla. — No soy
— Mucho gusto mi nombre es Mikelia Mcklain, un gusto conocerte cuñadita — dijo la joven que evidentemente estaba totalmente maltratada y algo cansada.— ¿Qué haces aquí y donde haz estado? — pregunto Kill cada vez más enfadado.— Creo que no es momento de pelear, Isobella deberías descansar y dormir un poco, creo que lo estas necesitando y después arreglan sus diferencias — intervino Maite, tratando de mediar entre ellos. — ¡Tú no te metas en esto Maite, te lo prohíbo! — grito Kill con gran irritación. — ¡Y tú a mí no me gritas¡ !me meto donde me da la gana y más cuando veo a alguien que necesita ayuda¡ — respondió ella poniéndose frente a él con toda la dignidad posible, odiaba que la gritaran y como siempre no dejara pasar el tema.— Creo que Maite tiene razón, Isobella ve a cambiarte y descansar, mañana hablaran con más calma — dijo Dhur que había estado en silencio ante lo que pasaba, estaba acostumbrado a eso, a que su familia explotara cada cierto tiempo. Ante esto, la aludi
— ¿Tu haciendo ejercicio tan temprano en la mañana? — pregunta Yayis al ver a Maite sudando como arroz mientras hacía unas cuantas abdominales.— Tengo que distraer mi mente o explotare, el muy condenado me negó el sexo hasta que sea su esposa, es que esto es mucho, le ha mirado el culo que se carga, es súper tonificado y ese six-pack de ataque que en cualquier momento me hará dar un infarto, debo quemar mis energías y así dejare de pensar tanto — respondió centrándose en hacer bien sus abdominales.Hubo un tiempo donde todo era ejercicio y dieta, pero con el tiempo dejo su trauma y se centró en conocerse y quererse más.— ¿Que te casas, me dices? ¡Madre mía, que tú con una más me vais a matar! — dijo con sorpresa.— Sii , me caso con ese buenorro papacito, anoche me lo propuso, mira, este es el anillo con la que sello la propuesta — respondió extendiendo la mano con una sonrisa de oreja a oreja, nunca había estado tan feliz como en ese momento.— Es hermoso, me encanta la delicadez
Sabes que te quiero Maite y esta vez no te dejaré ir, así vuelvas mi mundo patas arriba, decide de una vez si quieres seguir conmigo o no - dijo con seguridad.— Bueno, sí, a eso he venido yo a este lugar, a recuperarte — respondió con una sonrisa sincera y añadió. — También te quiero, no lo olvides nunca — contesto.Kill se acercó a ella con rapidez y la beso con mucha dedicación, la quería y mucho no encontraría una mujer como ella en esta vida y no iba a desaprovechar la oportunidad de tenerla.— Hoy quiero invitarte a cenar para comunicarte algo más — con un beso dulce en los labios la dejo allí.La charla fue corta, era Killiom, un hombre de pocas palabras que hizo el esfuerzo de demostrar un poco de calidez y eso le agradaba, ella lo cambiaría, de eso estaba segura, necesitaba ponerle sazón a su corazón, pensó en ello un raro y sonrió como una niña pequeña, era un día estupendo y sería mejor.De levantó de su cama y dándose un baño en el cual disfruto del agua por unas horas,







