Mi jefe, mi Alfa
Caigo de rodillas ya convertido en humano, el veneno recorre mis venas como un río helado, apagando mi fuerza, mi furia, mi conciencia.
Valeria se acerca, su sonrisa se ensancha, una expresión de victoria que me llena de un odio visceral.
—No es personal, Alfa. Solo negocios. Tu Luna… y tu cachorro… son un activo demasiado valioso. Y ahora, los tiene Alan Uyina. Y yo… por fin seré la Luna que merezco.