Su mirada ardía, hambrienta, mientras yo me movía despacio, provocando, dejándolo casi suplicar. Las manos grandes de él subieron por mi muslo, firmes, impacientes.— Déjame quitarte esto de aquí —gruñó, tirando del elástico de mi panty con los dedos ya temblorosos.Pero yo sostuve su muñeca.— No hace falta.Él arqueó una ceja, confundido, hasta recordar que la lencería estaba abierta por abajo. El silencio duró un segundo. Solo uno.— Estás jugando con fuego, mujer...Su respiración falló. Su cuerpo entero se puso rígido debajo de mí.— ¿Planeaste esto?Yo solo sonreí, y bajé un poco más. Bien despacio.— Tal vez...— Puta mierda, voy a morir hoy.Él apretó mi cintura con fuerza, los ojos salvajes, el pecho subiendo y bajando como si hubiera corrido kilómetros.— Y va a ser con gusto. —murmuré contra su boca.Yo no sabía muy bien qué hacer. Isabella dijo que debía intentarlo, que quedarme al mando lo iba a volver loco... pero ahora, con Rafael desnudo debajo de mí, mirándome como s
Zuletzt aktualisiert : 2026-10-31 Mehr lesen