Juego del poder
Quería saber hasta dónde era capaz de llegar su rebelde esposa, y si estaría dispuesta a consumar el matrimonio cuando este juego acabara.
Ella, por su parte, no entendía por qué ese hombre frío despertaba en su interior una rabia tan profunda, junto con algo más. Algo que se le anudaba en el pecho cuando lo veía sin camisa después de entrenar, y que no estaba dispuesta a admitir
Eran dos personas que no se amaban, y mucho menos se gustaban, pero estaban atados por un pacto de sangre.
Y a veces, el odio era la mejor forma de empezar a arder, hasta las cenizas.