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Amigos de la Infancia
Rompehogares
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Vampiro
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Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
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Plot & Setting

31
Liarse con alguien×
All
Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
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Melodramático
Renacido
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Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Liarse con alguien Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Liarse con alguien short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Liarse con alguien.
La Sombra Del Pastel - undefined novels & stories
Mangonel
En la penumbra del cine privado, mi padrastro me llevó a ver una película para adultos; dijo que era mi regalo de cumpleaños. Mientras miraba en la pantalla a un hombre y una mujer disfrutando de lo que hacían, sentía un cosquilleo por todo el cuerpo. No pude evitar apretar los muslos mojados, intentando soportar esa corriente entumecedora. Al verme con la cara enrojecida, mi padrastro me metió la mano y me arrancó los calzones. —Te voy a enseñar a ser toda una mujer. ¿Te vas a portar bien?
Montando A La Vieja - undefined novels & stories
Pervertido Asqueroso
—¿Te gusta cómo se siente montar? Estábamos sobre el lomo del caballo que no dejaba de saltar; yo iba agarrando a la esposa de mi amigo de su cinturita mientras la falda se le subía con cada rebote. Él estaba ahí cerca, metido en la casa y concentrado con las cartas, sin saber que yo estaba con su mujer enfrente de él...
Chiquita Pero Tragona - undefined novels & stories
Hombre Sucio
—¡Ay, qué duro!... como que ya te urgía, ¿no? Esa noche de San Valentín, mi amigo, su esposa y yo regresábamos al pueblo en auto. Lo que no esperaba era que su esposa, medio dormida, me confundiera. Su mano suave me acariciaba los muslos duros como piedra, una y otra vez. Y de vez en cuando frotaba sus meloncitos blancos contra mí: —Amor... juega con tu zorrita. ¿Cómo iba a aguantarme al escuchar eso?...
Castigo de A PIE - undefined novels & stories
Mangonel
—Disculpe, no fue mi intención… Solo por olerle las medias a la mamá de mi amigo, me llevó a su cuarto para castigarme. Y lo peor de todo es que desde ahora mi amigo va a tener que decirme papá…
Nuera Compartida - undefined novels & stories
Hombre Sucio
—Papi... no hagas eso... Ay... Mi hijo se quedó dormido sin satisfacer a mi nuera. Ella, tan provocativa, me rodeó el cuello con sus suaves brazos y frotó sus pechos grandes y firmes contra mí. Se me tensó todo el cuerpo y la monté sobre mí: —Zorra, ¿el inútil de mi hijo no te satisface?
Pedaleando A Máxima Succión - undefined novels & stories
Mangonel
—Pao, ayúdame aquí abajo, chupa con un poco más de fuerza... Con tal de ayudarme a que todo volviera a funcionar, la guapa chica que tenía enfrente se puso de rodillas y empezó a succionarme con muchísimas ganas. Ella es mi entrenadora de ciclismo. Por un descuido, terminó dándome un golpe accidental en la entrepierna. En ese momento, estaba toda angustiada intentando que mi hombría despertara de nuevo. Pero en realidad yo ya había recuperado la sensibilidad desde hace rato; solo me estaba dejando llevar por el placer de su boquita. Y lo que menos me imaginé fue que, por lo visto, ella también se estaba empezando a calentar.
Chequeo Médico Inolvidable - undefined novels & stories
Hipocrítico
—Doctor, ¿ya terminó el examen? Ya no aguanto. En el consultorio médico de la universidad, estaba recostada en una camilla. La cortina divisoria me impedía ver. El instrumento de revisión se introdujo varios centímetros más. Intenté soportarlo, pero aun así se me escapó un gemido. —¡No! Pero el doctor se quedó callado y se limitó a accionar la máquina para elevarme un poco más los pies.
Un Tecito Para No Dormir - undefined novels & stories
Hombre Sucio
—No, no metas la lengua... En el reducido espacio del asiento del copiloto, aquel hombre fornido me sujetó firmemente por los tobillos y me dobló las piernas con facilidad hasta dejar expuesta mi intimidad empapada. Jadeaba; su aliento ardiente me hizo estremecerme toda: —Te lo suplico... No. Eres mi cuñado... Dominado por el deseo, ignoró mis súplicas; se pasó la lengua por los labios y bajó la cabeza...
