Destino
El estómago toma su decisión al gruñir.
—Me parece perfecto, pero siempre y cuando me acompañes a desayunar, así que has para tres.
— ¿Tanta hambre traes? —asiento con una sonrisa.
Elena comienza a hacer el desayuno, pongo música y me regreso por mi celular que tengo cargando en la mesa de noche de mi habitación. Lo tengo apagado, así que lo enciendo, en lo que empieza a arrancar su sistema, bajo los escalones, escucho la música de Lana del Rey, regreso al banquillo de la isla de granito, veo como Elena cocina concentrada, las notificaciones de mi celular comienzan a sonar, puedo imaginar quienes han mandado mensaje, cuando deja de sonar, veo muchos correos, mensajes, W******p, llamadas pérd