Capítulo 3 Las heridas del pasado El martes llegó más rápido de lo que esperaba. O quizás fui yo quien pasó demasiado tiempo pensando en el día anterior. Desde que había conocido a Pablo, no podía evitar recordar nuestras conversaciones. Su manera de sonreír, las bromas que habíamos compartido y aquella forma tan particular de escucharme sin hacer demasiadas preguntas. Era extraño. Muy extraño. Yo no acostumbraba a pensar tanto en las personas. Mucho menos en alguien a quien apenas conocía. Sin embargo, aquella mañana, mientras me arreglaba frente al espejo, me descubrí sonriendo sin ninguna razón aparente. —¿Y esa sonrisa? —murmuré, observándome—. ¿Qué te pasa, Rosita? Sacudí la cabeza. No podía estar comportándome así por un simple compañero de clases. Pablo era nuevo en el instituto. Probablemente solo estaba intentando hacer amigos, y yo había sido la primera persona que le había mostrado dónde estaba la cafetería. Eso era todo. O al menos eso quería creer. Tomé mi m
Última actualización : 2021-04-21 Leer más