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Lahat
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MM Romance
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Mitología
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Vida Escolar/Campus
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caprichoso
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Mga Tauhan

51
Egoísta×
Lahat
Egoísta
Mujer Poderosa
Independiente
Amante
Mafia
Alfa
Psicópata
Canalla (Hombre)
POV masculino
Amigos de la Infancia
CEO/Magnate
Hipócrita
Primer Amor
Rompehogares
Luna
Mujer Casada Joven
Sin Sentimientos
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La más Popular
Doble Reencarnación
Heredera Verdadera/Falsa
Amor Incondicional
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Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Doctor/a
Diosa/Idol
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Vecindario
Canalla (Mujer)
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Niñera/Nodriza
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Kwento at Setting

53
Arrepentirse×
Lahat
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Liarse con alguien
Seducción
18+
Encuentro Amoroso
Venganza
Karma
Drama Familiar Total
Castigo al Infiel
Drama Familiar
Despertar
Fingimientio de Muerte
Persecución por Amor
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Embarazo
Sistema
Amor Prohibido
Origen de Familia
Reconciliación
Redención
Acoso
Diferencia de Edad
Vida Escolar/Campus
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Transmisión en Vivo
Telepatía
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Matrimonio por Contrato
Aventura
Apocalipsis
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Desafiar Destino
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
Superpoderes
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Tema

20
Giro Inesperado×
Lahat
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Crush
Sanador
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Enfermizo/Retorcido
Complejo/Intrigante
Apasionante
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Mga Maiikling Kwento tungkol sa Giro Inesperado at mga Nobela ng Egoísta na may Arrepentirse

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La Decimoctava Traición, Enterré Mi Corazón - undefined nobela & mga-kwento
Anónimo
Cuando mi novio piloto canceló por decimoctava vez nuestra boda, me cansé. La primera vez, dejó todo porque su alumna tuvo la regla y corrió a comprarle té de jengibre con azúcar moreno. La segunda, su alumna falló en una misión; él solo dijo que estaba de mal humor y me convirtió en el hazmerreír de todos en el banquete. En tres años de relación, siempre que ella tenía un problema, él me dejaba plantada sin pensarlo dos veces. Al fin, comprendí: quizá en su corazón yo nunca importé. Así que compré un billete a París y decidí viajar sola por el mundo. De esta forma, ya nadie volvería a abandonarme.
Tras una bofetada, rechacé a mi heredero Alfa - undefined nobela & mga-kwento
September
Rowan Nightshade me abofeteó frente a sus amigos, sus guerreros y la loba a la que había estado protegiendo durante meses. El salón se quedó en un silencio sepulcral. Entonces alguien susurró: —Ella se lo merecía. Durante nueve años, había amado a Rowan como si él fuera mi destino. Soporté su frialdad, sus promesas rotas y cada vez que me dejó plantada y sola porque otra loba lo necesitaba más. Me repetía a mí misma que las cosas mejorarían. Rowan era mi compañero elegido. Tarde o temprano, él me elegiría a mí primero. Pero cuando su palma aterrizó sobre mi rostro, algo dentro de mí finalmente se rompió. Rowan pensó que yo lloraría, pediría disculpas y lo perdonaría como siempre lo hacía. En lugar de eso, salí del salón, eliminé cada forma de contactarlo y les comuniqué a ambas manadas que el acuerdo de compañeros elegidos había terminado antes del amanecer. Nadie creyó que yo realmente me marcharía. Hasta que Rowan vino a mi dormitorio esa noche, con los ojos rojos y la voz temblorosa habló: —¿Por qué, Serena? ¿Solo por una bofetada? Miré al lobo al que había amado desde la infancia. Entonces sonreí. —Sí —dije—. Por esa bofetada.
