Mi esposo, su héroe
Al notar que seguía en silencio, Elsa me dirigió una mirada tímida.
—Ivana... ¿todavía estás molesta con nosotros? Yo solo quería tener un bebé. Esta casa se siente tan vacía, y me asusta quedarme sola...
Su voz temblaba, y pronto rompió en un llanto suave, como si fuera ella la víctima de todo esto.
Ana no tardó en alcanzarle un pañuelo, y luego me miró con reproche.
—Ivana, una mujer que ni siquiera ha podido dar un hijo no está en condiciones de reclamar nada. El bebé que Elsa lleva es sangre de los Navarro, y va a nacer. Te guste o no.