SOFIALa rueda de conversación estaba leve, tranquila, hasta más animada de lo que esperaba. Las señoras eran una gracia — todas con aquel aire acogedor, habladoras y llenas de opinión. Doña Flora era, sin duda, la más extrovertida entre ellas, y con el tiempo comencé a sentirme cómoda allí en medio. No me sentía menor por estar con ellas. No me sentía fuera de lugar. Era una sensación buena.No que eso quisiera decir que yo era cursi, claro que no. Y ellas tampoco lo eran. Eran señoras actualizadas, elegantes, de esas que hablaban de todo con propiedad, de moda a política, pasando hasta por tecnología. Y hablando de eso... todas estaban con sus celulares en las manos, mostrando fotos de los nietos, recetas guardadas, videos graciosos. Y yo... bueno, yo nunca tuve un celular. Nunca pude. Pero las ganas estaban allí, apretando en el pecho. No lo necesitaba... pero quería. Solo de ver la facilidad con que ellas se comunicaban, cómo todo parecía más accesible.— Esta juventud de hoy no s
Zuletzt aktualisiert : 2026-10-30 Mehr lesen