Hasta que la muerte nos separe
Ella sabía que él la amaba, pero también entendía que el amor puede lastimar.
— ¿Me amas? — Las palabras salieron suaves, como un suspiro, mientras Kimberly miraba el rostro del hombre que amaba.
— Claro que te amo, te amaré por siempre, no importa el tiempo que deba esperar por tú perdón, sé que también me amas, y cuando decidas que he pagado mi error... — La joven colocó su mano en la mejilla de su esposo, esa que estaba cubierta por una leve barba, producto del poco interés que el hombre ponía en su apariencia, y es que Liam solo se arreglaba para Kim, la cual solo veía en el horario de la cena.