Entre dos dones de la mafia - undefined nobela & mga-kwento
Peachy
Tres años de matrimonio con el Don Victor me hicieron creer que finalmente podría olvidar el dolor y la traición de Dominic, mi exesposo. Victor, un hombre frío y despiadado, gobernaba la delincuencia de la Costa Este con puño de hierro. Sin embargo, a mí me entregó el mundo en bandeja de plata, uniendo uno a uno mis pedazos rotos. Hasta aquella noche. Una llamada frenética del segundo al mando de Victor me despertó; me suplicaba que fuera de inmediato al hospital privado más exclusivo de Manhattan. Al llegar, la escena me heló la sangre: Victor y Dominic se enfrentaban a muerte a las puertas del área de maternidad. Con las armas en alto y rodeados por sus sicarios de élite, estaban a un segundo de desatar una guerra total entre mafias. Y en medio de los dos estaba Chloe, mi antigua mejor amiga. Su vientre delataba un embarazo avanzado. El mediador de la Comisión deslizó un acuerdo de tregua sobre la mesa, con una expresión de absoluta incomodidad. —Las grabaciones de seguridad no mienten. Esos dos dones casi vuelan el piso entero solo para decidir quién pasaba la noche en la habitación de ella. Con el cuerpo entumecido por el golpe, firmé los papeles en mi calidad de la dona de la familia Costello. En la habitación ya se apilaban las vitaminas prenatales que Victor le había comprado. Mientras tanto, sus hombres y los de Dominic seguían discutiendo por el calendario: cómo se dividirían la semana los dos capos para acompañar a Chloe, tres días cada uno. Cuando me acerqué a la cama, los dos hombres que hace un momento querían degollarse ahora la custodiaban a ambos lados. Victor protegía el vientre de Chloe. Esos mismos labios que solían besar cada centímetro de mi cuerpo, escupieron palabras que me congelaron el alma: —Yo la obligué. Si tienes algún problema, arréglalo conmigo. Dominic, mi exesposo, me lanzó una mirada feroz y llena de veneno: —Mantén a raya a tu perro rabioso de esposo. ¡Dile que deje de acosar a mi mujer! Negué con la cabeza lentamente. Al presenciar semejante farsa, las lágrimas comenzaron a rodar en silencio por mis mejillas. El amor de un mafioso... al final, no es más que una burda mentira. Victor, a ti tampoco te quiero ya.
La hija abandonada - undefined nobela & mga-kwento
Finn
Bianca estaba muriendo. Tenía leucemia mieloide aguda en fase tres, el médico de la familia me lo dijo por teléfono: un trasplante de médula ósea era la única opción, y necesitaba una compatibilidad perfecta. Por suerte, las gemelas idénticas comparten un noventa y nueve por ciento de compatibilidad. Arrugué el informe del diagnóstico en el que mi nombre encabezaba la página: Gemma Blackwell. Era un error administrativo por el que el médico no dejaba de disculparse. Porque la gemela enferma era Bianca. La cura era yo. Tenía que volver a casa. La lluvia azotaba las ventanillas del taxi mientras imaginaba la escena: mi padre soltando el puro, mi madre ahogando un grito, yo explicando la confusión. «El informe lleva mi nombre, pero los análisis de sangre son de Bianca. Puedo solucionarlo antes de que sea demasiado tarde». La pantalla del celular se iluminó con una notificación del chat grupal de la familia. El mensaje de mi padre era breve: «Gemma se encuentra en fase terminal. Queda prohibido que Bianca sea donante. Es una decisión familiar». La sangre se me heló en las venas. Habían recibido el expediente equivocado. Creían que yo era quien agonizaba... y habían votado por dejarme morir. Al abrir la puerta y encontrar a mi padre, la temperatura bajó de golpe, congelando el mundo a mi alrededor. Las lágrimas me quemaban los ojos. No pude contenerlas. —Padre —dije, con la voz apenas firme—, tengo una pregunta para ti. Apartó la vista del puro, fastidiado. —Si fuera Bianca la que estuviera muriendo… ¿me habrías obligado a donarle médula? El salón quedó en un silencio sepulcral. Apoyó el puro sobre la mesa y se hizo una larga pausa. —No —dijo al fin—. Por supuesto, tenemos recursos. Buscaríamos a otro donante. Jamás te pediríamos que corrieras semejante riesgo. Esbocé una leve sonrisa. Apenas un gesto pequeño y triste. —Bien. Recuerda tus palabras. No te arrepientas después.
