Sombras de Deseos
Carga tras carga fue bombeada en ella, su coño y culo mantenidos llenos y desbordantes, su cara y tetas pintadas con frescas rayas, cada vez que intentaba cerrar sus piernas una mano las empujaba de vuelta abiertas, cada vez que su voz se quebraba en una súplica le daban más, más duro, más profundo.
Para cuando finalmente ralentizaron, Amanda yacía floja y temblando en el medio del sofá arruinado, cuerpo cubierto de semen, agujeros boquiabiertos y goteando en chorros constantes, cara una máscara de lágrimas y saliva y semilla, su voz reducida a suaves, continuos pequeños murmullos, «mmmmás… ahhh… más…»
Soren cepilló cabello húmedo de su frente, voz baja y satisfecha, —Mírate, completamente a