jinx2117
Emma ha vivido en la mansión Smith desde que tiene memoria. A pesar de no aceptar la decisión de ello en su momento sus padres la dejaron allí mientras estos preferían tener una vida llena de viajes.
Bajo la tutela de la familia Smith ella creció y fue educada e instruida en varias artes del medio.
El dueño de la mansión y cabeza de la familia, el señor Robert Smith nunca puso objeciones, y a pesar de tener un hijo como "Drew Smith", esto no fue un problema. Puesto que aquel chico a pesar de crecer a la par con la misma edad que Emma, nunca toparon mas de dos palabras dentro de la mansión, o al menos solo las necesarias para una convivencia normal que requerían dos simples conocidos.
El, con una actitud fría y distante nunca se involucro. No le sorprendía que el chico jamás se dignara en siquiera dirigirle la palabra, mucho menos se detenía a mirarla mas de dos veces. A Drew siempre se le habia visto de la mano de mujeres muy hermosas, dignas de revistas, puras modelos de portadas caras. Y a medida que el fue creciendo apenas y pasaba tiempo en la mansión, pues dirigía varias de las compañías de su padre, y pasaba viajando casi todo el tiempo.
Jamás se habían metido en la vida del otro. Al menos no hasta aquella inesperada noche.
-¡¿Que?!
En aquel despacho las dos figuras se cernían ante ella como monstruos salidos de una pesadilla.
-Tienes que casarte querida.
-No.
-Si.
-¿y con quien? -Era claro que no se estaba tomando este tema demasiado enserio. No. No lo hacia. Pero pronto lo haría, justo cuando escucho aquel nombre y un desconcierto la lleno por completo, y todo cuanto pudo salir de su boca fue un-¿Que?
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