En letras pequeñas, pero afiladas como cuchillo. Embarazada.— Está... está escrito embarazada. El mío... —susurré, como si temiera que las palabras hicieran aquello más real—. Estoy embarazada, Isabella...Ella no respondió de inmediato. Tomó su propio test, lo giró despacio... y se congeló.— El mío también... Sofia, el mío también.Nos miramos, paradas en medio del baño, como dos estatuas a punto de quebrarse. La incredulidad pegada al rostro, el silencio pesando entre nosotras. Y entonces, de repente, vino la certeza. Como si hiciera falta decirlo alto para creerlo:— Estamos... estamos embarazadas. Las dos.Isabella se llevó la mano a la boca. Una risa nerviosa se le escapó, ahogada, y enseguida una lágrima corrió, rápida, como si no hubiera pedido permiso. Me atrajo en un abrazo apretado, de esos que más parecen un refugio. Y yo correspondí, hundiendo el rostro en su cuello. Ya no éramos solo dos chicas riendo en la habitación. Ahora éramos dos mujeres, con el mundo girando al
Zuletzt aktualisiert : 2026-10-31 Mehr lesen