Me flipa cómo la sexta temporada de «
juego de tronos» introdujo caras nuevas que marcaron el resto de la serie.
En primer lugar, el fichaje de Max von Sydow como
el cuervo de Tres Ojos fue de los más comentados: su aparición fue breve pero potente y dio gravedad a la trama mística de Bran. Otro nombre pesado que se sumó fue Jonathan Pryce como el Alto Pardal, personaje que cambió la dinámica política en Desembarco del Rey. Pilou Asbæk llegó para poner
patas arriba las Islas del Hierro como Euron Greyjoy, con una presencia muy áspera y carismática.
Además hubo movimientos de casting y cameos interesantes: Dean-Charles Chapman asumió el papel de Tommen (reemplazo de actor), y David Bradley reapareció como Walder Frey en una escena muy recordada por los fans. También volvieron rostros de apoyo que aparecen en arcos puntuales, como Richard Dormer y Paul Kaye en
la hermandad (Beric y Thoros), y el reencuentro con personajes como Sandor Clegane, interpretado por Rory McCann, que tenía una aparición importante. En conjunto la temporada mezcló fichajes de lujo con regresos emotivos; para mí fue la mezcla perfecta entre sorpresa y justicia poética, y varias de esas incorporaciones dejaron huella.