Mi Matrimonio, Su Lamento. - undefined nobela & mga-kwento
María
Empecé a llamar a mi hermano "señor Quinn" y a mi amigo de la infancia "señor Webb". Ambos fruncieron el ceño con desconcierto y me preguntaron por qué estaba siendo tan formal con ellos. Yo simplemente respondí con una sonrisa apenas perceptible. —Porque creo que preferirían que los relacionaran con Vanessa Quinn. Me reprendieron, acusándome de ser caprichosa: —Vanessa está a punto de casarse con un hombre en coma por tu culpa, y su vida entera se arruinará. La única razón por la que la tratamos tan bien es porque estás en deuda con ella. Sin embargo, lo que ellos no saben es que, esta vez, la persona que se casará con el hombre en coma no es Vanessa. Soy yo: Willow Quinn.
Su amor de infancia me humilló - undefined nobela & mga-kwento
Belen
En la fiesta por los tres meses de nuestra hija, la supuesta "mejor amiga" de mi esposo, Garrett, me humilló públicamente. —Oye, Vivian. Escuché que quedaste un poco floja ahí abajo después de tener a la niña. —Si está tan mal, mejor hazte una cirugía de ajuste cuanto antes… no vaya a arruinarse tu matrimonio. Garrett le lanzó una mirada juguetona y la reprendió: —¡Ya basta, Scarlett! No puedes decir todo lo que se te pasa por la cabeza. Luego se volvió hacia mí con un encogimiento de hombros despreocupado. —Ella es así, como un chico. Crecimos juntos, no lo dice con mala intención. Scarlett sacudió ligeramente su pecho medio descubierto e hizo un puchero. —Ay, vamos, no te lo tomes personal, Vivian. La verdad, hasta me das un poco de envidia. —¿Ves? Mi problema es lo contrario. Soy demasiado estrecha… me duele muchísimo cuando estoy en mi período. Ni idea de quién tendrá la suerte de aguantar eso en el futuro. Luego dirigió la mirada hacia Garrett y le guiñó un ojo con picardía. —Ah, cierto, tú ya lo probaste antes, ¿no? La habitación quedó en un silencio absoluto. Todas las miradas se dirigieron hacia mí, apenas conteniendo la curiosidad. Sonreí, dejé mi copa de vino y miré a Scarlett con una falsa preocupación. —Qué raro. No recuerdo haberla dejado tan estrecha cuando le hice la cirugía.
La Falsa Demencia de la Donna - undefined nobela & mga-kwento
Echo
Durante tres años fui la Donna de los Valenti, una familia que no dejaba de ganar poder. Un día, Enzo se reunió en un club privado de puros. Como me preocupaban sus problemas de estómago, fui a llevarle sus antiácidos de siempre. Me quedé afuera del salón privado y escuché reír a sus hombres. —Don Enzo, ¿de verdad va a seguir escondiendo a Clara en la mansión de Lago Plateado toda la vida? —Esa heredera Moretti, la loca de la casa principal, sigue paseándose como si fuera la Donna de la familia Valenti. Enzo se masajeó el puente de la nariz. —Si no se hubiera llevado un balazo en la cabeza por salvarme ni perdido la razón, y de no haber necesitado yo con tanta urgencia el dinero de su familia, jamás me habría involucrado con una mujer ajena a esta vida. Suspiró con desprecio antes de sentenciar con frialdad: —Pero Clara es mi esposa legal. El fideicomiso familiar y el acta de matrimonio del registro civil están a su nombre. Stella no es más que un juguete que tengo guardado en la casa principal. En cuanto Clara dé a luz a un heredero, la traeré a casa para siempre. Apreté la caja de antiácidos hasta que mis nudillos palidecieron; el cartón se arrugó en mi mano. En la iglesia, él había intercambiado conmigo juramentos de sangre y anillos, pero fue Clara quien firmó los papeles en el registro civil. Me tomó por estúpida con tal de proteger la reputación de esa mujer. Apretando la caja contra mi pecho, di media vuelta y volví a perderme entre las sombras. Él no tenía ni idea de que yo había recuperado la cordura hacía tres días. Jamás se imaginaría que ya le había enviado un mensaje cifrado a mi hermano, quien dirigía un imperio empresarial desde nuestro hogar en Solaria, al otro lado del océano. Estaba harta de cargar con ese maldito título de los Valenti.
