Andrea Carolina González
En la fiesta de graduación, los cinco amigos de siempre jugamos a ver qué tan bien nos conocíamos.
En la primera ronda, mi mejor amiga, Valeria Ríos, les preguntó a los tres chicos:
—Si Clara y yo necesitáramos ayuda al mismo tiempo en plena noche, ¿a cuál de las dos rescatarían primero?
Mis tres amigos inseparables de la infancia escribieron el nombre de Valeria sin haberse puesto de acuerdo.
Alguien comentó entre risas que los tres estaban perfectamente sincronizados. Valeria explicó:
—Tal vez sea porque yo soy la más miedosa. Clara es tan capaz que no necesita que nadie vaya a rescatarla.
Los tres asintieron.
Pero habían olvidado que, cuando yo tenía dieciséis años y quedé atrapada en la montaña, ellos me encontraron en medio de una tormenta y hasta discutieron por quién me cargaría durante el descenso.
En aquel entonces, los tres me prometieron:
—Pase lo que pase, siempre te elegiremos primero.
En la segunda ronda me tocó hacer la pregunta. Los miré y leí la tarjeta con una sonrisa:
—Si solo cuatro de nosotros pudiéramos ir juntos a la universidad, ¿a quién dejarían fuera?
El salón quedó en absoluto silencio.
Valeria se mordió el labio y fue la primera en mostrar su tarjeta de respuesta. Había escrito su propio nombre.
Sin embargo, cuando los otros tres mostraron sus tarjetas, en todas aparecía mi nombre.
Sebastián Vega, quien siempre había sido el más protector conmigo, habló primero:
—Es solo un juego. No te lo vas a tomar en serio, ¿verdad?
Mateo Lozano se apresuró a explicarse:
—Valeria sufre ataques de ansiedad cuando está sola. No puede irse sin compañía a una ciudad desconocida.
Gabriel Castro me acarició el cabello con la dulzura de siempre.
—De todos modos, tú también elegiste una universidad de aquí. Aunque al final fueras tú quien se quedara, podrías volver a casa todos los días. No sería como abandonarte.
Contemplé las cuatro tarjetas y, de pronto, también sonreí.
Lo que ellos ignoraban era que yo jamás había pensado postularme a la universidad local que ellos habían escogido para mí.