En cuanto Megan cruzó las puertas pesadas de su residencia oficial, despojándose de la chaqueta que apenas la cubría del frío nocturno, la adrenalina pura del sismo empezó a mermar. Sin embargo, una nueva y terrible oleada de pánico, mucho más fría y racional, la golpeó de frente. Fue justo al quitarse el ceñido vestido negro en la intimidad de su enorme habitación cuando sus manos palparon el vacío.Se quedó congelada bajo las luces tenues, con la respiración suspendida en los labios. El encuentro había sido tan salvaje, tan descontrolado y frenético, que en la prisa por arreglarse la ropa durante la evacuación del personal de seguridad, había olvidado por completo sus bragas. Se habían quedado allá, en el suelo de esa terraza oscura.—No puede ser, no puede ser —susurró para sí misma, caminando en círculos sobre la alfombra mientras se pasaba las manos por el rostro—. Es una maldita broma del destino.La cabeza le daba vueltas a mil por hora. Necesitaba idear una estrategia de inmed
ปรับปรุงล่าสุด : 2026-07-02 อ่านเพิ่มเติม