Sí, todo se trata de la tarjeta de recompensas. - undefined nobela & mga-kwento
Perfect Timing
La noche en que regresé de mi viaje de trabajo, me llamaron de la farmacia. Me dijeron que esa tarde habían rechazado mi tarjeta de recompensas cuando intentaron usarla y que debía recargarla. Adrian estaba en la cocina, completamente concentrado en preparar la cena. Le pregunté qué había comprado. Sonrió y sacó una caja de suplementos. —Últimamente trabajo hasta muy tarde. El corazón me ha estado dando problemas, así que compré unas vitaminas para fortalecerlo. No dije nada. Suspiró y sacó una tarjeta bancaria. —Ya sé que te importa mucho el dinero. Usé tu tarjeta de recompensas por accidente. Te lo devolveré diez veces. ¿Trato hecho? Normalmente, la habría aceptado. Esta vez, no. Solo lo miré. —Divorciémonos.
El Blanco Ocaso De Un Alfa Sin Alma - undefined nobela & mga-kwento
Aurora
Ethan, mi cachorro de apenas tres años, se metió por error en territorio errante y lo mataron de forma brutal. Cuando me dieron la noticia, perdí el sentido. Desperté y vi a Alexander, mi pareja Alfa, apretándome la mano con fuerza. Tenía la voz ronca por la tristeza. —Te juro que voy a vengar a Ethan. Voy a despedazar a esos malditos errantes con mis propias manos. Pero tres días después, en el entierro, escuché por casualidad una conversación entre Alexander y Marcus, su Beta. —En serio no entiendo. —Marcus sonaba confundido—. ¿Por qué no dejó que el sanador de la manada ayudara a Ethan? Estaba herido de gravedad, pero vivo. Si hubiéramos actuado a tiempo... —Fue Lucas. Empujó a Ethan hacia territorio errante por accidente. —Alexander sonaba dolorido—. Lucas es solo un niño y no conocía las fronteras. No fue su intención. —Si hubiera dejado que el sanador lo salvara, el niño le habría contado la verdad a todo el mundo. Sophia terminaría en la cárcel y el Consejo condenaría a muerte a Lucas. No podía permitir que eso pasara —continuó Alexander. —¿Qué pasará con el heredero de la manada? —preguntó Marcus, preocupado. —Eso no importa. —El tono de Alexander recuperó una calma—. En cuanto Ivy se tranquilice, traeré a Lucas. Diremos que es un huérfano adoptado y ella misma se encargará de criar al siguiente Alfa. Así que el que mató a mi cachorro fue el bastardo que tuvo con su amante. Mi cachorro pudo haberse salvado, pero Alexander sacrificó a mi Ethan por su bastardo. Marqué un número al que no había llamado en cinco años. —Soy yo. Ivy. —Cambié de opinión. —Yo sonaba firme y no mostraba ninguna emoción—. Voy a regresar para heredar la Manada Imperial. —¿Y qué pasará con la Manada Moonstone? —Quiero que la Manada Moonstone sea destruida.