La Bestia Ordenada A Embarazarme - undefined novels & stories
Leep
—Señora Valle, el jefe me ordenó… que la embarazara. Durante una fiesta en yate, llevaba un vestido de seda con tirantes y sin sostén, pero el empleado más despiadado de mi padre me arrinconó y me puso en una situación humillante. Me costó mucho escapar, pero cuando nos llevaba a mi esposo y a mí de regreso a casa, inició su “misión”. Nos detuvimos en un semáforo en rojo, como si aquella pausa formara parte de su plan. Mi esposo estaba tirado en el asiento trasero, borracho y perdido. En el asiento delantero, la enorme mano áspera y ardiente de Dylan Valenzuela ya había apartado sin piedad mi tanga delgadita mientras sus dedos húmedos y calientes me penetraban con fuerza.
La Deliciosa Amiga De Mi Hija - undefined novels & stories
Mangonel
—Papacito, ¿no tienes algo largo y duro por ahí? ¿Me lo prestas un ratito...? En pleno paseo de primavera con mi hija, su mejor amiga se me acercó de pronto, con las mejillas encendidas, a pedirme esa clase de cosa. Estaba sentada en el pasto frente a mí, y abrió las piernas de par en par. —Hay bichos en el pasto y se me metieron por la falda, qué picazón... Papacito, ¿no tienes un palito por ahí? Ráscame poquito, por favor. Al ver ese cuerpo voluminoso y tentador, esos muslos blancos como nieve, se me encendió la sangre. Aproveché que mi hija no estaba viendo y me bajé los pantalones. —¿De qué te va a servir un palito? Aquí te va algo mejor.
Curso de Perreo Intensivo - undefined novels & stories
Mangonel
—Profe, ¿todavía más rápido? Estaba a gatas sobre el tapete de yoga, sacudiendo el trasero como loca, mientras me amasaba los pechos sin parar con las manos. Las alumnas detrás de mí, todas a la vez, tenían los ojos clavados en mi trasero vibrante. —Muy bien, mantén ese ritmo. Ahora vamos a hacer una práctica en vivo. Entonces el profe se bajó los pantalones y se acostó debajo de mí.
¡Suegrito! Me atoré en la lavadora - undefined novels & stories
Mangonel
Cuando lavaba la ropa con el trasero levantado, me embistieron por atrás y terminé metida en la lavadora. Mi trasero carnoso quedó expuesto afuera, sujetado por sus manos fuertes. No podía ni moverme. Su mano enorme me acariciaba por detrás como quería. Empecé a ponerme bien caliente y el placer hizo que hasta las piernas me temblaran. Volteé a ver quién me estaba haciendo esto, y me di cuenta de que era ni más ni menos que mi suegro.
Mi Papi También Saca Leche - undefined novels & stories
Verde
Me llamo Ángela Portillo. Este año empecé la universidad. Como tenía una cara demasiado bonita, busto generoso y piernas largas, apenas puse un pie en la universidad, atraje el interés de muchos chicos. Pero no me atrevía a salir con ninguno porque apenas me había enterado de que tenía una enfermedad muy vergonzosa.
Azafata para Volar en Casa - undefined novels & stories
Mangonel
—Sobrino, ¿no tienes algunos videos para adultos por ahí? Por las noches me siento muy sola. En plena madrugada, mi tía abrió la puerta de mi cuarto. Llevaba una lencería muy sensual que dejaba ver su cuerpo firme y su piel blanca y suave. Yo me la estaba jalando con sus medias y, del susto, me tapé rápido con la cobija. —Tía, ¿por qué entras así sin tocar? Ella tenía la cara toda roja. —Traigo muchísimas ganas, y el inútil de tu tío no me satisface para nada. Ándale, búscame unos videos de los buenos, yo me las arreglo sola. Me toqué el garrote, listo y duro, y le dije entre risas: —¿Y si mejor te ayudo yo?
