La sesión comenzó a las nueve.Fue Ricci quien pidió orden, porque en salas como esta siempre había procedimientos, y estos importaban casi tanto como el contenido... cada familia necesitaba sentir que lo que sucedía allí tenía el peso de un proceso, que no se trataba de la queja de un solo hombre, sino de una rendición de cuentas estructurada.Ella había pensado que Lorenzo dirigiría la sesión. Tenía más experiencia en este mundo, más relaciones, más autoridad específica que le daban veinte años de presencia. Pero cuando la sala se calmó y todos se volvieron al frente, Lorenzo la miró.No era una pregunta. Era una decisión que ya había tomado.Tú, decían sus ojos. Esto te pertenece.Ella se puso de pie.La sala quedó en silencio. Era consciente de cada rostro... los cautelosos, los decididos, y Marco al fondo, sereno y atento, con la sonrisa ahora reducida a algo más prudente.—Me llamo Valeria Romano —dijo. "Mi padre era Enzo Romano. Hace cinco años lo asesinaron y culparon al homb
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