Quédate Con Tu Luna Podrida - undefined nobela & mga-kwento
Shirley
Fui la compañera secreta de Kade, el Alfa de la manada durante cuatro años. La noche que me llamó, en un arrebato de pasión, me miró fijamente a los ojos durante mucho, mucho tiempo. Su voz sonaba ronca. —¿Sabes, Anya? Lo que más me fascina de ti son tus ojos preciosos. Para proteger su derecho al título de Alfa, acepté quedarme a su lado, haciéndome pasar por una guerrera Beta. Hasta que, radiante de orgullo, lo vi abrazar a mi media hermana por la cintura frente a todos. Solo cuando los rumores crecieron y todos empezaron a decir que la hermosa loba que el Alfa había llevado a casa tenía mis mismos ojos, comprendí la devastadora verdad. Nunca me amó a mí en realidad. Encaré a Kade y le exigí una explicación. Su expresión era de desprecio. —¿Que te dé una explicación? ¿Pues qué te imaginabas? Solo fue una marca temporal, nada más. Para mí, nunca has sido más que una amiga. No lloré. No hice una escena. Abrí un enlace mental con mi amigo de la infancia. —Acepto la invitación para convertirme en la jefa guerrera de la manada Silver Crest. Más tarde, cuando Kade descubrió que yo había captado la atención de su mayor rival, enloqueció.
Cansada de Siete Años de Drama - undefined nobela & mga-kwento
Bagel
Finn, mi novio mafioso, siempre peleaba con Amanda, su amiga de la infancia. Para mi cumpleaños, ella me regaló un mini vibrador. —Toma. Por si llegan a una segunda ronda. Nadie conoce su resistencia mejor que yo. Finn le lanzó un frasco de base de maquillaje. —Ponte un poco más. Tal vez así alguien quiera tocarte. Salieron empujándose entre sí y dieron un portazo. Las velas del pastel se consumieron por completo mientras yo permanecía sola, sentada frente a la mesa. La primera vez que nuestras familias se reunieron para una cena formal, Amanda sonrió y deslizó un pequeño frasco de lubricante hacia Finn. —Toma. Así la pobre no sufrirá tanto. La expresión de Finn se volvió sombría. —Mejor eso que quedarte llorando todas las noches abrazada a una almohada corporal. Esta vez, Finn preparó unas vacaciones en una isla privada. Un amigo en común me dijo en secreto que Finn planeaba pedirme matrimonio al atardecer, en un acantilado. Tras siete años de espera, creí que por fin había llegado el momento. La meta ya estaba a mi alcance. Me arreglé con esmero, me puse mi vestido más caro y caminé hacia el helipuerto. Abrí la puerta del helicóptero. Amanda ya ocupaba el asiento del copiloto. Arqueó una ceja al verme. —Chloe, llegaste. Soy claustrofóbica, así que no te importa si me siento adelante, ¿verdad? Finn, con las manos en los controles, giró la cabeza hacia mí. —Chloe, siéntate atrás. Me preocupa que le dé uno de sus berrinches y empiece a arañar y morder. Nos arruinaría el viaje. No alcancé a responder; Amanda ya estaba discutiendo con él. —¿Qué quieres decir con eso? ¿Crees que soy una carga? —No es la primera vez que lo pienso. ¿Por qué hoy haces tanto drama? La forma en que se respondían era tan natural que parecía un libreto ensayado mil veces. En ese instante, todo el cansancio acumulado durante los últimos siete años me invadió. Y, por primera vez, comprendí que ya no quería decirle que sí cuando me pidiera matrimonio.
Cuando mi amor de cien años se convirtió en cenizas - undefined nobela & mga-kwento
Peachy
Estaba a punto de formar un vínculo de sangre con otro lord vampiro. Pero mi pareja de un siglo, Kaelan, no tenía ni idea de esto. Él se encontraba demasiado ocupado encariñándose con su nueva asistente humana, Sylvia. Han pasado noches enteras en su oficina, bajo el pretexto de estar «investigando sangre sintética». Incluso convirtió nuestro aniversario de cien años en la fiesta de cumpleaños de ella. Ese día, frente a todos, Kaelan le presentó un pastel Selva Negra decorado con «Silver Bells». Ellos se reían, untándose glaseado el uno al otro. Se olvidaron que esas flores son un veneno mortal para mí. Mi poder se hizo añicos. La agonía me desgarró mientras las sombras se desataban, incontrolables. Los guardias de mi familia tuvieron que arrastrar mi cuerpo convulsionando. Y, mientras yo me recuperaba sola en la bóveda fría y oscura, Kaelan seguía en la fiesta, bañándose en los vítores para él y Sylvia. La sangre en mis venas se convirtió en hielo. Un siglo de amor y esperanza se redujo a cenizas. En ese momento, acepté el arreglo de mi familia. Sin dudarlo. Una unión con el lord del Trono de Obsidiana; un vampiro del que dicen que es la encarnación del poder.