Masajitos a Domicilio - undefined novels & stories
Leep
—Grite para mí, señora. Mi jefe es impotente. Me pagó un millón de dólares para que me acostara con su esposa, Hanna Castillo, una directora ejecutiva seria y bellísima, y la dejara embarazada. En la lujosa mansión de la montaña, usé la rodilla para abrirle a la fuerza las piernas, blancas como la nieve, que mantenía bien cerradas y deslicé por debajo de su camisón de seda rosa la pistola de masaje, que zumbaba sin parar. Por encima de la última capa de seda, ya húmeda por su emoción, apreté el cabezal vibrador justo contra su punto más sensible, y lo froté contra ella a un ritmo constante. Un hormigueo insoportable le recorrió el cuerpo hasta la coronilla. Aquella mujer siempre tan seria, medio desvestida, se desplomó sobre el sofá. Lloraba de humillación y odio, pero arqueaba la espalda sin poder contenerse y se estremecía frenética con cada embestida. Mientras ella dejaba escapar un gemido de placer, sus jugos brotaron y empaparon la pistola de masaje...
Detrás de Cámaras - undefined novels & stories
Mangonel
La vecina europea se vestía de forma provocadora; tenía un cuerpo sensual y unos pechos generosos que resaltaban en su figura delicada. Se llamaba Lía. Una noche vino a pedirle a mi esposo que le arreglara la computadora, pero desde dentro alcancé a escuchar gemidos subidos de tono. —¿Quieres probar mi nuevo piercing en la lengua? Considéralo mi pago por la reparación. Enseguida, Silvestre también empezó a gemir de placer. No pude evitar tenerle celos a Lía; hacía mucho que mi esposo no disfrutaba así conmigo. Mientras escuchaba esos gemidos, me metí despacio la mano en el pantalón, pero no logré quitarme las ganas. Dicen que el esposo de Lía tiene un aro de piercings ahí abajo; se me antojaba probarlo desde hacía rato. Si Lía se atrevió a seducir a mi esposo, entonces yo también voy a probar esos piercings.
Enferma con adicción al sexo - undefined novels & stories
Mangonel
—¡No, ahí ya no cabe más! Tirado en la cama de hospital, con las nalgas pálidas al aire, el doctor me examinaba por mi problema de adicción sexual. Pero parecía más bien estar jugando conmigo. Sus manos no paraban de acariciar mis glúteos, hasta que introdujo un dedo en mi interior. Cuanto más le suplicaba, más excitado parecía ponerse. No pudiendo soportarlo, volví la cabeza para mirar. ¡Ese no era el doctor, era mi profesor de la universidad! Al siguiente instante, sus movimientos se volvieron aún más violentos.
El Trozo Que Destrozó A Mi Esposa - undefined novels & stories
Mangonel
—Amiga, por favor, ayúdame a dejar satisfecho a mi esposo. En serio que yo ya no puedo con él. Últimamente mi esposa no aguantaba mi ritmo en la intimidad desde que tuve ese segundo despertar físico, así que se fue llorando con su mejor amiga para desahogarse. Para intentar que nuestra relación no se arruinara, Mariana vino sola a buscarme a la casa. Traía puesto un vestido corto muy provocativo y su busto se notaba demasiado bajo la tela. —Me dijeron que ahora eres muy bravo, ¿no? Déjame ver si es cierto que lo tienes tan grande.
La mujer casada con flacidez vaginal y su suegro con hipertrofia - undefined novels & stories
Ronaldo
Después de mi parto natural terminé con laxitud vaginal y me convertí en un enorme agujero negro. Mi esposo, cuyo tamaño ya de por sí dejaba mucho que desear, se negaba a tener intimidad conmigo. Cuando mi suegro se enteró, me acorraló en el baño con la mirada turbia y me dijo que él tenía hipertrofia, entonces me entraría como anillo al dedo...
El Tesorito De La Juventud - undefined novels & stories
Héctor Cerrajas
—Tío, por favor, te lo suplico… ayúdame a quitarme esta cosa… En cuanto la mejor amiga de mi hija se levantó el vestido, vi algo que parecía sacado de otra época: un cinturón de castidad con un candado que solo un hombre podría abrir. Justo cuando la jovencita se lanzó hacia mí con los ojos llorosos, su compañera de departamento de treinta años llegó a la casa y se puso celosa al vernos. Con unas copas encima, se quitó la chaqueta y también se lanzó hacia mí. —Hazte a un lado, niña, deja que los adultos… tengan una buena charla... Una era una jovencita dulce y la otra era una mujer madura con un cuerpo increíble. Ya no pude contenerme…
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