Capítulo 9CaméliaEl sacerdote pronuncia el nombre de Lilia, y el mundo se detiene.No el mundo a mi alrededor, no, ese mundo de seda y piedra y cirios que sigue girando, indiferente a mi suplicio. Mi mundo. El que late en mi pecho, el que pulsa en mis sienes, el que se deshilacha a cada segundo. El sacerdote ha dicho Lilia Deveraux, y todas las miradas convergen hacia mí, todas las sonrisas se ensanchan, todas las respiraciones se suspenden. Esperan. Esperan que responda, que pronuncie las palabras sacramentales, que selle esta unión con mi voz.Mi voz, que se ha volatilizado.Abro la boca, y no sale nada. Un hilo de aire, un soplo ronco, un chillido patético que no tiene nada de palabra. Los segundos se escurren, y el silencio se convierte en una cosa física, una masa que pesa sobre mis hombros, que comprime mi nuca, que aplasta mis pulmones ya agonizantes. El sacerdote me mira, con una arruga de inquietud en la frente. Los invitados se agitan, empiezan a correr murmullos, un susur
Última atualização : 2026-09-16 Ler mais