La Luna Durmiente - undefined nobela & mga-kwento
Bite Man
Para evitarme el dolor de su traición, mi compañero Alfa, Kyle, me hizo dormir, tras lo cual se marchó a marcar a la Omega que una vez le había salvado la vida, para cumplir con su último deseo antes de morir. Mientras yo dormía durante un año, él celebró una ceremonia de apareamiento con ella, dejó una marca temporal en la curva de su cuello y la convirtió en la loba más envidiada de toda la Manada Silvermoon. Un año después, Kyle le ordenó a la bruja que me despertara. Y así, como si nada hubiera pasado, volvió a ser ese compañero tierno y devoto que siempre estaba pendiente de mí. Pero esta vez no le pregunté hasta dónde había cruzado la línea con Freya. Ni siquiera le pregunté cuando habían empezado a compartir la misma habitación. Ni mucho menos cuando el vientre de ella había empezado a crecer. Incluso me mudé por mi cuenta de la habitación principal y se la cedí a ella para que tuviera un lugar cómodo donde descansar. Kyle me tomó de la mano. Entreabrió los labios, como si quisiera decir algo, pero yo me adelanté con una sonrisa. —Lo entiendo. Freya te salvó la vida. Solo le estás devolviéndole el favor. No es como si de verdad la amaras. —Sylvie... Sabía que lo entenderías —repuso con los ojos enrojecidos—. Cuando todo esto termine, pasaré el resto de mi vida compensándote. Lo que Kyle no sabía era que: durante aquel año en el que no había podido abrir los ojos, mi mente nunca se había apagado y había sido capaz de sentir cada instante de su traición. Había sido capaz de percibir cada vez que la consolaba, cada cosa que le susurraba al oído. Así es, lo había escuchado todo. Por eso, en cuanto desperté, me había puesto en contacto con mi hermano. En días, desaparecería de su vida para siempre.
Le di diez años. Luego le quité todo. - undefined nobela & mga-kwento
Michelle
Diez años después de casarme con un miembro de la familia Falcone como novia sustituta, mi hermana finalmente regresó. Fue ella quien rompió el compromiso y se pasó la última década viajando por el mundo. En su primera noche de vuelta, besó a Marco Falcone frente a toda la familia y luego se acercó a mí con la misma sonrisa inocente de aquel entonces. —Ya estoy de regreso —dijo—. Ya no tienes que hacerte pasar por mí, Ginevra. Estoy en casa. Todos pensaban que había vuelto para recuperar a Marco. Pero esos diez años me pertenecían. Fui yo quien permaneció a su lado durante los intentos de asesinato y el colapso de las alianzas. Fui yo quien lo ayudó a ascender hasta la cima de la familia. Perdí a dos hijos y casi perdí la vida a manos de nuestros enemigos. Mientras ella disfrutaba de su libertad, yo sostenía su imperio con mi propia sangre. Ella no había sacrificado nada y ahora pretendía arrebatarme todo. No discutí. Simplemente miré al hombre que alguna vez me sostuvo entre sus brazos y me prometió que nunca permitiría que sufriera de nuevo. Yo también quería descubrirlo. Esta vez quería ver a quién elegía Marco Falcone: al primer amor que se marchó hace una década o a la esposa que sangró a su lado durante diez años.
