Al llegar al comedor, vieron a Malena y a Renata sentadas ahí, comiendo tranquilamente, con una actitud que parecía la de las dueñas de la casa.Jimena frunció el ceño al ver la escena.Malena y Renata les lanzaron una mirada de desprecio, con comentarios cargados de sarcasmo, rodando los ojos de vez en cuando en su dirección.Jimena sabía que Julieta no la estaba pasando bien ahí, pero no imaginó que incluso las empleadas se atreverían a faltarle al respeto.Jimena dio un paso al frente, con evidente enojo, a punto de decir algo, pero Julieta la detuvo y le dijo en voz baja:—Vámonos primero.Jimena estaba furiosa, pero no dijo nada más y la siguió de regreso a la habitación.—Solo son empleadas, ¿con qué derecho se atreven a tratarte así? —exclamó Jimena.Julieta se sentó, sosteniéndose el vientre, y respondió con calma:—Ese comportamiento es algo que Héctor consiente. De cualquier modo, ya queda poco tiempo; mientras tanto, procura evitarlas lo más posible.Si el conflicto escalaba
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