La Esposa Olvidada del CEO
Vuelvo a la sala, pero no me siento, sino que camino sin rumbo claro, como si mi cuerpo necesitara moverse para procesar todo lo que mi mente ya está entendiendo.
Durante años, pensé que el poder era algo sólido, algo que se construía y se mantenía, algo que, una vez alcanzado, era difícil de perder.
Pero estaba equivocada, el poder no es sólido, es relacional: depende de otros, depende de percepción, depende de acuerdos que nadie firma, pero todos respetan hasta que dejan de hacerlo.
Margaret no perdió su poder por un error, lo perdió porque el sistema decidió que ella ya no era funcional, y cuando eso pasa no hay defensa posible.