La Novia Sustituta del Clan Serpiente - undefined nobela & mga-kwento
Copita
En la competencia de pociones, mi hermana adoptiva me robó la poción que yo misma preparé y, gracias a eso, se llevó toda la gloria de la noche. Nadie imaginaba que aquel torneo, más que un espectáculo cualquiera, era en realidad la forma en que el clan de los Serpientes elegía esposa para su heredero: un hombre temido por su crueldad e incapaz de tener hijos. Esa misma noche, el clan de los Serpientes mandó un contrato nupcial: la autora de la poción debía casarse con el heredero. Cuando mi prometido se enteró, perdió la cabeza. Sin pensarlo dos veces, se acostó con mi hermana y así sellaron su pacto. Con la marca del lobo todavía quemándole la espalda, mi hermana se plantó frente a mí, descarada, restregándome en la cara lo que había conseguido. —Tu prometido ya es mío, querida hermana. ¿Y ahora qué? En tres días cumples veinticinco y, si nadie se casa contigo, el Consejo te va a mandar con uno de esos errantes, viejos y abusivos que nadie quiere. Ella creía que me tenía acorralada. Se equivocaba. Aún me quedaba una salida. Fui a buscar a mis padres, que en ese momento intentaban arreglar el desastre causado por mi hermana. —Si ella no quiere casarse con el heredero de los Serpientes —dije con firmeza—, ¡entonces lo haré yo!
El novio abandonado del apocalipsis - undefined nobela & mga-kwento
Luis Díaz
Durante una misión de exterminio de zombis, termino infectado con el virus por proteger a mi escuadrón. Pero Emilia Campbell, la capitana del equipo y también mi novia, decide darle el único antídoto a otro miembro que había escapado en secreto y terminó infectándose. Su excusa es que no puede mostrar favoritismos. Con los ojos enrojecidos, me promete: —Confía en mí, Zack. Te juro que encontraré otro antídoto antes de que se cumplan los tres días de incubación del virus. Yo solo puedo asentir mientras soporto el dolor abrasador que se extiende por todo mi cuerpo. Al segundo día, Emilia regresa con un antídoto. Pero justo cuando está a punto de inyectármelo, Dustin Nott, un miembro que jamás había abandonado el campamento, frunce el ceño de repente. —Me duele muchísimo la cabeza, Emi… ¿Y si ya estoy infectado? Sin dudarlo, Emilia le entrega el antídoto a Dustin delante de todos. —Dustin también forma parte del equipo. Si le pasa algo, la responsabilidad será mía por no haber cuidado bien de mi gente. Luego me mira. —Zack, tú eres el vicecapitán y también mi novio. Tengo que ser imparcial. Es entonces cuando veo el destello de satisfacción en los ojos de Dustin, y aquella expresión de Emilia, como si estuviera convencida de haber hecho lo correcto. Siento que la rabia me quema por dentro. ¿Tiene que ser imparcial, eh? Bien. Emilia pronto entenderá que, sin mí, el escuadrón jamás habría llegado con vida hasta este punto. Después de todo, soy un espécimen perfectamente evolucionado: uno de esos raros seres humanos —apenas el 0.1%— capaces de sobrevivir al virus, evolucionar y convertirse en una fuerza imparable dentro de este apocalipsis.
La novena vez que se fue - undefined nobela & mga-kwento
Echo
Tres años después de mi matrimonio arreglado con el heredero de la familia Valachi, el que se escapó regresó. Me dejó por Julia ocho veces. La novena vez, me dejó sangrando al costado de la carretera con una herida de bala para ir corriendo hacia Julia, quien lo había llamado porque se sentía un poco mareada. —Ella me necesita. Lo entiendes, ¿verdad, Leona? Esta vez, no luché por él. Él no sabía de la apuesta que hice con Julia. La novena vez que me abandonara, sería yo quien se marcharía para siempre. Así que, el día de su cumpleaños, dejé un juego de papeles de divorcio firmados en su escritorio y me subí a un avión.
