Antes de mi decisión
¡Qué bien se sentía!
La rapidez con la que tomé la decisión de marcharme de mi ciudad natal, no me dejó tiempo para conseguir hotel o apartamento y realmente el primer día no fue algo que me interesaba, caminaba conociendo cada metro de aquella hermosa ciudad, los árboles frondosos, brindando sombra a cada paso, el aire fresco se respiraba con facilidad, me encantaba cada minuto en aquel lugar, comencé a pensar en lo mucho que había dejado atrás, sobre todo en Elena, pero era una decisión tomada y no me arrepentía de ello, el recuerdo de sus palabras “me voy a casar” eran como una estaca en el pecho, acercándose cada vez más a mi corazón, quería dejar de sentirme así, tan impotente e inútil,