Faith apartó la mirada, incómoda, pero no pudo evitar echar un vistazo. Sus músculos, sus cicatrices, la forma en que su piel parecía vibrar con una energía contenida. Todo en él gritaba peligro. Y todo en él la atraía como un imán. —¿Lista? —preguntó Caster, quedándose solo con unos pantalones. Faith asintió, sin confiar en su voz. Y entonces, ocurrió. Caster cerró los ojos, y su cuerpo comenzó a cambiar. No fue una transformación violenta, como en las películas. Fue algo más fluido, más orgánico. Su piel se oscureció, cubriéndose de un pelaje negro azabache. Sus huesos crujieron, reacomodándose. Su rostro se alargó, su mandíbula se ensanchó, sus orejas se desplazaron. Y sus ojos… sus ojos siguieron siendo los mismos. Azules. Intensos. Humanos. En menos de un minuto, donde había estado Caster, ahora había un lobo. Un lobo enorme, de pelaje negro brillante, con ojos azules que la miraban con una inteligencia que no era animal. Faith se quedó sin aliento. —Dios mío —susurró, llev
Dernière mise à jour : 2026-09-28 Read More