Tu traición fue mi mejor venganza - undefined nobela & mga-kwento
Anónimo
Llevábamos seis años de casados, pero en los últimos tres meses, mi esposo ni siquiera me había tocado. Decía que el trabajo lo tenía agotado, y yo, enamorada desde hace años, le creí sin dudar. Hasta que en el día de mi cumpleaños, escuché a sus amigos hablar en alemán a sus espaldas. —¿Ya terminaste con la otra? Antes ibas todos los días… no sé cómo aguantabas. —¿Y tu esposa? ¿No te dice nada? Mi esposo soltó el humo de su cigarro con indiferencia: —Hace meses que ni la toco. Claudia es buena en la cama y aún no me aburre… Lástima que salió embarazada. A mi esposa no le gustan los niños, así que le di dinero a Claudia para que se fuera al extranjero y lo tuviera allá. Apreté los puños con fuerza. Las lágrimas comenzaron a caer sin permiso. Él se acercó preocupado y preguntó qué me pasaba. Yo negué con la cabeza, sonriendo. —Este pastel que hiciste con tus propias manos… me emocionó mucho. Está delicioso. El pastel sabía dulce. Pero yo, que sí entendía alemán, solo sentía amargura en el alma.
Mi Novia Eligió a Mi Mejor Amigo - undefined nobela & mga-kwento
Bernaldma Marín
Durante una reunión, Estrella Sánchez, mi novia, perdió una ronda de verdad o reto. Le empezaron a dar cuerda para que dijera diez cosas buenas de Sebastián Hernández, mi mejor amigo de la infancia. Ella respondió casi sin pensarlo: —Es extrovertido, guapo, está en forma, es atento y sabe consolar a los demás. Siempre está sonriendo, sabe tratar a la gente, es capaz y tiene buen gusto. Además, sabe cómo hacer feliz a los demás. En la siguiente ronda, Sebastián sonrió y le devolvió la pregunta: —Entonces dinos, ¿qué le ves de bueno a Daniel? Estrella me miró y se quedó paralizada unos segundos. Al final, solo dijo: —Es comprensivo. Alguien intentó aliviar la tensión con una sonrisa. —¿Y qué más? Estrella frunció el ceño y pareció pensarlo durante mucho rato, pero no logró mencionar una segunda cosa buena. En medio de aquel silencio incómodo, de pronto me sentí agotado. Ella y yo llevábamos siete años juntos y nuestra boda sería la semana siguiente. Sin embargo, después de pensarlo tanto, lo único bueno que había podido decir de mí era que era comprensivo. Esta vez, ya no quería seguir siendo el comprensivo de siempre.
El símbolo sexual que el Don nunca podrá tener - undefined nobela & mga-kwento
Peachy
Mi figura siempre atrae miradas adondequiera que vaya. Mis ojos, intensos y penetrantes, tienen esa extraña capacidad de desarmar a cualquiera que se cruce en mi camino. En Hollywood me consideran uno de los mayores símbolos de belleza y sensualidad. Sin embargo, después de cinco años viviendo en esta ciudad, ningún productor se ha atrevido siquiera a acercarse a mí. La razón es simple: el hombre que comparte mi cama es Don Vincenzo, el jefe más temido y despiadado de la mafia de Nueva York. Pasé siete años a su lado y, durante todo ese tiempo, me hizo creer que era especial. Después de cada encuentro, cuando por fin recuperábamos el aliento, me envolvía entre sus brazos, me besaba con devoción absoluta y me llevaba al baño para borrar con delicadeza cualquier rastro de la pasión que acabábamos de compartir. ¡Qué ingenua fui al pensar que sería la única mujer de su vida y que algún día llegaría a ser su Donna! Todo cambió la noche de mi cumpleaños número veintiocho. Después de la cena familiar, lo escuché hablar de mí y reírse con uno de sus hombres de confianza. —Chloe sirve para pasar el rato, pero mi Donna tiene que ser alguien diferente. En ese instante, arranqué de mi pecho el corazón frágil que había creído en cada una de sus promesas y decidí convertirme en lo que él, aparentemente, deseaba: una amante perfecta, una mujer interesada únicamente en su dinero. Pero, para mi sorpresa, ni siquiera eso fue suficiente para Vincenzo. Sus ojos oscuros y penetrantes se clavaron en los míos. —¿De verdad no quieres nada más de mí, además de un penthouse en Manhattan? Deslicé suavemente los brazos alrededor de su cuello y fingí sorpresa. —¿Me estás diciendo que también puedo pedirte un Ferrari?
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