Destino
El silencio inundó el lugar, mi padrino solo asintió en respuesta a las palabras de mi madre, Liam se quedó a mi lado, con su trasero recargado en la orilla del escritorio.
Mi madre acarició mi mejilla con delicadeza, su mirada me lo dijo todo, cerré los ojos y solté un largo suspiro, al abrirlos, asentí.
—Lo haré.
Mi padrino hizo un par de llamadas, Liam estaba aún a mi lado, en total silencio, mi madre se sentó y tomó un poco de agua.
—Sé qué dudas de tu decisión. —dijo Liam a mi lado, me volví hacia a él para mirarlo. Sí qué me conocía después de diez años.