Me senté junto a la ventanilla en el vuelo con destino a Niza, Francia, observando el mar de nubes que flotaba bajo el ala del avión. Solté un suspiro largo y pausado.Era como si estuviera dejando ir veinte años de una presión que me asfixiaba.En cuanto aterrizara, me iría a la costa para abrir un pequeño hotel boutique. Había sido mi sueño desde que tenía veinte años. Un poco tarde, claro, pero más vale tarde que nunca.Mientras tanto, de vuelta en Nueva York, Alexander se dirigía a una tormenta.Se había pasado todo el día en esa fiesta en Los Hamptons con Chloe, pero no podía quitarse de encima un presentimiento que no lo dejaba en paz.Por alguna razón, la actitud encimosa de Chloe, que normalmente lo hacía sentir como su protector, hoy lo estaba hartando. Su mente no dejaba de recordar mis ojos de esa mañana: tranquilos, vacíos, como si fueran agua estancada.—¡Ándale! ¡Échate otro tequila! —se rio Chloe, presionando el vaso contra sus labios.Alexander apartó el trago. Ignorand
Read more