El grito de la secretaria, Elena, fue el ancla que terminó de romper la burbuja de tensión magnética que se había formado entre ambos. Damián Vane dio un paso atrás, apartándose de Alexa con una parsimonia estudiada, aunque la brecha apenas calmó el fuego invisible que los rodeaba. Su rostro —el de un hombre ridículamente apuesto, de facciones esculpidas a golpe de cincel, masculinidad desbordante y una presencia dominante que cortaba la respiración— se transformó de inmediato en una máscara de frialdad tan perfecta que resultaba irreal.—¡Señor Vane! —la voz de Elena, aguda y temblorosa, se acercaba a pasos rápidos por el pasillo de mármol negro—. ¡Por favor, mil disculpas! No sé cómo esta empleada ha podido subir hasta aquí. La seguridad de la recepción debe haber fallado catastróficamente. ¡La haré evacuar de inmediato!Alexa, con el corazón martilleándole contra las costillas a un ritmo frenético, se agachó rápidamente para recoger las hojas esparcidas. Sus dedos, inusualmente ági
Dernière mise à jour : 2026-10-20 Read More